jueves, 9 de marzo de 2017

¿INCONGRUENCIA FEMINISTA? - ESCRIBE EL DOCTOR ÁNGEL EDGARDO CHIRINOS LAVANDER




¿INCONGRUENCIA FEMINISTA?

Dr. Ángel Edgardo Chirinos Lavander*

INTROITO
Este tema controversial por cierto, inicialmente, pensé abordarlo como propio de una contribución prosaica hecha para algún medio de comunicación social masivo como lo sería un diario o una revista, en las que colaboro; pero como iba dejando pasar el tiempo para que madure la idea, surgieron nuevas evidencias de lo que creía ya haber detectado en un inicio, que me fueron haciendo pensar en que debería seguir investigando con un mayor celo al respecto para continuar.

            La verdad, que esa demora en decidirme en enviar esta contribución a un medio de prensa, ha sido bastante provechosa; pues gracias a esa demora, me permito ahora adjuntar ciertos aspectos que se suman a la apreciación que tengo sobre este tema, que si bien es del todo conocido pero casi ignorado o pasado por alto en el concepto profundo del mismo.

            Porque nadie lo expresa abiertamente o no lo quieren hacer, por diversas razones que no sabemos cuáles son; pero que lo son, lo son. Ahora pues, me atrevo a manosear el tema en mención, pero a manera de un ensayo y por consiguiente, con argumentos más desarrollados y bastante difíciles de ser rebatidos.

            Pues esto lo escribo, de manera sencilla y clara, como poniendo en debate su contenido y saber la opinión de la gente en general y de las féminas en especial.
I
Hace ya un buen tiempo, que se habla del proceso del feminismo. Y decimos proceso, porque es un movimiento constante y sistemático que se ha venido gestando desde antaño, con sus altibajos propios de los tiempos.

            La mujer -como es lógico- siempre ha aspirado a ser la propia mentora de su destino; de ahí, la famosa emancipación femenina que tanto se ha publicitado como vilipendiado por los ‘machistas furibundos’, de este planeta Tierra, que tienen la impresión que sólo ha sido creado para ellos.

            En nuestro país, siguiendo los lineamientos que trajera un día Flora Tristán, cuyo origen tuvo a Europa como cuna, han surgido varias entidades con esos fines y objetivos, el de elevar a la mujer a una condición de igualdad socio-económica y política como en todo sentido con el hombre; porque desde el punto de vista intelectual y hasta físico, la mujer ha demostrado capacidad que no se puede menoscabar y desdeñar; y en algunas ocasiones, superior al de algunos hombres.

            Pero eh ahí lo incongruente, son las propias mujeres en erigirse como amas y señoras de su género, esto es, independientes y autónomas en todo aspecto; pero que en la práctica, subliminalmente siempre aspiran depender de un hombre o que un hombre sea quien las avale en la sociedad a la que pertenecen o desean pertenecer como parte de la misma.
II
Esto es lo contradictorio de este ‘feminismo  singular’; que a la vez, se contradicen de muchas maneras. Por ejemplo, diariamente escuchamos y leemos, que éstas se presentan y se publicitan como señoras de… (fulano de tal), dando la sensación que son propiedad de alguien o que dependen del hombre, que portan su apellido.  

Hoy día casualmente, al abrir el periódico de la mañana y fojear sus páginas y leer aquellas que corresponden a las secciones de sociales y defunciones, visualizo con una muesca de sarcasmo y burla, las fotografías y anuncios de mujeres que pomposamente se autodenominan “señora … de …”, y otras, hasta el extremo de remontarse al apellido de su hombre ya fallecido, como “señora … viuda de …”. También esta situación, se da en las revistas de amplia difusión.

Esto que anoto, lo asevero completamente, por lo que les invito abrir las páginas que he indicado, para que en ellas lo constaten con sus propios ojos y evalúen ese tan mentado y pretendido feminismo de ‘igualdad de géneros’, del que alardean y que inconscientemente lo van degradando de esa manera.

Existen casos también de mujeres hace tiempo viudas, que parece desdeñaran sus apellidos originarios, que siguen portando el apellido del marido muerto, con la ‘de’ como añadidura, porque proviene de un país donde se habla otro idioma. Huachafería y estupidez, que sólo mentes acomplejadas o desquiciadas, pueden concebir.

Tengo entendido, por mis estudios básicos del idioma con que nos comunicamos cotidianamente aquí -el español o castellano- que la preposición propia ‘DE’, indica relación de propiedad, posesión o pertenencia; pues, responde generalmente a la pregunta ¿de quién? y sobre todo, en la relación del caso genitivo, que parece es el usado con frecuencia.
III
También se da el caso extremo, en que algunas féminas hasta pierden sus apellidos primogénitos, adoptando el del marido; casos concretos, los de la mayoría de las esposas de los castrenses, que se apropian del apellido paterno del consorte y, si ese apellido es compuesto, ¡qué mejor!; su uso se les hace ineludible.

O también, algunas que lo hacen imitando las costumbres -creo particularmente absurdas- que existen en algunos países del primer mundo, en que la mujer adopta hasta legalmente el apellido del marido, perdiendo así la paternidad primigenia que gozó en un buen tiempo de su joven vida. Podemos así mencionar muchos casos, pero creo que los más conocidos y emblemáticos son: Jacquelin Kennedy que se convirtió en poco tiempo y a la muerte de su esposo Jhon, en Jacquelin Onassis al casarse con el magnate griego, perdiendo en el camino andado, su apellido verdadero, de antes de sus matrimonios.

Otro caso, el que estamos actualmente detectando, el de Michelle Obama, que siendo una brillante profesional abogada, su apellido originario lo echó al tacho de basura para llevar el de su marido. Bueno, así es el mundo norteamericano, que de manera huachafa, algunas féminas aquí quieren imitarlo. Un país que proclama la igualdad de derechos, pero suprime sutilmente el de la identidad.

Qué hermoso es escuchar decir, la presidente de la República de Chile, Michelle Bichellet, sabiendo que es casada y tiene hijos; pero que conserva el apellido con que la inscribieron al nacer y que no ha perdido su propia identidad, que es un derecho natural e  inalienable.
IV
Esta es una pequeña muestra del gran error de proclamarse feministas, autoras de su propio camino y destino, cuando siguen conservando aun reminiscencias de un pasado que ellas mismas tratan de abolir con ideas progresistas, pero cargando funestos lastres hasta la actualidad, que desdicen de los avances en su propia y sacrificada lucha, en aquellas reivindicaciones logradas.

Se crea así, una abismal diferencia, en la que la dependencia se hace tangible; pues, los hombres conservan siempre su apellido paterno sin ninguna añadidura ni pretensión de asociarlo con un ‘de’, de otro apellido por más abolengo o rimbombancia que éste tenga o también, que detente un origen fonético extranjero que desdeñe su ancestral procedencia y auditivamente suene como forastero o de un idioma europeo diferente al nuestro, que lo  vislumbren mejor.

Se llega a extremos tales -reitero- que muchas féminas eliminan de tajo sus apellidos tanto paterno como materno, para adoptar el apellido del esposo o de su pareja, como si al contraer matrimonio, éste les hubiese cercenado de raíz los propios. Esto quizás, en franca imitación y seguimiento de lo acostumbrado -repito- en otros países y naciones sin identidad hereditaria.

Según algunos, esto lo hacen para abreviar el tiempo de buscar la identificación de las personas por familias, convirtiéndolas en simples células de un tejido complejo; pero hoy con los medios virtuales, esto no tiene razón de ser.
V
Ya a comienzos del siglo anterior pasado, esto es el siglo XX, un compositor y poeta colombiano -Guillermo Valencia- en una de sus composiciones hacía referencia sobre este intríngulis cuando en una de las estrofas de su canción titulada “A*** (la misma que los asteriscos corresponden a un nombre de mujer que éste deseaba mantener en reserva y que, finalmente, fue plagiada con el título de “Ódiame” en ritmo de vals por un compositor peruano), decía lo siguiente:

 “Mientras tú, que en la lid de la existencia
 “palma de vencedor has obtenido,
 “después de un DE que indica pertenencia
 “llevarás a lo sumo, otro apellido.”.

Esto me hace recordar también, cuando ejercía mi labor como profesional al servicio de la salud; un día, llegó una paciente a mi consultorio particular y como es natural y rutinario, al abrirle su historia clínica le pregunté sus apellidos para hacerlo luego con sus nombres; la señora me contestó: “María de … (fulano de tal) a secas”; a mi insistencia, explicándole el por qué lo hacía, ya que tenía que escribirlo en la HC e identificarla inmediatamente, me replicó: “que ella jamás utilizaba sus originarios apellidos porque como casada que era, su marido le había dicho que debería usar el suyo anteponiendo la palabra ‘de’, de casada y así la respetarían más y que ella dependía de él…”.

Desde luego que esto -por la consideración que siempre he guardado al sexo opuesto, me fastidió- por lo que me avoqué a explicarle la razón por la que estaba escribiendo; pero ella no podía aceptar otra denominación sino por la que todos la conocían como esposa ‘de …’, ya que él era el hombre de la casa y el representante de la familia. Al final, aceptó darme sus apellidos primigenios con la condición que su esposo no se enterara; yo, por supuesto, siempre la trataba como Sra. María … (y sus apellidos con los que la asentaron en su Partida de Nacimiento).
VI
Las reivindicaciones femeninas, representadas por la demanda de una libertad de elección y de comportamiento frente a los roles establecidos por la mayoría de los hombres, de ser: o la mujer-madre o la mujer-prostituta; cuyo único papel en ambos casos, es el de satisfacer, de una u otra forma, las necesidades de una sociedad diseñada para y por el hombre, son justas e inevitables, por lo que estas situaciones deben cambiar y deben estar de acuerdo a los tiempos actuales de igualdad de derechos de ambos sexos. 

Es justo que toda discriminación de género debe ser combatida y excluida de nuestra mente y sistemas, porque las féminas fueron también creadas por quien a los hombres creó, como elementos continuadores de su obra divina; pero con situaciones de incongruencia como las que mencionamos ut supra, no pueden ir las mujeres muy lejos, porque se desdicen de sus luchas.

De hecho, mucho de lo que nosotros conocemos hoy, como “igualdad de derechos”, en realidad, son el resultado de la enseñanza del Mesías; pues el historiador Will Durant dijo de Jesús, que él vivió y luchó incansablemente por la ‘igualdad de derechos’, que algunos aún no quieren reconocer; como también lo hizo Baháhullhá, en la difusión de su fe.

Thomas Jefferson, uno de los fundadores de los Estados Unidos, sostenía que es la enseñanza de Jesús, de que cada persona es de inmensa e igual importancia para Dios, sin tener en cuenta el sexo, la raza o el status social, como verdades evidentes por sí solas, por ser todos los humanos creados iguales y con ciertos derechos inalienables, que siempre se deben respetar.

O como lo indica la Fe Bahá’i’, que le da gran preponderancia a la mujer, porque desde que nace y crece, es una profesora en ciernes y real para los demás.
VII
Por ello -repito- la lucha reivindicativa emprendida por un sector femenino, es loable y debe ser apoyada en sus alcances; pero que también comprendan, que éstas deben ser planificadas así como respetadas y no ser vulneradas por ellas mismas.   

¡Qué hermoso es escuchar!, cuando una mujer al presentarse, pronuncia sus propios apellidos precedidos de su nombre, que imaginariamente conceptuamos que es una mujer de decisiones claras y autonomía propia, que es independiente e inteligente y que posee una personalidad definida, sin dependencias ni ataduras que la menoscaben ni actitudes que la limiten, que goza de ganadas libertades debido a sus condiciones de verdadera mujer.

Mientras que en el caso contrario, aquella que agrega el ‘DE’, nos hace parecer que es un remedo de grandes señoras que nunca pudieron mostrar su propia personalidad, por estar sojuzgadas a las del hombre que las representa o representó un día en su vida, o también, que su escasa inteligencia la convierte en una muñeca de biscuit sin contenido en la cabeza por hueca que es y que, solamente su condición de fémina dependiente, la convierte en un ser soportable por lo manejable que es.

Ya que el movimiento feminista peruano combate arduamente en plazas, calles y medios de comunicación tanto escritos como hablados y visuales, para que la mujer tenga el reconocimiento y la igualdad de derechos que tiene el hombre; así también, debe crear conciencia en todas las mujeres, que su filiación documentaria y de trato, jamás sea mancillada ni menos vulnerada con la grotesca preposición posesiva del ‘de’, que en este caso específico, significa dependencia o propiedad de alguien, así como complejos fútiles de pequeñas burgueses.
VIII
Concluyendo sólo diré a las del ‘delicado’ sexo femenino: “Siempre hagan uso de sus ‘propios apellidos’ y no se avergüencen de quienes las procrearon, quitándose los mismos y adoptando otros que bien pueden ser temporarios”.

Aclaro por si acaso, que no estoy en contra de aquellos apellidos que por rezagos versallescos o de abolengo heredado de la lejana Europa, en que la ‘nobleza’ se adosaba un ‘de’, ya sea por el lugar de su origen o por las tierras que le pertenecían, convirtiéndose en barones, condes, marqueses etc. ‘de’ una localidad predeterminada; lo que al agregarle a su apellido, los convertía en un apellido compuesto o proveniente.

Todo lo que permite que esos apellidos a través del tiempo, aún mantienen el ‘De’ como complemento o parte del motejar que llevan y como tal, son propios. Ejemplo: Ortiz de Zevallos, Vélez de Villa, González de Orbegozo, De Bracamonte, De la Puente, De los Ríos y muchos otros más.

Que dicho de paso, ya son desde tiempos pasados, aceptados y reconocidos como tales, ante el sentir de la gente.
IX
            Hoy día por ejemplo, al abrir una página web de una dependencia civil de esposas de Oficiales de la FAP -que prácticamente también pertenecen a esa institución castrense-empecé a leer sus objetivos y constitución, así como de su junta directiva institucional y ¡oh sorpresa!, hallé que las quince miembros que la conforman, todas ellas -sin excepción- llevan el consabido ‘de’ de los apellidos de sus maridos, como si dependieran absolutamente de esos sus esposos o que sin ese ‘de’, fueran unas simples desconocidas; pero que al llevar el apellido del marido -como pertenencia de éste- desean acercarse al grado que aquel ostenta, que en este caso particular, es el de los generales que comandan esa institución aérea castrense.

            Lo que también me he enterado hablando del asunto, se produce con las mujeres de los jerarcas de los otros institutos armados. Así como también sucede, con las esposas de la mayoría de diplomáticos (los casados por cierto); como de igual manera, sucede en muchas entidades de carácter benéfico o de servicios a los demás, en que ellas llevan orgullosamente esa preposición que denota -repito- posesión; pero por ignorancia petulante, la llevan sin saber el porqué.

            Y pienso que muchas de ellas, suelen argumentar la igualdad de derechos y toda esa parafernalia que arguyen, sin darse cuenta que ellas mismas lo ‘echan por la borda’, porque viven amparándose en lo que son sus parejas, más no, en lo que ellas son o pueden llegar a ser por ellas mismas.

X
            Y antes de terminar, deseo tocar superficialmente, otra de las incongruencias de esta lucha feminista que apoyo, pero a la vez discrepo porque en parte es contradictoria. Lo más incongruentes de todo es, que por solicitud de ellas se creara un ministerio exclusivo para la mujer -demostrando con ello- que son diferentes a los que con quienes se quieren homologar e igualar en derechos; ¿esto no es entonces, una lucha feminista que no tiene razón de ser, cuando ellas mismas desean distanciarse? Es como si los cristianos -aunque parece que lo es- no aceptaran a los mahometanos en su grey y pidieran la unión de las religiones, sólo para granjearse simpatías ajenas, porque en el fondo no lo aceptan.

            La existencia de un Ministerio de la Mujer entonces, se podría entender por lógica, que los demás ministerios son exclusividad de los hombres ¡tamaña aberración! Que en un mundo globalizado y progresista, no se puede aceptar razonablemente. Para estar a la par, tendría que crearse estúpidamente, un Ministerio del Varón.

            También se ha llegado a crear aquí y en algunos países del mundo, el Día de la Mujer, para honrarla ese día como tal. ¿Crearán de igual manera un Día del Varón o es que los demás días del calendario anual, son días del Hombre? Es ésta una pregunta que me gustaría la contestara una líder feminista, con una respuesta muy clara y contundente como muy bien analizada con lógica y razón.

            Por si acaso, no vayan a pensar o creer que soy machista y estoy en contra de las justas reivindicaciones de las féminas, eso también sería un craso error; porque me agradan mucho y quien me trajo al mundo fue una mujer: mi madre, una santa mujer; por lo que no acepto que la mujer sea menos que el hombre y he dado pruebas suficientes de lo que digo.

            Por ejemplo, cuando me inicié en la Orden Francmasónica, al darme cuenta que era sólo de hombres, luché desde un principio y denodadamente, para la incorporación del sexo opuesto -mujeres- a nuestra Orden: y lo conseguí, después de algún tiempo prolongado de insistencia razonable y documentada; ahora, existen varias logias femeninas en Perú, quizás a ese empeño que puse en hacer ver a los Grandes Maestros, la importancia y necesidad de modernizar y actualizar nuestra sacra Orden.

EPÍLOGO

Entonces, es conveniente concluir, que es muy loable la lucha feminista emprendida y mis deseos son, que lleguen a cumplir sus objetivos; pero también es pertinente, que dejen de lado esos nocivos complejos que atentan y desdicen esas épicas luchas. Como lo está haciendo, aquella entidad surgida en Israel con arraigo en muchos países del mundo, en que las mujeres hacen marchas para que los hombres nos acostumbremos a verla con el torso desnudo tal y conforme muchos hombres se lucen, mostrando las mamas como una dicotomía de órgano no sexual, ya que a veces, los hombres lo llevan más grandes. ¡Vale!

*Estomatólogo-Cirujano, Cirujano Máxilo-Facial, Oficial Superior FAP ‘R’, Poeta-Declamador, Escritor, Gestor Cultural, colaborador y editor de revistas; con estudios de Bachillerato (UNMSM), Maestría y Doctorado (UIGV). Ex Profesor Universitario. Ex-Director del Hospital FAP Las Palmas-Lima.  Especialidades en diversas entidades nacionales e internacionales. Declamador Internacional. Miembro de varias entidades culturales, sociales, académicas y profesionales en el país y en el extranjero.


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