miércoles, 4 de enero de 2017

TIEMPO NUEVO INTERNACIONAL (MIAMI), DE ADDHEMAR H.M. SIERRALTA - AÑO 9 Nº 295 DE 4 DE ENERO DE 2017

 
TIEMPO NUEVO 
 
Internacional 
 
por  Addhemar Sierralta 
 
Año 9 No. 295
 
  Miami, 4 de enero de 2017
 
VENEZUELA: CHAVISMO DEJÓ DE SER LA PRINCIPAL FUERZA POLÍTICA.

Con 18 años en el Gobierno, el partido del fallecido Hugo Chávez fue superado en respaldo popular por la oposición, según información de El Comercio de Lima.
           
El director de una de las principales encuestadoras de Venezuela aseguró que el PSUV perdió desde 2004 hasta hoy "la primicia como el principal partido del país.

El chavismo, que gobierna Venezuela desde hace 18 años, dejó de ser la primera fuerza política de la nación petrolera superada ampliamente por la oposición, de acuerdo a los datos del director de la consultora venezolana Datanálisis, José Gil Yépez.

"Los independientes se encuentran en 45%, mientras que los opositores alrededor de 27% y el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela, principal partido chavista) solo suma 18%", indicó Gil en una entrevista con la emisora local Unión radio.

El director de una de las principales encuestadoras del país aseguró que el PSUV perdió desde 2004 hasta hoy "la primicia como el principal partido del país".

Según sus datos, con el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013), predecesor del actual presidente Nicolás Maduro, la identificación partidista estaba en el 40% y bajo la Administración de Maduro "ha bajado a menos de la mitad".

Señaló también que en la medida en que ha bajado la identificación con el chavismo ha subido el número de personas identificadas como independientes o "ni-ni".

Estas personas que, según él, representan casi la mitad de la población "quieren diálogo y paz, están hartos del conflicto entre el Gobierno y la oposición, para esa gente el sentarse en la mesa de diálogo era una oportunidad positiva", dijo.

En cuanto a la auto definición política de los venezolanos un 47% de la población consultada se identifica como "opositor", el 20% se identifica como "chavista" y un 33% son los "ni-ni" o los independientes.

Gil no precisó los datos de la aplicación de la encuesta ni el periodo en el que fue aplicada.


 CUBA Y EL FALSO FIN DE LA HISTORIA.

Por Carlos A. Montaner (Cuba).

Una nota de nuestro amigo Montaner, periodista y escritor cubano en el exilio, que analiza la realidad de su país y como señala: “58 años de revolución y Cuba continúa atascada en el pasado”.

Primero de enero del 2017. Otro aniversario. ¡Qué fastidio volver sobre el tema! 58 años de revolución y Cuba continúa atascada en el pasado. Permanece condenada a la miseria creciente debido a una cúpula dirigente que un día prometió la libertad, pero eligió el comunismo, arrastró al país en esa dirección, y se niega a revocar aquella nefasta decisión.
¿Por qué esa conducta absurda, mezcla de terquedad y deseo de mantener el poder a cualquier precio? Al fin y al cabo, el comunismo terminó a principios de los noventa con la disolución de la URSS y la admisión del descrédito total del marxismo-leninismo. Ninguna sociedad que lo padeció y pudo sacudírselo ha querido retomarlo.

La justificación de esa extraña parálisis radica en una frase que les gusta repetir a los pocos castristas que quedan en la isla: “La transición ya la hicimos el primero de enero de 1959 y no hay nada fundamental que cambiar”. O sea, alcanzaron el fin de la historia. El poeta Raúl Rivero sintetiza irónicamente ese comportamiento: “El cubano es la única criatura sobre el planeta que no sabe qué pasado le espera”.

En todo caso, no hay manera de detener el tiempo y Cuba estrena el 2017 en circunstancias muy críticas.

Fidel murió en noviembre pasado y con él desapareció el caudillo sabelotodo que tomaba las decisiones importantes. Aunque llevaba una década apartado de la administración del país, su mera presencia tenía un efecto paralizante en la cúpula dirigente.

Venezuela, a punto del colapso, incluso de la hambruna, víctima de la corrupción y el mal gobierno, tuvo que reducir sustancialmente los subsidios a la metrópoli cubana que controla el país por medio de Nicolás Maduro.

El tejido empresarial agrícola e industrial sigue siendo tremendamente improductivo e ineficiente porque no funciona el “capitalismo militar de Estado” desarrollado por el comandante en los noventa y regulado por Raúl en sus “lineamientos” a partir del 2010.

El 20 de enero termina el gobierno de Barack Obama y comienza Donald Trump, quien ha prometido revertir algunas de las medidas tomadas por el presidente saliente.

Con la Casa Blanca, el Congreso y el Senado en manos republicanas, lo probable es que continúe el embargo, pero el efecto más dañino de la administración Trump contra el régimen cubano será disuadir a los inversores capitalistas para que no acudan con su dinero y su ‘know-how’ a ponerle el hombro a una dictadura empeñada en sostener el fracasado modelo del capitalismo militar de Estado.

Es el fin del deshielo entre La Habana y Washington. Trump no tiene que proclamarlo a los cuatro vientos (y probablemente no lo hará), sino, sencillamente, aplicar la Ley Helms-Burton, aprobada durante la administración de Bill Clinton, vigente mientras no sea derogada.

En esencia, esa ley establece sanciones económicas y ausencia de lazos comerciales mientras en Cuba no se respeten los derechos humanos y se permitan comportamientos democráticos como la libre asociación y el multipartidismo. Es una ley de Guerra Fría contra un país que no se ha retirado de la línea de fuego.

Es verdad que a otros gobiernos como el de China o Vietnam no se les exige lo mismo, pero no son países geográficamente próximos a Estados Unidos, no tienen, como Cuba, un 20% de su población radicada en la nación vecina, no inciden en las elecciones estadounidenses, y no cuentan con tres senadores y cuatro congresistas federales perfectamente alineados en el tema cubano. Es decir, China y Vietnam no constituyen un problema de política interna, como sucede con todo lo que acontece en la isla.

Barack Obama trató de cambiar la política de Washington hacia La Habana y fracasó.

Como se demostró en las elecciones pasadas, los electores cubano-estadounidenses, que contribuyeron a darle la victoria a Donald Trump en Florida, prefirieron claramente a los políticos de “línea dura”, o de “línea democrática”, como ellos prefieren llamar a los partidarios de combatir por medios pacíficos a los regímenes comunistas, en lugar de tratar de apaciguarlos, hasta que el gobierno de Raúl Castro o de sus sucesores no dé señales de iniciar una suerte creíble de transición.

Pero Obama fracasó, además, porque Fidel y Raúl Castro no aprovecharon la mano tendida para abrir la sociedad cubana y reiteraron la consabida lealtad a las ideas comunistas, algo que lamentan muchos de sus partidarios, aunque no tengan cómo expresarlo.

Los Castro interpretaron el cambio de actitud de la Casa Blanca como la rendición incondicional de un viejo enemigo al que continuarían combatiendo en todos los frentes, junto a Corea del Norte, Irán, Rusia, China, Venezuela y los países del socialismo del siglo XXI, porque, para ellos, como no se cansan de repetir, Estados Unidos seguía siendo la encarnación del mal capitalista al que podrán destruir algún día.

¿Y ahora que hará Raúl Castro? No creo que haga nada. Está viejo y cansado, aunque mantiene fuertemente atada a la sociedad cubana. No ignora que la revolución fracasó, pero no tiene fuerzas ni ganas de enmendar el inmenso error cometido en 1959, cuando irresponsable y traidoramente asumieron el camino comunista.

“El que venga detrás que arree”. Esa es su secreta consigna. Tiene 85 años y sabe que los más jóvenes están impacientes por desmontar ese disparate. No era verdad que la transición terminó en 1959. No era verdad que la historia podía detenerse. Pero tendrán que esperar a su muerte. La batalla política se transformó en una batalla biológica que Raúl, como todos, acabará perdiendo.


 CÓMO LOS FINES DE SEMANA DE 3 DÍAS PUEDEN SALVAR AL MUNDO.

Divulgada por la BBC de Londres, esta posibilidad va desde el ahorro de energía hasta mayor tiempo libre. Estos serían los efectos de una semana laboral más reducida.
           
¿Quién no disfruta un día feriado?

Es un día más para pasar tiempo con la familia, un día más para viajar a otro lugar, un día más para desconectar del trabajo...

Ahora bien. Imagina si en vez de tener unos cuantos días feriados regados en el año, tuviéramos tres días de fin de semana todas las semanas.

No solo se trata de una idea bonita, más allá de las posibilidades de diversión que brindaría un día extra: también podría ser una medida fácil para mejorar radicalmente el medioambiente y nuestra economía.

Efectivamente, según los economistas David Rosnik y Mark Weisbrot, por lo general una reducción de horas de trabajo está relacionada con una reducción del consumo de energía.

De hecho, si los estadounidenses siguieran los patrones de horas de trabajo que los europeos, de solo 40 horas a la semana, en Estados Unidos verían una reducción del 20% del uso de energía, y por consiguiente de emisiones de carbono.

Y con solo cuatro días de trabajo laboral a la semana también se reducirían grandes cantidades de emisiones de carbono producidas por los traslados del hogar al trabajo.

En un momento en que debemos cortar masivamente la emisión de los gases que contribuyen al calentamiento global, institucionalizar fines de semana de tres días podría ser la forma más sencilla y elegante de hacer que nuestra economía sea más amigable con el medioambiente.

El caso Utah

Esta es una idea que ya se ha puesto en práctica.

En 2007, el estado de Utah, en Estados Unidos, redefinió las semanas laborales de sus empleados públicos extendiendo las horas de lunes a jueves para eliminarlas los viernes.

En sus primeros diez meses de puesta en práctica, el estado ahorró al menos US$1,8 millones en gastos de energía.

Menos días de trabajo significó menos gastos de luz en las oficinas, menos consumo en aires acondicionados, así como menos tiempo utilizando computadores y otros equipos.

Por un día a la semana, miles de personas -trabajadores públicos- pudieron quedarse en sus casas.

Así que si se incluye la reducción de gases efecto invernadero de los viajes ahorrados, el estado estimó un ahorro de más de 12.000 toneladas de CO2 al año.

A pesar de estos beneficios, sin embargo, en 2011 el gobierno de Utah se vio obligado a abandonar esta medida tras quejas de residentes por no tener acceso a los servicios los viernes.

Pareciera que este tipo de medidas debe estar acompañado de un cambio en nuestras expectativas para los viernes y empezar en ese día como el primero del fin de semana, y no un día de la semana sin trabajo.

No obstante, la experiencia de Utah muestra que, si se replica en todo el país, una semana de cuatro días podría significar grandes progresos hacia una economía que haga menos daño al medioambiente.

Y todavía puede haber más beneficios, pues trabajar menos días podría mejorar el "balance trabajo-vida" y ayudar a restaurar nuestra salud mental y bienestar físico.

El caso de Suecia

"Cuando vemos la forma en que llevamos nuestras vidas, el estrés que están sufriendo las personas, la presión sobre el tiempo y las ausencias por enfermedad y salud mental relacionadas al trabajo, vemos claramente que es un problema importante", dijo al diario The Guardian el profesor John Ashton, ex presidente de la Facultad de Salud Pública del Reino Unido.

Así que tres días de fin de semana nos daría más tiempo para actividades sociales, cuidar a los niños y personas mayores, así como comprometernos más con la comunidad.

En 2015, en Suecia se hicieron varios experimentos en el que redujeron las horas de trabajo y el resultado fue menos bajas por enfermedad y un aumento de la productividad.

Así que dirigir el aumento en la eficiencia económica hacia el aumento de tiempo libre y reducción de energía de consumo, en vez de producir más cosas, podría crear un mundo mejor y más medioambientalmente seguro.

Aunque, ante esta premisa, puede haber una objeción obvia: ¿nos lo podemos permitir?

Existen serias razones económicas y tecnológicas para que los gobiernos, partidos políticos, consultoras y movimientos sociales empiecen a pensar en promover un fin de semana de tres días.

Recientemente, el antropólogo de la London School of Economics David Graeber expuso su teoría sobre cómo muchos de los trabajos que existen actualmente son innecesarios

Para Graeber, la predicción en 1930 hiciera el economista John Maynard Keynes, sobre un fin del siglo XX en el que los humanos solo estén trabajando 15 horas a la semana gracias a los avances tecnológicos debió haberse hecho realidad.

Pero no fue así.

Presencia vs productividad

De hecho, economistas han sido conscientes de las horas redundantes en muchos días laborables con empleados infrautilizados en sus lugares de trabajo, pero incapaces de salir debida una cuestión de "presencia" en la oficina.

En vez de trabajar más horas por poco beneficio productivo, deberíamos acogernos a una semana más corta y ayudar a salvar tanto el planeta como nuestro propio bienestar.

Y mirando más a largo plazo, se prevé que una nueva ola de automatización en el lugar de trabajo, con sistemas avanzados de robótica e inteligencia artificial reemplazará en las próximas décadas el 47% de los empleos actuales en Estados Unidos y el 54% en Europa.

En estas circunstancias, donde habrá mucho menos trabajo disponible, instaurar políticas como fines de semana de tres días será esencial para que la vida bajo estas cambiantes condiciones económicas se pueda vivir.

Tal y como Nick Srnicek y yo hemos expuesto en nuestro libro Inventing the Future: Postcapitalism and a World Without Work ("Inventando el futuro: poscapitalismo y un mundo sin trabajo"), la automatización nos ofrecerá el prospecto de un muy distinto mundo laboral.

Más automatización hará que los procesos de producción sean más eficientes, se utilice menos energía y menos mano de obra humana hasta que, eventualmente, estemos liberados del trabajo.

La clave para obtener los beneficios de la automatización sin que haya una dislocación social drástica depende en parte del desarrollo de políticas que funcionen para compartir esos beneficios.

Esto significa una semana de trabajo reducida gracias a un fin de semana más largo, junto con un salario básico universal.

Nada de esto sucederá de la noche a la mañana.

Pero si este 2 de enero tocó feriado en tu país, y estás leyendo este artículo desde casa, piensa que no sólo estás disfrutando de un día más de diversión, sino que estás ayudando a combatir el cambio climático.

  
¿POR QUÉ LATINOAMÉRICA NO HA SIDO TAN PRÓSPERA COMO ESTADOS UNIDOS?

Por Orlando Avendaño (Venezuela).

Enfoque particular del autor, aunque necesariamente no lo avalamos en su totalidad, pero por su interés lo compartimos con nuestros lectores.

Mientras que Estados Unidos era reconocido por su libertad, en Latinoamérica imperaba la barbarie y la miseria. (Wikipedia)

No es un secreto que, desde la Independencia, Latinoamérica entera ha tenido que sobrellevar una trágica epopeya de estabilidad y prosperidad en toda la región, encontrándose en múltiples ocasiones con el inminente fracaso que aún hoy nos estorba. 

No ocurrió así con nuestros vecinos del norte.

Desde el principio, en el mismo “Nuevo Mundo” y en el mismo tiempo histórico, Estados Unidos solo consiguió un continuo éxito desmesurado que se veía representado en su prosperidad y envidiable estabilidad política.

Afirmar esto conlleva la estigmatización de traidor a una presunta raza que no se ve representada en lo que esta realmente es, sino en la “conciencia colectiva de un pueblo, homologada por la emoción territorial”, como explica Ricardo Rojas en Eurindia (1924).

Sin embargo, pese a que nuestros mayores deseos de grandeza y deprimentes complejos de inferioridad nos inciten a querer afirmar lo contrario y a querer declarar que nuestros más grandes defectos son nuestras virtudes, y que las mayores virtudes de las potencias “imperialistas”, son sus defectos, la verdad es innegable: Desde 1492 hasta nuestros días, Estados Unidos ha sido más próspera que Latinoamérica.

Ya en 1783 Francisco de Miranda reconocía las virtudes y las diferencias de Estados Unidos con nuestra fracasada región. “Es imposible concebir una asamblea más puramente democrática”, escribió Miranda en su diario al tener contacto con los primeros estadounidenses. “No puedo ponderar el contento y gusto que tuve al ver practicar el admirable sistema de la constitución británica”, relató cuando asistió a la Corte de Justicia en Carolina del Sur, estado cuyo Gobierno despierta su admiración por ser “puramente democrático, como lo son todos los de los demás de Estados Unidos”.

Miranda aprecia la completa libertad de culto que se observa en Estados Unidos, y atribuye las virtudes y prosperidad que encuentra en Estados Unidos a “las ventajas de un Gobierno libre [sobre] cualquier despotismo”.

Unas cuantas décadas después, las cosas no habían cambiado mucho. En 1835 Alexis de Tocqueville también escribe sobre las virtudes de Estados Unidos en su imprescindible obra De la Democracia en América (1835).

Ya para entonces, Tocqueville alababa una “sociedad completamente libre”, una sociedad compuesta por hombres públicos que ejercería la política de tal manera que la libertad estuviese siempre presente. También atesoraba la libertad de prensa en Estados Unidos, la cual impedía el desarrollo de varios males.

Todo eso ocurría en el norte, mientras que en Latinoamérica, la opresión, la barbarie, el salvajismo, el atraso y la miseria imperaban. Todo fue durante el mismo tiempo histórico y en el mismo “Nuevo Mundo” que fue descubierto en 1492. Por lo que cabe preguntarse: ¿Por qué Latinoamérica no ha sido tan próspera como Estados Unidos?

El “imperialismo” y la “dominación extranjera” serían las palabras que cualquier revolucionario utilizaría en su argumento para explicar el fracaso de Latinoamérica. Sin embargo, eso solo revelaría la más pura ignorancia con la que algunos “aventureros ro

Para entender la razón por la que Estados Unidos ha sido una región más próspera que Latinoamérica es necesario leer la imprescindible obra de Carlos Rangel, Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario (1976).
Los procesos independentistas
Nuestro fracaso se vuelve comprensible solo mirando los procesos independentistas en toda América. Los estadounidenses, antes de su independencia, no sentían desprecio por el Viejo Mundo, sino que querían “construir sociedades mejor que la europea, donde deberá existir la igualdad social y de oportunidades, y donde tendrán vigencia los derechos humanos juzgados naturales por el liberalismo”, escribe Rangel.

Una vez que los americanos logran la independencia, estos se propondrán “mantener, desarrollar y mejorar la sociedad que había existido hasta entonces en esos territorios, no a subvertirlas”. Es decir, la herencia británica iba a ser reivindicada, honrada y mejorada.
Rangel destaca que en las colonias inglesas de Norteamérica “el pensamiento de Locke había llegado a ser tan sutilmente difundido, tan influyente, tan inmediato, tan folclórico como ha llegado a ser el pensamiento de Marx y Lenin en el llamado Tercer Mundo”.

Cuando en 1776 se declara la Independencia, los estadounidenses no plantean un rompimiento total con los británicos. Mantienen relaciones, tratos y hasta tradiciones. “No por rechazar la tutela política de Inglaterra, los norteamericanos dejaron de reconocerse como beneficiarios y continuadores de la civilización inglesa”.

En cambio, en Latinoamérica ocurrió lo contrario, se “quiso eliminar por completo una herencia española que constituía, sin embargo, su única cultura”.

En nuestra región, la guerra de la independencia fue “una llamarada de odio antiespañol, una cólera violenta de hijos demasiado largo tiempo sometidos, un sacrificio ritual del padre”, escribe Jean-François Revel en el prólogo de la obra de Rangel.

Una de las causas que se deduce al leer a Rangel es que los norteamericanos no tuvieron que integrar a su sistema social a los indios que encontraron: los apartaron o exterminaron, “los colonizadores anglosajones vinieron en busca de tierra y libertad, no de oro y esclavos. Al indígena, habiéndolo expulsado del territorio, o exterminado, no tuvieron necesidad de rechazarlo ni de integrarlo social o psicológicamente”.

Con respecto a la clase baja si hubo una integración, que de hecho ya Miranda señalaba en 1784: “comieron y bebieron los primeros magistrados y gente del país con el pueblo, dándose las manos y bebiendo del mismo vaso”, haciendo referencia a una barbecue.

Los pobres fueron integrados a la sociedad, al modelo de movilidad social desde sus inicios. Esto, a través de la propiedad privada.

En cambio, en Latinoamérica se buscó la integración de los indios y los pobres de forma organizada; pero para mantenerlos como instrumento y en la continua subordinación: “En Norteamérica el indio fue marginado. En Hispanoamérica se convirtió, al contrario, en el grueso de la población activa”.

Por lo que esta integración de los indios y los pobres no es producto de simple buenas intenciones, sino que fue utilizada en un principio como motor de la independencia*, de la lucha contra la corona española y, luego, fueron utilizados como motor para la lucha en contra de las potencias imperialistas y para que algunos proyectos revolucionarios se pudiesen perfilar. Se comenzó a exaltar al indio para batallar por ciertos intereses, y con esto surgió el mito del Buen Salvaje en Latinoamérica, aquel “hombre bueno y puro que la civilización busca corromper”.

Desde entonces, desde que la inocencia humana representada en el indio y el pobre, en los marginados, se convierte en figura clave e inherente a las sociedades hispanoamericanas (por múltiples razones), este representa todo lo que Latinoamérica espera ser, y todo lo que la perversión estadounidense nos impide.

Rangel escribe que “por causa del mito del Buen Salvaje, Occidente sufre hoy un absurdo complejo de culpa, íntimamente convencido de haber corrompido con su civilización a los demás pueblos de la tierra, agrupados genéricamente bajo el calificativo de ‘Tercer Mundo’, los cuales sin la influencia occidental habrían supuestamente permanecido tan felices como Adán y tan puros como el diamante”.

Por lo tanto, “el mito del Buen Salvaje nos concierne personalmente, es a la vez nuestro orgullo y nuestra vergüenza”. Esta fábula, que con los años se ha alimentado, se enrosca en el folclore latinoamericano condenando a los ciudadanos de esta fracasada región a rechazar cualquier vestigio de civilización y a vivir en la inestabilidad perpetua.

El repudio a la europeización a partir de la independencia. El rechazo completo a cualquier influencia del Viejo Mundo y la necesidad de enaltecer costumbres, por más salvajes que fuesen, solo por el hecho de que representaban la inocencia antes de la corrupción de la civilización, son la razón por la que hoy Latinoamérica ha demostrado en varios ocasiones ser un completo fracaso.

Ricardo Rojas escribió en 1924: “Los españoles hispanizaron al nativo; pero las indias y los indios indianizaron al español. Penetraron los conquistadores en los imperios aborígenes, destruyéndolos; pero tres siglos después los pueblos de América expulsaron al conquistador. La emancipación fue una reivindicación nativista, es decir, indiana, contra el civilizador de procedencia exótica”.

Esta emancipación solo trajo la exaltación de la barbarie como lo auténtico y autóctono nuestro. Escribe Rangel: “La barbarie sería en cierto modo el estado natural de las repúblicas hispanoamericanas, el fruto necesario de la combinación de las culturas aborígenes que hallaron los conquistadores, con la conquista misma y la colonización española y, finalmente, con las guerras civiles, comenzando con la guerra de independencia. Antes de esta, cierto grado de incipiente había encontrado asiento en las ciudades”.

Por último, el argentino Domingo Faustino Sarmiento —cuyo nombre agrede a cualquier peronista y quien no idealiza ni al indio, ni al gaucho, ni al folclore— ya señalaba en el Facundo (1845) que “la superioridad cultural de los pueblos europeos no hispánicos y de Estados Unidos, es una evidencia de la civilización”.

Por lo que Sarmiento insiste en que “dentro del cuadro hispanoamericano, poco satisfactorio antes de la independencia y ahora desastroso, los únicos asientos de civilización y por lo tanto los únicos polos desde los cuales la civilización puede irradiar, son en las ciudades”, aquellos espacios donde la influencia europea es innegable, donde está “todo lo que caracteriza, en fin, a los pueblos cultos”.

“Las tribus salvajes están mejor organizadas que nuestra sociedad rural. El progreso moral, la cultura de la inteligencia descuidada en la tribu, es aquí no solo descuidada, sino imposible… La civilización es del todo irrealizable, la barbarie, normal…” escribió Domingo Sarmiento con respecto a Latinoamérica.

Ciertamente, cualquiera pudiese esgrimir que las razones se remontan a mucho antes de la independencia, a la forma de cómo fuimos colonizados y por quiénes —una innegable diferencia con el proceso de los anglosajones—. Sin embargo, el libro de Rangel y los escritos de Sarmiento y de Rojas, demuestran la indiscutible verdad que se refugia en cualquier alegato sobre nuestro fracaso.

La independencia surgió porque unos pocos debían garantizar y mejorar sus privilegios. Ahí fue incluida e idealizada toda una comunidad —que se veía como inmaculada antes de la colonización—, porque esa comunidad era necesaria para los intereses de algunos, como lo sigue siendo hoy en día. Todo esto acarreaba el desprecio total, no solo hacia los españoles, sino hacia cualquier vestigio de civilización extranjera que fuese ajena a los caseríos y a la naturaleza.

Ese rechazo completo al única modelo y sistema que conocíamos hasta entonces, al único orden —por más mediocre que fuese—, derivó en que el “caudillismo feroz” se convirtiese en el “único remedio a la anarquía” (escribe Sarmiento). A partir de acá, surge un inquisidor subdesarrollo político, que a su vez tiene como consecuencia un devastador subdesarrollo económico que aún hoy nos impide prosperar.

*Nota del autor: De hecho, señala Sarmiento que “para los indios, los negros, los mestizos y los mulatos (y aun para los blancos pobres), la libertad, la responsabilidad del poder, ‘todas las cuestiones que la revolución (independencia) se proponía resolver, eran extrañas a su manera de vivir, a sus necesidades. Pero eventualmente, todas las castas inferiores en la sociedad hispanoamericana se convencieron de que sustraer a la autoridad del Rey sería agradable, por cuanto era sustraer toda autoridad. El resultado sería el regreso a la barbarie en todas las zonas rurales de Hispanoamérica y el caudillismo feroz como único remedio a la anarquía“.

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.


LOS MUCHACHOS UNIDOS, ¿TRIUNFARÁN?

Por Enrique Guillermo Avogadro (Argentina).

"En materia de asuntos militares, es vergonzoso decir 'no lo había pensado". Escipión, el Africano.

En la sesión que aprobó el proyecto conjunto de modificación del impuesto a las ganancias presentado por todos los bloques de "muchachos", los elaborados disfraces, confeccionados con el "relato" de la historia reciente, se esfumaron; pero el Gobierno, como ya había sucedido con el rechazo a la reforma política, quedó descolocado al pecar de ingenuidad. El episodio me recordó una vieja canción española, "La mal pagá".

Es que, como recordó recientemente Jorge Fernández Díaz, los propios peronistas confiesan que, para tratar con ellos, debe obligárselos a pagar al contado y cobrar en cuotas; es decir, exactamente lo contrario de cuanto ha hecho hasta ahora Macri mediante enormes concesiones financieras a gobernadores, sindicatos y organizaciones sociales. El pecado de no asumir algún riesgo ha hecho que los subsidios continúen otorgándose sin transparencia alguna, canalizándose a través de los punteros y alimentando a quienes, confesadamente, están dispuestos a todo para derribar al Presidente, como Hebe Bonafini, Luis D'Elía y Fernando Esteche.

El más importante de los disfraces que cayeron fue el de Sergio Massa, que lleva años tratando de hacernos olvidar, bajo afeites diversos, que es un "muchacho" más. Si bien debemos agradecerle su victoria contra el Frente ¿para la Qué? en la Provincia de Buenos Aires, en octubre de 2011, ya que impidió que doña Cristina pudiera aspirar a un tercer mandato, no podemos dejar de recordar su pasado como alto funcionario de Carlos Menem, su íntima relación con Aldo Ducler, el lavador de los fondos de Santa Cruz y de organizaciones narco, como Administrador de la ANSES con don Néstor (q.e.p.d.) -cuando se fue, dejó en su lugar al amadísimo Boudou, que confiscó los fondos de las AFJP's- y como Jefe de Gabinete de la ex Presidente.

En este último puesto padeció del mismo mal que afectó a todos los que lo ocuparon durante la década más infame de nuestra historia: la ceguera funcional. Este raro síndrome debiera ser estudiado en profundidad por lo selectivo de sus efectos: como ellos -Alberto Fernández (su socio político), Anímal Fernández, Koki Capitanich y Juan Manuel Abal Medina)- no logró ver, siquiera una vez, los bolsos de dinero que circulaban frecuentemente por la Casa Rosada, aportados -entre otros muchos- por Ricardo Jaime y transportados al sur por el secretario privado del matrimonio, Daniel Muñoz; por si no lo ubica, fue quien al morir dejó una fortuna de US$ 65 millones en propiedades en Miami.

Don Sergio no tuvo empacho alguno en mostrarse como lo que realmente es, un verdadero "muchacho", populista y demagogo irresponsable, capaz de cualquier chicana, por muy impracticable que resulte, para lograr sus objetivos. Hubiéramos debido saberlo, en especial observando a quienes lo acompañan como primeras espadas, donde se destaca Roberto Lavagna, ese pseudo prócer económico que se viste con plumas ajenas; recibió, en 2002, un país ya transformado en orégano por la gestión (devaluación asimétrica) de su predecesor, Jorge Remes Lenicov, pero se atribuye la paternidad de la salida.

No sé cómo se desarrollará el trámite del proyecto en la Cámara de Senadores, ya que los "muchachos" gobernadores podrán optar entre acompañar al Gobierno y mandarlo al limbo o continuar mintiendo como lo hicieron en Diputados, obligando así a Macri a vetarlo; en este caso, creo que el costo político que pagará el Gobierno será infinitamente menor que el que afrontan los "muchachos" después de la foto del martes en la cual y junto a Sergio Massa, aparecieron Axel Kiciloff, Héctor Recalde, Máximo Kirchner y otros tantos otros prohombres del saqueo, ya condenados por la sociedad. ¿No resulta llamativo que los mismos que impidieron discutir el tema del impuesto durante el kirchnerato, ahora sean sus paladines?

A ninguno de los integrantes de ese verdadero tren fantasma, que 70 años después siguen "combatiendo al capital" y buscan consolidar la pobreza más infame para mantener la clientela, parece importarles cómo se nos ve desde el exterior, ese extraño lugar de donde deben venir las inversiones que necesitamos más que agua en el desierto. Usted, querido lector, ¿pondría un dólar en un país que extrema sus esfuerzos en exprimir hasta la inanición a sus ciudadanos y empresas con cada vez más impuestos sin brindar servicio alguno, donde los "muchachos" pueden volver en cualquier momento, en el que se cambian las reglas de juego cada día, la seguridad jurídica es una entelequia y donde no tendrá ni luz ni gas para producir? Desengañémonos: los kamikazes se acabaron.

El otro tema complicado, y por el cual el Gobierno está pagando un costo suicida entre quienes lo votaron, es el de los piquetes de toda índole y las huelgas salvajes que amargan tanto la vida a los ciudadanos, los mismos que pagan los monumentales tributos para subsidiar a quienes no trabajan. Todos nos preguntamos hasta cuándo deberemos soportar la prepotencia y la violencia de estas organizaciones, casi todas kirchneristas, que se arrogan la propiedad del espacio y de los servicios públicos, impidiendo a los demás, violentamente, circular y trabajar.

Existe un protocolo, anunciado con pompa, que nunca fue aplicado y que hoy se ha transformado en un verdadero hazmerreír para esos abusadores. Los ministerios de Seguridad, tanto federal cuanto porteño, debieran recordar que ninguna de estas salvajadas son toleradas en regímenes tan cercanos al corazón de quienes aquí las cometen, como Cuba, China, Irán, Venezuela, Ecuador o Bolivia; obviamente, tampoco en los países civilizados. Entonces, si Cambiemos pretende realmente cambiar el país y, sobre todo, imponerse en las elecciones del año próximo, debe ejercer el poder que le fue conferido, aplicar la ley con toda la fuerza necesaria y poner fin a este desastre cotidiano. Al menos podría seguir, si prefiere la debilidad frente a la extorsión, el consejo del Diputado Alfredo Olmedo y disolver los piquetes ofreciendo picos y palas a quienes los forman.

Y el tercer tema fue el escándalo desatado por la prisión preventiva de Milagro Salas, otra "muchacha" K, cuya libertad reclaman con tanta fuerza organismos internacionales totalmente tuertos: no han aceptado un solo caso presentado por un militar argentino, no condenan las violaciones a los derechos humanos en los regímenes del "socialismo del siglo XXI", el actual Secretario General de la OEA fue canciller del régimen tupamaro uruguayo y la CIDH ahora la integra nuestro inefable Eugenio Zaffaroni, dueño de prostíbulos y evasor, abogado de las Madres y de Cristina Kirchner y padre del derecho penal favorable a los delincuentes. También en este caso, el Gobierno se durmió; en lugar de tomar las riendas diplomáticas y jurídicas cuando el conflicto se inició, allá por febrero, lo dejó estar y se sorprendió cuando llegaron las exigencias internacionales. Porque, si bien su detención original puede ser cuestionada, lo cierto es que hoy está en prisión por ser autora de innumerables delitos como defraudación al fisco, intimidación pública, extorsión, incitación a la subversión, asociación ilícita, etc., y su libertad pondría en peligro el curso de las investigaciones, por la destrucción de las pruebas y el amedrentamiento a los testigos.

Es bueno recordar esto último porque, siguiendo el criterio de quienes ahora reclaman por la jujeña, el Estado debería poner inmediatamente en libertad a los 1.791 presos políticos (militares y civiles) que mantiene en sus mazmorras, a los cuales debemos agregar los 385 ya fallecidos (44 desde el 10 de diciembre de 2015). El promedio de edad es de 74 años y 642 están en prisión preventiva por plazos que superan el límite constitucional (2 años, prorrogable con fundamentos por 1 más), muchos de ellos por más de 10 años y, pese a que la detención domiciliaria es legalmente aplicable a los mayores de 70 años, siempre que no se corra peligro de fuga ni se pueda poner en riesgo la investigación. ¿Qué posibilidades pueden tener estos ancianos de escaparse o de alterar las pruebas de hechos sucedidos 40 años atrás? En la medida en que ninguno de los tres poderes del Estado ha tomado nota de la situación, todos los presos políticos han iniciado una huelga de hambre que, dado lo endeble de la situación física en que la mayoría se encuentra, significará para muchos la muerte.

Para concluir, destacar que el escudo que Carlos Zannini (¿seguirá repartiendo sobres?) armara para proteger a Cristina Elizabet Fernández volvió a funcionar, y los jueces Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, tal como se preveía, fueron desplazados de la Sala I por acción del Presidente de la Cámara de Casación, Alejandro Slokar, de Justicia Legítima. El Consejo de la Magistratura, que ha sido desacatado por esa resolución, ¿tampoco hará nada esta vez? ¿Hasta cuándo la Corte Suprema continuará tolerando la impunidad del encubrimiento del terrorismo, la traición a la Patria y el asesinato de un Fiscal en funciones?
 Bs.As., 10 Dic 16

  

Por Fernando Javier Liebanes (Uruguay).

Historia que me la envió mi hermano Beto y que realmente es conmovedora y extraordinaria. Vale la pena compartirla.

Ésta historia de amor es conocida través de la carta descubierta en la primavera de 2012, en excavaciones en lo que antaño fue el fortín español de Monte Arruit (a unos 30 km de Melilla) que ha aparecido junto al cuerpo momificado de un soldado español.

Según cuentan los arqueólogos y antropólogos, las condiciones climáticas de la zona han hecho posible la buena conservación del cuerpo así como la de alguna de sus pertenencias y restos del uniforme.

Entre sus pertenencias destaca una pitillera de cuero y metal con las iniciales P.G., una foto de una mujer joven, una pequeña moneda de plata con la efigie de Alfonso XIII y una extensa carta todavía legible.

Todos los indicios, y sobre todo por el lugar del hallazgo y datación de la carta, apuntan a que este hombre fue una de las víctimas de la matanza de españoles acaecida el 9 de agosto de 1921 en Monte Arruit. Es uno de los episodios más lamentables ocurridos en la Guerra del África.

Los investigadores quedaron asombrados al leer la carta que portaba este soldado. El papel amarillento, compuesto por dos páginas y doblado por la mitad estaba metido en un sobre. Los datos personales se guardan en secreto.
En el sobre dice:

“Hermano de armas, si lees esto será porque yo habré muerto. Por favor, cumple la última voluntad de este soldado español que ha caído por la Patria y haz llegar esta carta a María […] que vive en Málaga en la calle […]. Sus padres se llaman Manolo y Antonia.”

En la carta se puede leer:

“Mi dulce María, Nunca pensé escribir esta carta, pero lo preocupante de la situación me lleva a ello.

Llevamos días atrincherados y defendiendo Monte Arruit, apenas tenemos agua y comida.

Los moros nos cercan y nos hacen fuego, cada día tenemos nuevas bajas, ya sea por causa enemiga o por efecto del calor, y no tenemos medicamentos ni medios de asistencia sanitaria.

Según dicen, el General Berenguer le ha prometido a Navarro que mandarán refuerzos desde Melilla, pero la ayuda nunca parece llegar. Hay descontento y pesar entre los hombres aquí. Hay rumores fiables de que se negociará la rendición de la plaza, pero no sabemos mucho más al respecto. No sé qué pasará, hemos pasado muchas penurias en esta maldita guerra, pero como la de Monte Arruit no la he vivido. Ya se sabe como actúan los moros y tengo mucho miedo por lo que pueda pasar, estamos prácticamente a su merced y no creo que podamos resistir mucho más el hostigamiento al que nos someten.

En el campamento tratamos de animarnos los unos a los otros; por su parte, día tras día, los oficiales nos recuerdan lo que implica ser un soldado español con arengas patrióticas, pero lo que más nos reconforta, dentro de lo que se puede, es la camaradería que hacemos todos en estos difíciles momentos.

La verdad que no sé por qué te estoy contando esto, supongo que por egoísmo al desahogarme con este papel.

No quiero robarte más líneas, ya que esta carta es para ti: la dulce niña de mis ojos, mi morena, mi malagueña, mi razón de vivir, mi anhelo, la estrella que me guía en las noches, la única persona por la cual suspiro día tras día y me reconforta pensar que pronto te veré, que pronto te abrazaré, que pronto te besaré y que pronto me casaré contigo. 

Dios sabe lo mucho que te quiero. Aún me acuerdo de la primera vez que te vi, con aquel vestido azul, tu pelo negro azabache recogido en un coco, esos ojos verde esmeralda que son capaces de cegar más que este sol africano y convertir a cualquier hombre en estatua de sal con sólo regalarle una mirada tuya. Me acuerdo de la canasta de mimbre llena de pescado que llevabas pues venías del mercado y como yo, apoyado en la pared de la calle de mi casa, quedé absorto ante tu belleza. Te eché un piropo cuando pasaste por delante mía, no pensé que me hicieras caso, ya que tal hermosura tiene que estar acostumbrada a que te los digan, pero giraste tu preciosa cara, me miraste y me sonreíste. Bendito piropo aquel. Te pedí acompañarte a casa para hablarte por el camino y me lo permitiste. Desde entonces fuimos inseparables, me costó que tu padre me aceptara, pero ya sabes que la insistencia siempre ha sido mi virtud. Aún me tiemblan las piernas cuando me acuerdo de aquel primer beso que te robé en la puerta de la casa de tu tía, se nos paró el mundo alrededor en ese instante. En fin, hay tantas cosas que podría contar… Seguro que mientras lees esto estás esbozando una sonrisa. En estas líneas que llevo hablando de ti se me ha olvidado momentáneamente todo lo que estoy pasando aquí. Siempre serás mi mejor medicina y el remedio de todos mis males.

Ya sabes que al comienzo de esta carta te dije que nunca pensé escribirla. Es de despedida, mi amor. Si recibes esta carta será porque yo ya no estaré. No quiero ser egoísta y por ello te pido que no me guardes luto, que no te apenes por mí, que rehagas tu vida lo más pronto posible y que no me eches en falta pues yo siempre estaré contigo en cada momento de tu vida.

Que seas muy feliz y que hagas realidad todos tus sueños, ya que los míos se cumplieron cuando me dejaste amarte. Quiero que sepas que mis últimos pensamientos son para ti y que siempre te querré y cuidaré allá donde esté.

Monte Arruit a 8 de agosto de 1921.

De tu soldadito, Pedro.”

Según narran las fuentes investigadoras, el 9 de agosto el General Navarro parlamentó la entrega de Monte Arruit con los jefes tribales marroquíes. Las condiciones fueron que los españoles entregaban las armas y saldrían del fortín sin hostigárseles y, además, se proporcionaría transporte a los heridos.

Así pues, los soldados españoles desarmados comenzaron a salir de Monte Arruit en columna, pero al poco tiempo los moros, de manera inesperada, atacaron a los españoles desde distintos flancos produciéndose una enorme matanza.
De un contingente de 3000 hombres, sólo 60 lograron sobrevivir.

A veces el destino y la suerte se unen. Aunque no ha sido fácil, según revelan los investigadores, se ha podido localizar a familiares de la destinataria (María) de la carta. 

Antonio, un nieto de ésta mujer ha contado que su abuela, aunque se casó años después de lo acontecido en Monte Arruit, siempre tuvo en su mesita de noche la foto de un joven soldado con un rosario sujeto en la esquina del marco. Durante muchos de años, incluso ya casada y con hijos, día tras día acudía al puerto de Málaga con la esperanza de que llegara el barco que habría de traerlo.

Dice que su abuelo siempre respetó a su abuela y supo que jamás ocuparía el puesto de aquel primer novio. No obstante, fueron un matrimonio feliz. Falleció en 1987, a la edad de 85 años. Pidió ser enterrada con la foto de su primer amor y el rosario entre las manos.

Queridos amigos con la historia de amor de Pedro y María despido el 2016 deseando a todos que Dios conceda a cada uno amar tan intensamente que puedan vencer al tiempo y a muerte. Vivan intensamente y sean felices en la presencia de Dios.


ELLA ERA INFIEL SOLO CON LA MIRADA (Microrrelato).

Por Andrés Fornells (España).

Se veían todas las mañanas, ella caminando en una dirección, y él en otra. Cruzaban siempre una mirada fugaz sin detenerse nunca a hablar. Él la amaba, y a ella, él no le era indiferente. 
Ella estaba casada, él era soltero. Él se detuvo una mañana 
delante de ella y, obligándola a pararse, le dijo con voz vibrante de pasión:
—Tú sabes que yo te amo con locura. Que nadie te amará jamás con la devastadora fuerza que te amo yo.
—Tú sabes que yo nunca le seré infiel a mi marido. Lo siento por ti y por mí —ella con sinceridad y también firmeza inquebrantable.
Él no volvió a intentarlo ninguna vez más. Y envidió al marido de ella como nunca antes había envidiado a ningún otro hombre. Lo envidió por la inmensa suerte de haberse casado con una mujer que, aun no amándole, jamás le traicionaría.


LA NIÑA DEL ABRIGO AZUL (Relato).

Por Addhemar H.M. Sierralta (Perú).

El momento mágico de conocerse y los prolegómenos del primer amor de una pareja, son narrados por Addhemar, al referirse a una bella relación -de hace más de 55 años- que vive en el recuerdo de sus protagonistas.

Jirón Arequipa en la Lima de hace más de medio siglo. Frente al mercado de La Aurora dos chicas corretean, tomadas de la mano y riendo, y se topan de cara conmigo y mi compañero de clase al regresar de la universidad. Una de ellas, la más joven y agraciada llevaba puesto un abrigo azul de lana, de tonalidades encendidas. Blanca, ojos achinados y vivaces, cabello corto y bastante delgada, Gloria y yo nos miramos y reímos.

Preguntarles sus nombres y curiosos por saber dónde vivían las tratamos de seguir. Ellas dieron media vuelta y la mayor dijo :

-Me llamo Aurora y ella es Gloria.

-¡ Mentira ! ese no es mi nombre me llamo Pancracia.

Todos reímos. Apenas si hablamos unos instantes. Se despidieron con temor.

-Mi hermano nos puede ver-dijo la más joven.

-Pero que problema es ese-argumenté.

-Es muy celoso … bueno los vemos otro día … chau.

Al día siguiente y a la misma hora, más o menos, volvimos por la misma ruta. Esa  noche sólo encontramos a la chica del abrigo azul paradita en la puerta de su casa. Nos detuvimos a saludarla y nuevamente a los pocos minutos se interrumpió la conversación porque desde los altos una voz de señora madura la llamaba. Apenas si tuvo tiempo de despedirse y subió corriendo las escaleras dejando la  puerta entreabierta.  En su apuro, y cerca de la puerta de calle, cayó al piso una pequeña libretita de uno de los bolsillos del abrigo azul.

-Entrégame mi libreta, por favor-rogó Gloria.

-Te la doy mañana cuando venga a visitarte.

-No, no puedo verte. Bueno, si quieres quédate con ella.

Y desapareció. Recogí la libretita y la revisé detenidamente. Escritas estaban algunas inscripciones con letras y números que no me decían nada. Me despedí de mi amigo y marché a casa. Me costó relativo tiempo dar con la clave que usaba Gloria. Que la “bebé” a la que se refería era ella misma a quien desde pequeña le pusieron aquel sobre nombre. 

Ella utilizaba los números en lugar de las vocales. Era sencillo. Por ejemplo para decir mamá, escribía M1M1 y para decir maravilloso ponía M1R1V3LL4S4. Descubierto el lenguaje me quedaba descifrar lo escrito. La libretita consistía en su diario.

Y claro que descubrí el contenido de su diario. Parece que le había caído bien –según lo que ella registró- y al día siguiente temprano la fui a ver y decirle que conocía todo lo que escribió. Ese día quedamos de vernos en la Plaza de Armas de Lima, conversamos, luego iríamos a la procesión del señor de los Milagros. Y entre conversaciones, encuentros dirigidos cerca de la academia donde estudiaba y acompañarla hasta su casa fue surgiendo, en los días subsiguientes, una mutua atracción.

Por esos días gané una felicitación haciendo un cuento , “La niña del abrigo azul”, el cual me sirvió para obtener una buena nota en el curso de Castellano, en mi universidad.

El sábado siguiente a los acontecimientos, Gloria y yo, nos encontramos en la tarde y en un descuido de ella le robé un beso. Se sorprendió y si bien al comienzo se puso ruborosa y molesta, pero pudieron más mis palabras, dichas oportunamente , amenguar la situación y desde ese día empezó un enamoramiento que duraría cinco años.

Nuestros frecuentes encuentros en la Universidad de San Marcos, en el Salón Blanco,  en la Academia Brown, en el Cream Rica del Jirón de la Unión, o en casa de Aurora o Pocha, amigas comunes, fueron momentos inolvidables. Pero como todo lo que empieza termina, la relación sucumbió y el destino nos llevó por distintos caminos.
 
Hace pocos meses al ver a una muchachita, en pleno invierno limeño, caminando apurada enfundada en un abrigo azul, similar al que lucía Gloria, me acordé de aquella época. Creo que ambos vivimos el encanto del primer amor de la forma más maravillosa posible. Los detalles íntimos quedan como tales. Son y serán siempre nuestros. “La niña del abrigo azul”, la inolvidable “bebe”, dejó de ser un cuento para convertirse en realidad y luego en leyenda.
 

   

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Fuente: 

TIEMPO NUEVO INTERNACIONAL
 
Addhemar Sierralta
 
Año 9 No. 295 de 4 enero de 2017


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