jueves, 15 de septiembre de 2016

VIDAS EJEMPLARES - EN EL DÍA DE LA PIP

 
CHALACOS NACIDOS Y CHALACOS ADOPTIVOS:

DAVID LLANOS RODRÍGUEZ


Por Federico Arrarte Rodríguez

(Canadá)

 
Breve presentación personal

Me llamo Federico Arrarte Rodríguez, chalaco nacido en 1939 en la calle Tacna Norte, y desplazado junto con otras tantas familias chalacas a un campamento hecho de esteras en “La Pampa” (luego Santa Marina), consecuencia del terremoto de 1940. Allí estuvimos hasta que empecé mis estudios escolares en el Colegio San Antonio (calle Junín), que era mixto y pertenecía a los Hermanos Marianistas y a las Hermanas del Inmaculado Corazón de María (1945). Cerca estaba el Colegio Gálvez (Arequipa Norte), para descendientes de japoneses.


"El 24 de mayo de 1940, a las 11:35 de la mañana, un fuerte terremoto de 8.2 grados de intensidad sacudió Lima y El Callao. Este fue el terremoto de mayor magnitud que afectó al Perú durante el siglo XX. El terremoto de 1940 contabilizó 179 muertos y 3500 heridos". Fuente: Internet

Mi niñez y adolescencia transcurrió en la calle Zepita 365, casa al lado de un inmueble que fue primero fábrica de helados D’Onofrio y luego sede del Sport Boys, a media cuadra del Cine Badell, de la cervecería Pilsen Callao, y frente a la casa del gringo Schwartz, de los Biffi (Antonio Biffi: Campeón Sud Americano en saltos ornamentales de 1939 y gran buzo de renombre); de los Schiantarelli (del jardín en la casona chalaca de del Parque Garibaldi en la avenida Dos de Mayo); del taller factoría de los Caballero (llegó a ser presidente del Boys); de los Vargas, de donde desde su balcón salía la matrona (su esposo era Mayor del Ejército Peruano), y le decía al chiquillo Vargas: Sube, hijo, no te juntes con la chusma … Él quería jugar con los chicos de la calle, con los chicos del barrio: la casa de las hermanitas Maqueira, modistas (padre portugués reconocido como modistón), siempre elegantemente vestidas; la librería del señor Solís; la casa de los hermanos Peñaloza y de los Hermanos Ribbeck y, más allá, los hermanos Gonti (trompeaderas que hubiera jamás faltaban los hermanos Genaro y Cacho); de las Collazos; de la señora Cabezas; de los Lazo (mollendinos).

Había una quinta en donde vivía Willy Monteverde, excelente dominador de pelota; la casa de la Familia Yturrios, y también, más allá había un callejón, nido de traviesos pericotes y carteristas, llegando quien estas líneas escribe a conocer a algunos de ellos y darles una mano en ocasiones que en ejercicio de mis funciones pude hacerlo. Esa quinta tenía salida por las calles Sucre, Montezuma y Puno… Perico que entraba allí estaba seguro de no ser aprehendido.

En la esquina de Zepita y Sucre se hallaba la tienda de la china María (en realidad era de ascendencia japonesa). La china María preparaba y vendía pescado frito, que lo presentaba encebollado, sobre un papel encerado, para luego envolverlo en papel periódico, que era lo mejorcito en El Callao de esos tiempos.
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En la Pampa (hoy parte de Santa Marina) 
después del terremoto de 1940 mis padres:
Pastor y Bertina, mi hermana Imelda
 y el autor de estas líneas.

Mi papá, Pastor Arrarte, y yo. 

Permítanme ahora referirme a un chalaco adoptivo: 

DAVID LLANOS RODRÍGUEZ.

David Llanos Rodríguez nació en el Rímac (26 de enero de 1940-Lima), y estudió en el colegio Hipólito Unanue (actual sede del PAP) de la avenida Alfonso Ugarte. Hermano entre ocho vástagos de humilde extracción, como la mía.

David y yo empezamos nuestras vidas como compañeros en la Escuela de Oficiales de la Policía de Investigaciones del Perú (EO-ENIP) en abril de 1958. Desde ese momento empezó a integrarse a nuestro Callao, aquél de los bares cerca al muelle, como el Blue Moon y otros que eran parte de batidas y recorridos de la Brigada Criminal del Callao -yendo a parar los pericos al sótano de la Prefectura del Callao, más conocido como “la ópera”, ya que allí sí cantaban-, adonde casi cada fin de semana, en días de salida, frecuentábamos como detectives en ciernes. Igualmente poníamos buenas horas en la Sección de Investigaciones de la Comisaría de Bellavista, en donde el Oficial de Investigaciones era Rolando Llanos Oliveros, de la Promoción PERÚ, aquella promoción que bajo la guía del Sr. Víctor Arce Franco salió de la antigua Escuela de Policía de la Av. Los Incas, para independizarse como profesionales en la investigación criminal, habida cuenta que no prosperaba como era debido junto con la otra fuerza policial.

Rolando Llanos Oliveros, más tarde en su carrera ya como un general PNP, investigó y arrestó al Presidente de Aero Perú (principios de 1980), por encontrarlo culpable de tráfico ilícito de narcóticos, quien usaba su posición gerencial para tan ilegal fin. Rolando Llanos Oliveros era tío de David.

David Llanos Rodríguez en su carrera como investigador profesional pasó como Jefe Departamental de investigación Criminal de Lima, Jefe Provincial del Callao; jefatura otras unidades y, entre ellas, como Jefe de Resguardo Presidencial en el Palacio de Gobierno durante el primer período de Alberto Fujimori Fujimori. David Llanos fue abruptamente cambiado cuando fue testigo y reclamó por ciertos desmanes y abusos a su personal asignado al obligársele a realizar tareas de servicio doméstico, y no policiales. Fiel a sus principios de profesional digno, íntegro y leal a sus funciones, luego de ser objeto de mezquindades se retiró, o lo retiraron con el grado de Coronel PNP.

Esto no fue el final de la carrera profesional de David, quien regresa al Callao, su ciudad adoptiva, y ocupa diversos cargos en la Municipalidad Provincial, siendo promovido a Gerente Regional de Defensa Nacional, Seguridad Ciudadana y Defensa Civil. Dentro de su exitoso ejercicio y en estrecha coordinación con el Director General de la DICSCAMEC General PNP(r) Edgard Suclla Flores, de nuestra promocion PIP Mártir José Olaya Balandra (1962); iniciaron el “canje de armas de fuego por dinero”. Exitosa iniciativa ésta en donde se recuperan más de 300 armas ilegales en octubre del 2005.

David Llanos Rodríguez
 en su puesto de Director General de Seguridad
 y Protección Ciudadana.

David Llanos Rodríguez, mi hermano, chalaco adoptivo y compañero promocional, falleció el jueves 18 de julio de este año 2013. Su esposa Katty y sus hijos y nietos lo admiran y admiraran por siempre, y también por siempre lo tienen y tendrán presente en sus oraciones y en cada hecho por el dejado en esta vida terrena, como asimismo lo tendremos todos quienes lo conocimos. Nuestra Promoción PIP Mártir Olaya Balandra (1962) se enorgullece por David y por otros tantos cuyas obras merecen difundirse.

Chalacos como David Llanos Rodríguez no pueden pasar desapercibidos, más aun habiendo dejado huella en el quehacer de nuestra tierra natal, nuestra querida ciudad y puerto del Callao.

Esta página cultural web El Callao hace justicia al mencionar y difundir los hechos de un ser humano que merece todo respeto. Chalacos como él existen y nosotros debemos reconocerlos sacando de la postergación sus historias, para que no se pierdan en el olvido. Esta de David me encargo yo de difundirla ante la gracia de la lectura y comprensión de todos ustedes. Chalacos somos y lo que no nos falta es esa entereza que sólo el mar océano del Callao nos regalara desde niños; esos horizontes enigmáticos y llenos de esperanza que siempre recordamos y nos acompañan para siempre.

David Llanos Rodríguez: 
el primero a la derecha de la primera fila. 
Federico Arrarte Rodríguez: 
el primero a la izquierda en la fila posterior.
 
Fuente:
 
EL CALLAO -PÁGINA CULTURAL INDEPENDIENTE
 
 
 
IMÁGENES DEL RECUERDO, TOMADAS DE LA INTERNET
 
FEDERICO ARRARTE RODRÍGUEZ
 
El autor, hoy radicado en Canadá, es, a mi modesto juicio, uno de los detectives peruanos que mayor arraigo tuvo en la lucha global (INTERPOL) contra la delincuencia organizada en el Siglo XX, junto a otro dilecto chalaco de corazón: FÉLIX MURAZZO CARRILLO. DAVID LLANOS RODRÍGUEZ, al igual que SARITA COLONIA, es de estirpe ancashina, ser humano por quien guardo el mayor de los respetos. Que el legado de DAVID, perdure hasta el final de los tiempos en el corazón del PERÚ.
 
Nalo Alvarado Balarezo
 




 
 IMÁGENES DEL AUTOR: FEDERICO ARRARTE RORÍGUEZ
 
 

ANÉCDOTAS DE UN POLICÍA:

LA NAVIDAD DE UN REHÉN

Por Tnte. Gral. PNP Marco Miyashiro Arashiro


Las fiestas navideñas del año 1996 estaban próximas, sin embargo, el Perú vivía una desazón y preocupación por la vida de los casi 400 rehenes que aún permanecían cautivos en la Residencia de la Embajada del Japón en Lima, que fuera tomada la noche del martes 17 de diciembre por un grupo terrorista del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

 El MRTA, lanzó su llamado “COMUNICADO No 1”, que a la letra decía:


“Lima, 17 de Diciembre de 1996.- La Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru se dirige a nuestro querido pueblo peruano para manifestarle que, el día de hoy martes 17 de diciembre a horas 20:25, la unidad de fuerzas especiales “Edgar Sánchez” de nuestra Organización, ha ocupado militarmente la Residencia del Embajador del Japón y ha tomado como prisioneros a diversas personalidades políticas, empresariales y miembros del cuerpo diplomático acreditados en el Perú. 

 Esta operación la hemos denominado: “c. Oscar Torre Condesu” con la consigna: “Rompiendo el Silencio el pueblo los quiere libres”, está operación está a cargo del Comandante del MRTA: c. Hemigido Huerta Loayza. 

 Manifestamos que desde la ocupación militar de la residencia del embajador del Japón en el Perú se ha tomado todas las medidas del caso para respetar la integridad física y moral de las personalidades allí capturadas. Está ocupación militar la hemos realizado en protesta por la injerencia del Gobierno Japonés en la vida política de nuestra patria avalando en todo momento los métodos de violación a los DDHH que aplica el Gobierno del Sr. Fujimori, así como su política económica que sólo ha traído consigo mayor miseria y hambre a la mayoría del pueblo peruano. 

 De igual manera le decimos a nuestro pueblo que nos hemos visto precisados a tomar esta medida extrema en aras de preservar la vida de decenas de militantes y dirigentes de nuestra organización que sufren prisión en medio de condiciones infrahumanas y una política carcelaria que busca su aniquilamiento físico y mental, encerrados en verdaderas “cárceles tumbas” conforme reiteradamente lo afirma el Sr. Alberto Fujimori con estas palabras:”allí se pudrirán y sólo saldrán muertos”, mostrando un ensañamiento irracional contra luchadores sociales que nos hemos levantado en armas para luchar por el bienestar de nuestro pueblo. 

 En ese sentido señalamos con el mismo énfasis con que decimos que estamos respetando la integridad física de las personalidades capturadas, que solamente los liberaremos en la medida que el Gobierno cumpla con las siguientes exigencias:
  •  Compromiso de cambiar de rumbo la política económica por un modelo que busque el bienestar de las grandes mayorías.
  •  La liberación de todos los presos pertenecientes al MRTA y acusados de pertenecer a nuestra organización.
  • Traslado del comando que incursionó en la residencia del embajador Japonés junto con todos los c. Presos del MRTA hacia la selva central. Como garantes, también irían parte de las personalidades capturadas, debidamente seleccionadas y estando en nuestra zona guerrillera cumpliremos con liberarlos.
  •  Pago de un impuesto de guerra.
 El MRTA siempre fue una organización dispuesta a propuestas de diálogo, pero sólo encontró el rechazo y la burla del gobierno, hoy estamos confrontados y debe quedar claro que cualquier salida militar que ponga en riesgo la vida de las personalidades capturadas será de absoluta responsabilidad del gobierno, así como de cualquier otra actitud que tengamos que tomar si el gobierno no accede a nuestras peticiones. 

 ¡CON LAS MASAS Y LAS ARMAS PATRIA O MUERTE VENCEREMOS!

 Dirección Nacional del MRTA” 

 ¿Qué nos dice este comunicado?

 Además de su conocida  retórica apologista, al denominar a ese grupo delincuencial  “Edgar Sánchez” y a la acción de toma de rehenes como “Operación Óscar Torre Condesu”, miembros del MRTA fallecidos cuando cometían atentados terroristas; el análisis de contenido también evidencia la necesidad de Néstor Cerpa Cartolini de lograr que otros cabecillas de su organización fueran liberados; y esa necesidad era urgente no sólo para la supervivencia del MRTA, ya que la Policía había logrado la captura de sus más connotados dirigentes; sino también, para conocer dónde estaba depositado y poder recuperar el dinero proveniente de los cobros de los rescates obtenidos a través de los numerosos secuestros efectuados anteriormente.

 Mediante este “Comunicado” el MRTA pretendía, merced al chantaje y la extorsión, utilizar a los rehenes como mercancía para que el Gobierno constitucionalmente elegido, se ponga de rodillas, desprestigiándolo en el ámbito internacional; obtener impunidad por su accionar violatorio del derecho, tanto nacional como internacional; demostrar la debilidad de nuestro sistema democrático; y, como siempre estuvieron acostumbrados, ganar dinero bajo el eufemismo de “Impuesto de Guerra”.

¿Cómo fuimos tratados los rehenes?

 Producida la toma de la residencia, del patio nos hicieron ingresar a los ambientes de la residencia; ahí, los terroristas se pusieron más agresivos debido a que, por la ventana de uno de los servicios higiénicos, se había fugado el Alcalde de Miraflores; posteriormente, aprovechándose de  la confusión esos momentos, cuando se disponían a liberar a las rehenes, también se fugó el Edecán de la Presidencia de la República, quien era el encargado de dar seguridad personal a la señora madre del Presidente, lo cual retrasó por algunas horas la liberación de las mujeres, quedándose en tal condición sólo los varones; momentos después liberaron a otro grupo, la mayoría ancianos o rehenes que presentaban problemas de salud. Al día siguiente fueron liberados cinco diplomáticos, a quienes los terroristas entregaron una carta para que la entregaran al Presidente de la República y además tenían el encargo de entrevistarse con Víctor Polay Campos, recluido en el Penal de la Base Naval del Callao. En los días subsiguientes, otros rehenes también fueron liberados, todos ellos incluyendo a Alejandro Toledo y Javier Diez Canseco, tenían que ser portadores de mensajes elaborados por los terroristas. Para el 22 de abril, ya habían permitido la salida de más de 500 rehenes.

Me negué rotundamente a firmar una declaración que obligara al Gobierno aceptar exigencias terroristas

Por parte de los rehenes, había mucha expectativa para ser liberados, lo cual se agudizó, porque el MRTA seleccionaba a un grupo, los separaba de los demás rehenes y luego de unas horas anunciaban que ya no iban a ser liberados; esto generó mucha angustia entre los rehenes, a tal punto que varios de ellos hicieron circular una “Declaración” pidiendo al Gobierno que acepte las condiciones impuestas por los terroristas, papel que en un momento me lo entregaron para que lo firmara, hecho al cual me negué rotundamente, porque no podía aceptar que con la liberación de tantos terroristas, mi patria volviera a sufrir los estragos que ocasiona el terrorismo.

Estoy obligado a reconocer, agradecer y felicitar a Michael Mining, representante en el Perú de la Cruz Roja Internacional.

Estoy obligado a reconocer, agradecer y felicitar la valiente posición de uno de los rehenes, que a los pocos minutos de la irrupción terrorista, cuando aún nos encontrábamos en los jardines donde se realizó la recepción diplomática, y estábamos tendidos en el piso, este rehén a viva voz pidió conocer quién era el que estaba al mando de la acción, y se identificó como Michael Mining, representante en el Perú de la Cruz Roja Internacional. Lo hizo varias veces, y su insistencia fue tal, que el mismo Néstor Cerpa le dijo que se pusiera de pie y entablaron las primeras conversaciones, lo que diera lugar a que posteriormente, fuera liberado para conformar el grupo de garantes de las negociaciones que sostendrían con el Gobierno.

 Por mi parte, conociendo lo que sabía sobre el MRTA, inicialmente consideraba que esta podría tratarse de una acción terrorista suicida; los antecedentes sobre la tendencia a la violencia por parte de Néstor Cerpa se remontan a 1978, sus fotos en la DIRCOTE datan de ese tiempo, cuando se desempeñaba como secretario del sindicato de trabajadores de la fábrica textil Cromotex, dirigió un paro muy violento que en su ejecución ocasionó la muerte de un Capitán de la Guardia Civil. Precisamente, para la toma de la Residencia, Cerpa utilizó como seudónimo el de “Comandante Hemegidio Huerta Loayza”, quien fuera uno de los obreros fallecidos durante esa medida de fuerza.

Debo destacar la intervención del  Embajador del Japón, Sr. Morhisa Aok

Debo destacar además otra intervención protagonizada por el mismo  Embajador del Japón, Sr. Morhisa Aoki, quien desde el primer momento se mostró muy ofuscado por los acontecimientos; pero su actitud siempre fue digna y valiente. La primera noche, cuando a los Policías y Militares nos asignaron como dormitorio, las habitaciones que dan al frontis de la Residencia, un terrorista quiso instalar aparatos explosivos en las ventanas, para que ante una eventual intervención militar, se hicieran detonar a fin de matar a los rehenes que ahí estábamos. El Embajador, al enterarse de esta situación, ingresó a la habitación y se sentó al lado del terrorista que manipulaba los explosivos y le gritaba a viva voz que no lo hiciera y que las personas que estábamos ahí eran sus invitados; fue tal la insistencia y decisión mostrada, que finalmente, Néstor Cerpa le dijo a su compinche que se retirara.

Nos propusimos recolectar información que sirviera de base para nuestro Plan de Fuga

 Desde un primer momento, entre algunos de los rehenes nos propusimos recolectar información que sirviera de base para nuestro Plan de Fuga; el vicealmirante Luís Giampietri, a quien los terroristas también amenazaban de muerte, tras conocer que era uno de los integrantes del Comando que tuvo a su cargo debelar el motín ocurrido el 19 de junio de 1986 en la isla penal de El Frontón, se erigió como el líder natural del grupo; su amplia experiencia en Inteligencia Militar le daba la autoridad técnica y moral necesaria para ello. Contaba este grupo con la participación del Capitán de Fragata Alberto Heredia, con mucha habilidad para interactuar tanto con los rehenes como con los terroristas para obtener información; entre ambos aprovechaban algunas actividades que se estaban convirtiendo en rutinarias para estudiar la situación al punto de vista de la inteligencia, como por ejemplo, resultaba curioso ver a un Vicealmirante cambiando las velas de los candelabros todas las noches, lo cual en realidad era un pretexto para justificar su recorrido por todas las habitaciones; o en el caso de Alberto Heredia, quien se encargó de aprovisionar a las habitaciones de agua y alimentos que llegaban a través de la Cruz Roja, lo que le permitía ingresar a las mismas habitaciones ocupadas por el MRTA.

La actitud fuerte y correcta del General PNP Carlos Domínguez Solís  hizo que las amenazas terroristas bajaran de tono

 Otro hecho resaltante fue la actitud del General PNP Carlos Domínguez Solís, quien fuera amenazado de muerte, porque en  1995, cuando se desempeñaba como Director Contra el Terrorismo, se produjo la intervención policial a la “Base de Seguridad” del MRTA ubicada en el distrito de La Molina, lugar donde se estaba planificando el asalto y la toma del Congreso de la República; en esa operación policial se capturó a Nancy Gilvonio Conde, esposa de Néstor Cerpa, a la norteamericana Lori Berenson y al dirigente Miguel Rincón Rincón, entre muchos otros terroristas; las amenazas eran tan persistentes, que hasta en un momento dado, el General PNP Domínguez, frente a las acusaciones que le hacían sindicándolo como un violador de los derechos humanos, les respondió en presencia de los rehenes, que la actuación policial se realizó respetándose los derechos fundamentales de todos, porque no hubieron fallecidos, y además los terroristas que resultaron heridos, fueron atendidos por médicos en forma oportuna; esta actitud fuerte y correcta hizo que las amenazas bajaran de tono. Posteriormente, fue conocido por medio de la prensa, que al General Domínguez lo obligaron a llamar telefónicamente al Director General de la PNP, Ketín Vidal, pero éste no tuvo la dignidad ni las agallas de responderle, limitándose a contestarle su ayudante. El día de la Toma de la Residencia, el Director Contra el Terrorismo PNP era el General PNP Rivera, a quienes los terroristas ni le daban importancia, y con el transcurso de los días se dedicó a enseñarles a bailar marinera para congraciarse con ellos.

 La situación al interior de la Residencia era caótica, en los días iníciales, se tuvo que compartir un pan entre cuatro o cinco rehenes. El tren logístico establecido por la Cruz Roja Internacional, gracias a la participación directa y personal de Michael Mining que ya narré anteriormente, para proveernos de alimentos y agua, recién comenzaba a funcionar y en algunas ocasiones habían prolongados retrasos. Pese a las liberaciones de rehenes, todavía éramos muchos; la incomodidad para descansar, debido a lo reducido del espacio, y la tensión emocional del momento hacía que varios rehenes no pudieran dormir por varios días.

 El Gobierno había dispuesto el corte de la luz y el agua para apresurar el agotamiento físico y psicológico de los terroristas. La incertidumbre era total, el Presidente de la República había guardado cinco días de silencio, hasta que finalmente a través de un mensaje a la nación, anunció que no se negociaría con los terroristas y los exhortaba a que depongan las armas y garanticen la integridad física y la salud de los rehenes; y designaba como su interlocutor al Ministro de Educación, Sr. Domingo Palermo.

Combatiendo el “Síndrome de Estocolmo”

 La Toma de la Residencia de la Embajada del Japón en Lima nos ha dejado a todos y cada uno de los rehenes, un sin número de experiencias muy humanas, tanto para aquellos que estuvimos cautivos los 126 días, como a quienes sólo estuvieron horas o días; las noches no podían ser utilizadas para descansar, porque perversamente, los terroristas, incursionaban sorpresivamente en las habitaciones y rastrillaban sus armas sobre nuestras cabezas, y de manera casi permanente, hacían rondas y con sus linternas nos iluminaban los rostros, impidiendo seguir durmiendo. A los Policías y militares, nos despertaban y nos obligaban a ponernos boca abajo con la frase: “Manos en la Nuca y Cara al Suelo, Carajo!!!

 Estas eran artimañas a las que recurrían para intimidarnos, pese a que también hubieron amenazas directas; el mismo Cerpa nos decía: “Si el Gobierno ingresa con sus fusiles, nosotros los matamos a ustedes primero; si el Gobierno los quiere sacar, vamos a tener que morir todos; ustedes no saldrán vivos si el Gobierno no cumple nuestras exigencias.”
Una de mis preocupaciones como rehén, era evitar que en nuestro grupo se generara el “Síndrome de Estocolmo”, fenómeno psicológico que ocurre cuando una persona es sometida a una prolongada situación de stress por coacción, motivando sentimientos de identificación con los causantes de esa tensión, en este caso, los secuestradores del MRTA; esto lo conversábamos en privado con otros rehenes, proponiéndonos que durante los momentos en que estuviéramos fuera de la vigilancia de los terroristas, expresáramos nuestras preocupaciones, e incluso hacíamos bromas con ellas, tales como: “Cuando obtengamos nuestra libertad, podemos formar una asociación comercial para instalar una cafetería y le ponemos por nombre “Manos a la Nuca”, y cuando ingresen los clientes, un mozo disfrazado de MRTA les grita: “Cara al Suelo, Carajo!!!” y así por el estilo, tratábamos de que lo que nos estaba sucediendo, pese a la gravedad de las circunstancias, tuvieran un lado de humor, para que hubiera un balance psicológico.

 Un gato hizo explosionar una mina instalada por los terroristas.


 Otro caso anecdótico, ocurrió mientras jugábamos casino: una gran explosión se escuchó en el exterior, y como ya estábamos acostumbrados, nos tiramos todos al piso, quedándome en posición casi cara a cara frente a Juan Julio Wicht, a quien le dije: tranquilo Juan Julio… y él me interrumpe diciendo a viva voz: “nadie suelte sus cartas porque tengo una mano de primera y esta partida la gano yo…”, lo que generó en una risotada general, que sorprendió incluso a los terroristas, quienes arma en ristre, se habían colocado en las ventanas de esa habitación. Después nos enteraríamos que un gato que deambulaba por el jardín había hecho explosionar una mina instalada por los terroristas.
 
Llegó la Nochebuena, Keiko Fujimori pudo hacer ingresar a través de la Cruz Roja Internacional, la cena navideña.

 Y entre todas estas peripecias, llegamos al 24 de diciembre. La Primera Dama de la Nación, señorita Keiko Fujimori pudo hacer ingresar a través de la Cruz Roja Internacional, la cena navideña. Antes de eso, en horas de la tarde, una Asociación de Vendedores del Mercado de Frutas, también nos hicieron llegar varias cajas con frutas frescas, las primeras que probábamos desde el inicio de nuestro cautiverio. Tiempo después de obtenida la libertad, me enteré que entre esos cajones de fruta, se habían instalado micrófonos que eran monitoreados por personal de la DIRCOTE, y todo ese equipo técnico al informar sobre las conversaciones que sostenían los terroristas, fueron destacados al Servicio de Inteligencia Nacional.

 Soy sacerdote, y como tal, voy a ser más útil adentro que afuera

Pese a las circunstancias, la Nochebuena fue espectacular; en una de las camillas que la Cruz Roja había hecho ingresar para una eventual  evacuación de herido o fallecido, se colocaron vasitos de plástico descartable con el tradicional “Chocolate Navideño” y repartidos entre estos vasitos, habían colocado velitas encendidas que le daban un toque especial al momento; esa camilla fue subida por varios funcionarios de la Cruz Roja ayudados por algunos rehenes para que no se derramara el sabroso chocolate. Llegado las doce de la noche, nos dimos el abrazo de la ¡Feliz Navidad! aunque muchos nos preguntábamos si ésa sería nuestra última Nochebuena. Hubo también una oración colectiva, motivada por nuestro “Rehén Voluntario”, el sacerdote Juan Julio Wich, quien se negó a ser liberado, pronunciando una frase que aún hoy resuena en mis oídos: “Soy sacerdote, y como tal, voy a ser más útil adentro que afuera”. Después siguieron algunas canciones y poco a poco volvíamos a nuestra realidad al observar la forma como éramos vigilados por los terroristas del MRTA con el arma en ristre y sus chalecos cargados de granadas de guerra y explosivos.

Gracias, compañeros de la Unidad Especial de Investigaciones Tributaria de la SUNAT por los regalos que les llevaron a mis hijos

En lo personal, días después, recibí una carta de mi esposa, en ella me contaba que mis compañeros  de la Unidad Especial de Investigaciones Tributaria de la SUNAT, y algunos funcionarios de este entidad, habían tenido la gentileza de ir a mi casa para saludarla y llevarles regalos a mis hijos, en un gesto tanto corporativo como individual. También me trasmitía el mensaje de mis hijos, diciéndome que se encontraban bien, que me extrañaban, pero que en esa Navidad tan especial, donde por primera vez me encontraba ausente del hogar, sarcásticamente me informaban que habían recibido más regalos que cuando yo gozaba de libertad…

Fuente:

Instituto de Desarrollo y Seguridad Ciudadana



Tengo el penoso deber de comunicar el sensible fallecimiento del GENERAL PNP DON CARLOS DOMÍNGUEZ SOLÍS. Sus restos están siendo velados en la sala Santa Rosa - 2do piso FONAFUN PNP, Av. Brasil 2905, partiendo a las 12:00 hrs. del domingo 01 de Junio hacia su descanso eterno en el Campo Santo Santa Rosa – Chorrillos.

Agradezco la oportuna comunicación por parte de nuestro promocional Lucho Béjar García, sobre este penoso acontecimiento.

Los Cherok´s, podemos coincidir en el Velatorio, mañana sábado 31 al medio día, para expresar nuestras condolencias de manera corporativa.

Con hondo pesar
Eleodoro Clavo García
 Presidente Cherok´

 

EL VIEJO CORONEL

Por Gustavo Gorriti

En la tarde del viernes 17 fue enterrado en el Parque del Recuerdo en Lurín el coronel retirado de la PNP, Víctor Cancino. Junto al dolor de su familia, lo acompañaron los honores sumarios que da la Policía y los que pronuncia la religión ante la defunción rutinaria de viejos veteranos. 

Estuve entre quienes fuimos a despedir a Cancino. Fue uno de los policías que más he respetado y apreciado, tanto durante su enérgica vida profesional como, luego, en sus años de gris pero inquieto y frecuentemente indignado retiro. 

Hace unos meses describí la rutina de lo que él y todos sabíamos era el tramo final de su vida: “Tres veces por semana, el viejo coronel que en el pasado fuera terror de criminales, de fuera y dentro de su institución, sale de casa antes de rayar el alba. A lo largo de una vida hazañosa pero frustrante, en la que llegó a descubrir laboratorios de cocaína hasta en un colegio de monjas e investigó sin vacilaciones a Montesinos en el caso Villa Coca, el coronel ganó la admiración de los policías honestos, el miedo de los corruptos y el destino de terminar, desafiante, su carrera cuando Montesinos llegó al poder”. 

Cancino tenía ya una larga carrera como investigador cuando literalmente reventó el caso Villa Coca, en julio de 1985. Muy pocos casos en la historia del narcotráfico en el Perú han tenido la importancia del de Villa Coca. No solo por la dimensión de la organización narcotraficante que fue descubierta, sino porque su revelación y la posterior investigación y proceso judicial contrapuso, a policías honestos contra policías criminales; a fiscales íntegros contra fiscales corrompidos; a jueces honrados contra jueces gangsteriles. 

En torno a ese caso, como no ocurrió con otros, se libró una lucha legal, política y moral que decidió el destino del Perú durante los años siguientes. El lado dirigido por Vladimiro Montesinos (¿necesito decir cuál fue?) triunfó y avanzó hacia lo que, muy pocos años después, fue la toma del poder a través de Fujimori. 

Cuando reventó Villa Coca, Reynaldo Rodríguez López controlaba literalmente a la Policía y a una parte importante del Estado. Pero dentro de esa medular corrupción, hubo gente cuya integridad cambió el curso de los acontecimientos. 

Fue una casualidad que el primer contingente policial que llegó a la casa humeante, fuera un patrullero de las “Águilas Negras” de la Guardia Civil, al mando del entonces capitán Luis Montoya.  El grupo de Montoya, que sostenía enfrentamientos constantes contra criminales violentos, era experimentado, decidido y agresivo. Al percatarse de haber intervenido un gran laboratorio de cocaína tomó el control de la situación; y cuando llegó un contingente de la entonces corrupta Dirección Antidrogas de la PIP (la Dintid), para tratar de limpiar la escena del delito, Montoya y su gente lo impidieron con, en determinado momento, las uzis rastrilladas. 

Pese a su valentía, la carrera de Montoya hubiera terminado muy mal el día siguiente de no haber llegado el entonces joven juez Hugo Príncipe, quien respaldó su acción. Ahí los mafiosos perdieron el control. 

Días después, el fiscal de la Nación de ese tiempo, César Elejalde, quien tomó desde el comienzo una actitud decidida de investigar a fondo el caso, ordenó a la Policía del ministerio Público que se hiciera cargo de las pesquisas policiales. 

"La investigación avanzó con vigor mientras Elejalde fue fiscal de la Nación. Su sucesor, Hugo Denegri, trajo un asesor semisecreto: Vladimiro Montesinos". 

Los dos oficiales a cargo de esa unidad eran el general Raúl Chávez González y el coronel Víctor Cancino. Ambos aceptaron sin dudar el desafío y se pusieron a investigar a la organización criminal a pesar de saber ya que una gran parte de quienes la dirigían eran sus jefes y colegas. Fueron un grupo pequeño de policías honestos investigando a un gran grupo de policías criminales. 

Fue un caso inmenso en el que por casi dos años trabajaron cerca de 300 policías y unas decenas de fiscales. Así y todo, Chávez González estima que la investigación llegó apenas al 60% del caso. 

La contraofensiva de los delincuentes fue dirigida por Vladimiro Montesinos y sus cómplices, que empezaron por denunciar a Chávez González y Cancino por nada menos que ‘insulto al superior’ en el fuero privativo (el 29 de agosto de 1986), por haberse atrevido a investigar a los generales delincuentes que, en efecto, además de criminales eran sus superiores. Gracias a las redes que ya tenía formadas en esas instituciones, Montesinos ganó esa primera confrontación. 

Pero la investigación avanzó con vigor mientras Elejalde se mantuvo como fiscal de la Nación. Su sucesor, Hugo Denegri, llegó con un asesor semisecreto: Vladimiro Montesinos.

Poco después, una ofensiva dirigida por el propio Denegri (y manejada por Montesinos) destruyó al grupo investigador de Chávez González y Cancino. El nefasto Denegri tuvo el cuajo de denunciarlos hasta por ‘tráfico de drogas’. 

Cancino y Chávez González se defendieron con coraje de las amenazas, desinformación y calumnias. El ex fiscal de la Nación, Elejalde, intervino también decidida pero infructuosamente. En septiembre de 1988, en una junta de fiscales supremos, Elejalde demandó […]: “Que el Fiscal de la Nación —Hugo Denegri— explique a la junta de fiscales supremos si las visitas que recibe del abogado Vladimiro Montesinos se deben a asuntos personales, le presta alguna asesoría o si se relaciona con el caso de narcotráfico de Villa Coca.” Denegri suspendió la reunión sin responder. 

Poco más de un año después, Fujimori ganó la presidencia, Montesinos logró el poder y Chávez González y Cancino, junto con casi todos los otros oficiales que investigaron Villa Coca, fueron pasados al retiro. 

Cancino, que era el más duro y rudo del grupo, no paró de pelear. A diferencia de otros, su enfrentamiento contra los mafiosos de la Policía había antecedido el caso Villa Coca. Trabajó, en la década de los 70, con el general Edgar Luque Freyre, que fundó el primer GEIN, dedicado a la inteligencia operativa contra el crimen organizado  (que luego iba a servir como modelo para el segundo GEIN, que capturó a Abimael Guzmán). Uno de los fundadores del GEIN primigenio, el comandante PNP (r) Pedro Delgado Valdivia, recuerda a Cancino como “un magnífico policía […] un maestro de la honestidad [que] …odiaba a los corruptos. Me hubiera gustado la capacidad de ser igual de duro que él”. 

Cancino mantuvo organizada y actualizada la información relevante, aún en el retiro. Y la tuvo a disposición de quienes la necesitaran para retomar las investigaciones, la lucha contra los mafiosos y su jefe supremo. 

Vivió lo suficiente como para ver a Fujimori derrocado, a Montesinos preso y también para ver cómo varios de quienes actuaron con coraje y honestidad en el caso Villa Coca, culminaron exitosamente sus carreras. El capitán GC Luis Montoya se retiró como general de Policía y director general de la PNP. Su ex subordinado, el entonces mayor PIP Félix Murazzo fue luego director general de la PNP y breve ministro del Interior. El juez Hugo Príncipe es ahora vocal de la Corte Suprema. 

Pero Cancino era demasiado trejo como para cantar ilusas victorias. Aunque dignos de una modesta celebración, los éxitos eran limitados o cosméticos, las mafias se adaptaban y lograban finalmente imperar. 

Por eso, el viejo coronel se fue molesto. Hablé con él unos días antes de su muerte y, como siempre, no dejó de señalar casos de corrupción, de relacionarlos con investigaciones previas y de arengar, espolear a seguir investigando, a cumplir mejor la tarea de enfrentar a los mafiosos. 

Aunque no llame más, lo seguiré, lo seguiremos escuchando. 

IDL – REPORTEROS

Reproducción de la columna ‘Las palabras’ publicada en la edición 2318 de la revista ‘Caretas’.

Fuente:

Felipe Alvarado Balarezo

   
 

EN EL DÍA DEL CADETE CINPIP:

EL CADETE MIYASHIRO

CÓMO ELEGÍ MI PROFESIÓN: 
 
POLICÍA

Teniente General PNP (r) Marco Enrique Miyashiro Arashiro

Muchas personas se han acercado a preguntar por qué en el Debate Técnico mencione con tanto orgullo que soy un Policía con 35 años de experiencia. Aquí les dejo mi respuesta:

Mi Voluntariado en el Hogar de Menores de Chucuito

Terminar los estudios secundarios constituyó alcanzar una meta en mi vida; sin embargo, en mi interior tenía muchas interrogantes: ¿Y ahora qué?, ¿Qué carrera elegir?, ¿Por cuál carrera profesional o técnica debía optar?... La falta de experiencia sobre la vida misma incrementaba mis dudas.


Durante los dos últimos años de secundaria, como actividad extra escolar, y aprovechando mi experiencia como integrante del Clan de Rovers del Grupo Scout Callao No. 3, me dedicaba a dar recreación a los niños internos en el Hogar de Menores San José de Cluny de Chuchito-Callao; y para las vacaciones de verano, como premio a quienes habían tenido buen comportamiento, se les llevaba por quince días a la Playa de Punta Hermosa; siendo tres los grupos de niños, tenía que pasar cuarenta y cinco días atendiéndolos. Para que me ayude en esta tarea, había seleccionado a uno de ellos, a “Fico”, (sus edades eran de ocho a catorce años), porque observé que tenía condiciones de líder.

Con cada grupo, en la última noche, realizábamos una caminata hacia los arenales, y por el camino íbamos recogiendo todo aquello que luego quemaríamos en la “Gran Fogata”, donde entre cantos, juegos y risas, terminábamos con las “Reflexiones Personales”; ese era el momento en que cada niño daba su testimonio, acerca de sus problemas y las perspectivas que tenían, para luego asumir el reto y compromiso de corregir sus defectos y seguir por la senda del bien; era un acto simbólico en que se quemaba lo negativo y a la vez se elevaba una oración para cambiar hacia lo bueno. La mayoría de esos menores se encontraban en abandono moral o material, de padres que los abandonaron o que se dedicaban a la delincuencia, el alcoholismo, la prostitución o eran reos en cárcel.

Tomé la decisión de ser Policía de Investigaciones del Perú

Fue quizás, el escuchar estas narraciones, lo que me animó a escoger la profesión de Policía por cuanto podría combatir a la delincuencia y hacer algo para proteger a los menores. Como había terminado mis estudios en el Colegio Militar Leoncio Prado, no quería continuar utilizando uniformes, como lo haría en la Guardia Civil o Guardia Republicana, por lo que opté por postular a la Escuela de Oficiales de la Policía de Investigaciones del Perú. 


Soy un convencido de que la forma como un muchacho elige la profesión a seguir, muchas veces se basa en aspectos secundarios; en mi caso, estaba motivado porque quería proteger a la niñez y juventud de los estragos de la criminalidad, pero no quería vestir un uniforme de policía. Eso se debe a la inmadurez de la juventud, y con las vueltas que da la vida, la Policía de Investigaciones del Perú pasó a formar parte de la actual Policía Nacional del Perú, resultando que en los últimos años de mi carrera, el uso del uniforme fue obligatorio para todos sus integrantes.

Ingresé a la Escuela de Oficiales PIP


Quería hacer referencia a una frase muy común, que afirma que para ingresar a la policía se necesita de “La Vara” o la influencia de alguien con poder que recomiende el ingreso. Durante mis tres años de permanencia en el Colegio Militar Leoncio Prado, mi compañero de dormitorio, es más, del mismo camarote, fue Rubén. El último día de estadía en el colegio, cuando estábamos retirando nuestras pertenencias, me dijo: “Marco, sé que quieres postular a la Escuela de Oficiales, mi padre es Inspector Superior y Director de Personal, si tú deseas conversamos con él para que te ayude a ingresar…”; mi respuesta fue inmediata: “Muchas gracias Rubén, pero quiero postular sin ninguna ayuda, y si no ingreso es porque no sirvo para la policía; entonces estudiaré otra profesión”. Rubén me refutó: “Chino, la vida no es así…, de todas formas el ofrecimiento está hecho”. Finalmente, luego de mucho esfuerzo y peripecias, ingresé.

El contenido de la frase de Rubén: “La vida no es así…”, la percibí en innumerables ocasiones, tanto al interior de la policía como en diferentes instituciones públicas y privadas: actos de injusticia, desigualdad en el trato a las personas, parcialización, quebrantamiento de las normas; todo ello según el criterio y la decisión de quienes gozan de cierto poder, poder que siempre será temporal y volátil.


Y verdaderamente “La vida no es así…”, porque me gradué como Oficial, y con el transcurso de los años, llegué a alcanzar la máxima jerarquía y desempeñarme en el más alto cargo como Director General de la Policía Nacional del Perú, pero las necesidades del servicio hicieron que la mayor parte de mi carrera la dediqué a la lucha contra el terrorismo; consecuentemente aún queda pendiente la tarea de luchar por encauzar a nuestra juventud por la senda del bien al servicio de nuestra patria.


La imagen de la policía en mi hogar

Durante los cuatro años de Cadete de la Escuela de Oficiales, conté con el apoyo de mi familia; sin embargo en casa siempre se comentaban las noticias difundidas por los diarios o la televisión, especialmente sobre actos de corrupción cometidos por policías; a todo eso se le sumaban los comentarios de los amigos; después venía la pregunta llena de sarcasmo: ¿Y tú como serás…?


Un día antes de la clausura del año académico PIP-1974, de mi graduación como Oficial de Policía, invité a mi madre para que concurra a la Ceremonia porque me iban a entregar un premio por ocupar el primer puesto en la especialidad de Investigación Criminal; su respuesta fue: “El día de mañana iré a la ceremonia, pero ahora que ya te has recibido y logrado ser un Oficial de la Policía, ¿porqué no pides tu baja y te dedicas al negocio?”. Cuando le pregunté el porqué, me respondió: “Por los policías que conozco, y no quiero que te vayas a convertir en un borracho, mujeriego o sinvergüenza…”

Mi propia madre, pese a todo su apoyo durante mi etapa de formación no compartía mi decisión de que fuera policía. Sin embargo, sus palabras me acompañaron durante toda mi carrera y me ayudó a alejarme de las tentaciones. Ya cuando pasé a la situación de retiro, en una conversación me dijo: “No pensé que ibas a llegar tan lejos, estoy orgullosa de ti”.
 

El corolario de esta historia

Habían transcurrido casi diez años desde mi ingreso a la Escuela de Oficiales, ya era Comisario Segundo de la Policía de Investigaciones del Perú; es cuando entonces me entero de que “Fico”, aquél menor que me ayudó durante 45 días en la conducción de los niños en la playa, se había convertido en uno de los delincuentes más buscados del país; siendo conocido como el “Loco Perochena”, uno de los asaltantes más ranqueados en la historia policial peruana de los años ochenta.

Esta anécdota me hizo reflexionar sobre una de las tantas paradojas que se me presentaron durante mi carrera policial. El haber compartido mis años juveniles con un menor, a quien lo tuve bajo mi cargo durante dos horas semanales y después durante cuarenta y cinco días; y que con el paso de los años se convirtió en un avezado delincuente. Sin embargo, fueron precisamente esos menores internos en el Hogar San José de Cluny de Chucuito - Callao, quienes me motivaron a elegir mi profesión de Policía.

Las dos caras del derrotero de un delincuente

Si bien les he narrado la forma y circunstancias en que el Movimiento Scout influyó para la elección de mi carrera profesional, quería añadir un escrito que encontré navegando en la Internet, es una página del Gobierno Regional del Callao con el título de “Tradiciones Chalacas: Delincuentes Famosos”; en la que se narra la Historia de Federico Perochena y aparece suscrito por él mismo. Esto nos permitirá ver el otro lado de la medalla, de contenido por sí dramático, y que transcribo, para que conozcan su propia visión de vida:

“Voy a contarles algunas partes de mi vida. Yo provengo del Callao, tengo una familia muy numerosa, viví en la primera cuadra de Colón, somos 14 hermanos: 9 mujeres y 5 hombres, soy el N° 12 entre mis hermanos, provengo de una familia muy humilde. A la edad de 5 años, recuerdo que mi padre era resguardo de aduanas y mi madre era ama de casa, siempre hubo muchas necesidades, de cariño, de alimentos, falta de amor. Ahora entiendo por qué hemos sido una familia muy numerosa; yo fui lo que fui, porque ahora ya no lo soy, un delincuente muy “avezado”, y muy conocido; porque desde temprana edad, no tuve el alimento en mi hogar, ni mucho menos comodidades. Eso me llevó a las calles e irme a los mercados y a las casas para pedir comida (lo que les sobraba) y llegaba a mi hogar con algo de comida para darles a mis hermanos.

Cuando mi madre me mandaba al colegio, iba con la intención de esperar el recreo, para escaparme a las calles, porque ya no podía estudiar, porque mi estómago no tenía nada adentro, y tenía hambre. Mi madre me mandaba al colegio sin tomar desayuno, me iba a los mercados a levantar carteras, luego me chaparon y me llevaron al instituto de menores que queda en Chucuito, un reformatorio de menores, no sé si lo conocen, a mí me cogieron a los 7 años, estuve internado 2 años, pero ese hogar fue para mí un emporio de mal aprendizaje porque, ahí no me corrigieron; me juntaron con muchachos de todo barrio, más bien, como se dice “me avisparon más” mi mente se desarrolló más para lo malo, me escapé por los techos, me fui a los mercados y empecé a arrebatar carteras. Desde pequeño cuando comencé a pedir comida por las calles, comencé a ver otros detalles, observé como la gente vivía más cómoda, pues yo vivía en un callejón que le decían el callejón Alcántara, aquí en la primera cuadra de Colón, muy conocida como “el callejón de las 7 puñaladas”, en estos tiempos ya no existe, en este lugar nunca conocí a una familia que tenga, buenos muebles, un buen televisor, porque toda la gente de allí era pobre; cuando me iba a Maranga a tocar puertas, observaba que la gente tenía un buen juego de comedor, una buena sala amoblada con alfombras, las personas salían a la calle enjoyadas; bueno y me entró por la mente ¿por qué no robarle a esa gente que tiene tanto dinero?. Pero ya habían muchachos más adelantados que yo, mayores que yo; los cuales ya empezaban a delinquir con la modalidad de “la monra”, que consistía en tocar la puerta de las residencias y esperar que la gente no esté en casa, si no había nadie se fracturaba la chapa de la cerradura y te llevabas todo lo que es de valor, joyas, artefactos. etc.

Fui creciendo y a los 12 años nos mudamos de Colón a la Paz, que también es parte del Callao, ahí conocí a otras amistades y que públicamente quisiera nombrar a mi compañero ya difunto, Luis García Mendoza “alias Pilatos”; también mi amigo Valera Calvo alias “El Gringo”, no sé por dónde esta; creo que está fuera del país. Los conocí a ellos y comenzó en mí la delincuencia en mayor escala, fue un salto rápido a la delincuencia, porque ya empecé a asaltar residencias, es así que me hice popular, me hice famoso, porque sin querer robé al señor Chávez Belaunde, que en esos tiempos era Ministro de Transporte, la casa del Sr. Elías La Rosa, quien era Ministro de Justicia, la Casa del Edecán del Presidente Belaúnde, de Iván Aspíllaga quien era Viceministro de Justicia.

En realidad yo no buscaba esas casas en especial, lo que yo buscaba eran residencias grandes en donde imaginaba tenían mucho dinero; en esos tiempos estaban de moda San Isidro, Miraflores, Orrantia, Las Casuarinas. En esos lugares había gente con mucho dinero. Qué hacía yo, buscaba la casa más grande en donde habían camionetas 4x4, Mercedes Benz del año, y en donde había plata, sin saber que era fulano de tal, me enteraba por los medios de comunicación que sacaban titulares “hoy le tocó a Elías La Rosa”, “le tocó a Chávez Belaúnde” y así sucesivamente, fue donde me di cuenta que me estaba metiendo con gente de poder, pero ya estaba allí, como se dice “en el timón” ya estaba en el “carro”, tenía que seguir, tal era mi necesidad de robar cada día más, porque tenía necesidades, era muy humilde y lo que robaba también lo compartía con el pueblo, porque yo he vivido en un barrio muy humilde, se lo que es la pobreza, la miseria, se lo que es el hambre; cuando yo ganaba dinero lo compartía con la vecindad, con la gente pobre, compraba dos, tres sacos de arroz, y se los regalaba a mis vecinos, a las señoras que no tenían que comer, compraba leche, azúcar, cosas así, artefactos pequeños, que a veces teníamos en cantidad y los regalábamos a los vecinos. Federico Perochena”


Cuando narra la historia de su vida, Perochena se vanagloria de que: “El Presidente de la República, el arquitecto Fernando Belaúnde, dispuso la orden de inamovilidad absoluta, por 30 días a todos los estamentos de la policía a nivel nacional, que desde ese entonces se abocaron a mi captura, porque nosotros nos estábamos metiendo con gente de poder. El presidente muy molesto les dijo: nadie se va a casa sin que se capture a la banda del Loco Perochena…”.


Resulta interesante leer esta autobiografía, y analizarla desde la perspectiva criminológica, pues encierra el punto de vista del delincuente, con la finalidad de rescatar aspectos que permitan contrarrestar la criminalidad. Observamos por ejemplo el efecto negativo que ocasiona la crónica roja policial, que dan al delincuente la sensación de poder, la satisfacción de alcanzar notoriedad pública, así sea negativa, y equivocadamente se sienten realizados como personas. Esta afirmación se refuerza en el párrafo siguiente, que Perochena anota: “en los periódicos a nivel nacional salió mi foto… fue una captura muy sonada, de por medio hubo una balacera intensa, solo así, pudieron capturarme. Nosotros éramos muchachos, llegábamos con un buen carro, con una buena vestimenta, no éramos mal parecidos”.

La otra cara de la medalla, visto desde un ángulo totalmente diferente, lo tenemos en el esfuerzo operativo de la Policía para capturar a la banda de Federico “Loco” Perochena, conformada entre otros por Fernando Valera Calvo alias “La gringa”, Miguel Villegas Bellido, alias “Cholo Villegas” , Manuel Maldonado Castillo y Manuel Jesús Arce Gamarra, alias “Galletita” o “Zapallito”.

El 12 de febrero de 1982, el Capitán Félix Tello Rojas, quien prestaba servicios en la IV División de Robos del Rímac, al mando de su grupo operativo se desplazaban por la cuadra 7 de la Av. Larco en Miraflores, en donde detectaron la presencia de varios delincuentes ingresando a una casa comercial; decidiendo intervenirlos, pero los maleantes hacen uso de sus armas de fuego, produciéndose un violento tiroteo, y logran tomar como rehén al administrador del establecimiento y al Capitán PNP Félix Tello Rojas, y escudándose en ellos, logran salir a la calle y detener un taxi que pasaba por el lugar; obligaron bajar al chofer y lo abordan, circunstancias en que el Capitán Félix Tello logra zafarse, pero cae al suelo y es ultimado a tiros, uno de los disparos le impactó en la cara.

Los delincuentes continúan con su fuga en el taxi, bajo el intercambio de disparos; la policía logró herir a Manuel Maldonado, chofer del vehículo quien perdió el control estrellándose contra un árbol; los otros dos delincuentes, se bajan del taxi y cubriéndose con el Administrador que tenían como rehén, cruzan la pista e ingresan a una pastelería, amenazando al público y a los trabajadores, ahí retienen como rehenes a unas cincuenta personas entre hombres, mujeres y niños.

Ante esta situación, los efectivos policiales, utilizando un megáfono los conminan a que se entreguen en forma pacífica y liberen a los rehenes. Inicialmente “la Gringa” y “Galletita” se niegan a la exhortación policial, pero paulatinamente van soltando a algunos rehenes, hasta quedarse con tres ancianos, a quienes utilizan como escudo para desplazarse al segundo piso, con la intención de fugarse por un pasadizo; finalmente, salen nuevamente a la Av. Larco, pero la llegada de refuerzos policiales les impide la fuga, son rodeados y obligados a rendirse y a entregarse. 


En esta acción, el Capitán Félix Tello Rojas muere heroicamente, otorgándosele merecidamente el ascenso póstumo a la jerarquía de Mayor PNP y ordenándose que su nombre sea inscrito en el Cenotafio de la Policía de Investigaciones del Perú, compartiendo el sitial que corresponde a los caídos con honor y gloria en cumplimiento del deber.
 

FECHA INOLVIDABLE CON HONOR Y LEALTAD DESDE NUESTROS HOGARES

 Por Guillermo Solsol Palomino 

Apreciados Colegas en Situación de Retiro que forman parte de la ASOGLOPIP USA:

Permítanme felicitarlos por el Día especial que forma parte de nuestro destino desde que ingresamos al CINPIP motivados por una férrea vocación de servicio, que una pléyade de Detectives de la Guardia Vieja o de las Primeras Jornadas, fueron nuestros profesores y guías desde nuestra Alma Mater : EL CINPIP, integrando la Planta Académica, o como en el caso de la Promoción " AGUILAS" escuchábamos directamente de los autores de grandes capturas, esas casuísticas que alimentaron nuestro bagaje cultural y policial; aprendiendo de ellos su accionar silencioso pero efectivo, nadie les " reventaba cuetes " pero serenamente se deleitaban con la satisfacción del deber cumplido y eran virtuosos en las lides investigatorias, aplicaban lo aprendido en las aulas, conjugando su accionar con la rapidez de un raciocinio que mostraba un IQ sobresaliente; conociendo la sociedad de Lima y del Perú entero el accionar positivo y con resultados de los integrantes de una novel institución que destacaban por su trabajo, desconociendo sus nombres, y  este anonimato era la fortaleza de aquellos Detectives de la llamada VIEJA GUARDIA, quizás no eran conocidos por la sociedad, pero los delincuentes temblaban al escuchar sus nombres

Permítanme dirigirme a mi promoción y a mis padrinos, que son testigos de esas reuniones sabatinas ( estaba olvidando a la Promoción de Los Titanes y Leones ) en el Salón de los 
Espejos; había una coordinación envidiable entre el Comando del CINPIP y la Región Policial, para que los expertos de las Unidades Operativas, acudan y viertan sus experiencias policiales en esa juventud que se estaba formando. Y quiero hablar del nombre que lleva mi promoción : " AGUILAS " , nombre de un animal noble, que siempre cuando tiende a volar hacia las alturas,  bien solo o en bandada; y cuando es en grupo y nota  que uno de su equipo está sin la altura adecuada, el lider baja y se coloca detrás de aquel  y lo empuja, le da ese ánimo para que siga hacia arriba, sin interesarle al líder que lo pase y lo deje atrás, lo importante es volar en grupo; es un buen ejemplo para todos los que hemos nacido en esta tierra del SOL, del INKA, del TIAWANAKU; qué historia tenemos, y con ella tenemos el orgullo de saber que hemos contribuído a proteger a la sociedad;  y  mientras el servicio nos absorvía para cumplir nuestra misión, que se sustentó en la vocación que nos impulsó a cada uno de nosotros que postulamos e ingresamos a nuestra Alma Mater : EL CINPIP, donde hicimos historia desde 1971 a 1974, ya plasmándose profesionalmente nuestro desempeño con el HONOR Y LEALTAD fortalecido en esa convivencia de Cadete, que nació previamente en nuestros hogares con la formación moral de nuestros padres en casa, las adquiridas durante la primaria y secundaria de doble turno, ya que más tiempo permanecimos con nuestros profesores que fueron ejemplos externos de sabiduría y dedicación, más conocidos como héroes anónimos, ganaban muy poco, pero se esforzaban por vestir pulcramente para verter sus amplios conocimientos en esa naciente juventud, arengándonos al inicio de cada clase, con palabras alentadoras : ustedes son el futuro de esta gran nación : EL PERU; esas palabras dichas con sencillez mostraban grandes virtudes y reforzaban los ideales que nuestros padres nos inculcaron en nuestros hogares.

Gracias doy al Todopoderoso por haberme dado la oportunidad de ingresar al CINPIP y pasar a formar el grupo de LAS AGUILAS, gracias por conocer a nuestros hermanos, y gracias por permitirme ser más que colegas : AMIGOS EN TODA LA EXTENSION de la palabra; agradezco y continuaré agradeciendo solamente por los buenos momentos, que son los que perdurarán y hacen más fuerte esta unión que nos acerca a las BODAS DE ORO de egresados como OFICIALES DE LA POLICIA DE INVESTIGACIONES DEL PERU que un Lema inolvidable guió férreamente nuestra conducta intachable, con una moral indestructible en ese camino fácil cuando imperó el HONOR y la LEALTAD; y que por circunstancias políticas la gran mayoría pasamos a la SITUACION DE RETIRO con un nuevo Lema : DIOS, PATRIA, LEY.

A pocas horas de celebrar el 68 Aniversario de la creación de la POLICIA DE INVESTIGACIONES DEL PERU, saludo como un auténtico CABALLERO CADETE a todos los Detectives del Perú, se encuentren donde se encuentren; sepan que JOSE GUILLERMO, su esposa DORIS MERCEDES y sus hijos, nuera y nietos, estaremos pensando en todos ustedes como esa gran familia que representamos al mundo entero.

Dios los bendiga.

JOSE GUILLERMO SOLSOL PALOMINO
CABALLERO CADETE CON HONOR Y LEALTAD.

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HOMENAJE A MI PADRE: TEÓFILO ALIAGA SALAZAR, ‘TAS’
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Lima, 30 JUL 1931 / Lima, 26 NOV 2011


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Por Denise Ingrid Aliaga Monge

Nació para ser líder, y destacó como estudiante, como cantante, como poeta, y como líder de su institución, teniendo veintitantos años provocó, con la lógica de su mente analítica, su elocuencia audaz y la impulsividad de su juventud y carácter, la creación de la Escuela de Cadetes Detectives de la Policía, así como la autonomía funcional de su Institución, la cual se convertiría en la Policía de Investigaciones del Perú (P.I.P.), ya que hasta entonces existía el CIVI (Cuerpo de Investigación y Vigilancia), que en el año 1948 adquiriría "cierta" autonomía e independencia del resto de la policía, puesto que los oficiales y subalternos de ese nuevo cuerpo carecían hasta de una escuela propia para la preparación de sus cadetes.

Harto ya mi padre y sus compañeros de las injusticias y vejaciones que sufrían por parte no sólo de un tal teniente Camargo sino del propio funcionamiento de la escuela de oficiales, tomó la decisión, como brigadier general que era, de no permitir más esa situación humillante. Le fue aplicada la pena del calabozo por haberse atrevido a abordar al Ministro del Interior de entonces que se encontraba de visita en la escuela, y a quien presentó por escrito las razones de por qué era imperativo crear un cuerpo autónomo de policías detectives (para conocer lo que sucedió, en una conmovedora narración hecha por uno de sus compañeros, Carlos Rodríguez Hurtado, que además participó en la protesta, hacer clic a este enlace:

http://asoglopip.blogspot.com/2011/05/dia-del-cadete-cipita-la-historia.html

Mi padre es uno de los poquísimos de su promoción, sino el único, que llegó al grado más alto en la carrera de Policía (Teniente General), y lo hizo por mérito propio, no soboneó, ni se corrompió, ni reptó para conseguirlo. Brillar ha sido siempre su estado natural, ya que desde niño destacó en los estudios, estando casi siempre en el primer puesto de su clase, siendo el segundo puesto lo más bajo que cayó. Terminó la Escuela de Oficiales de la Policía siendo Espada de Honor.

Sus compañeros, tanto de colegio como de universidad (la San Marcos, donde hizo la carrera de Derecho) pensaban que se dedicaría a la literatura, y es que solía no solo escribir sino recitar poesías -le gustaba mucho Chocano-, otros pensaban que se dedicaría al canto, por la hermosa voz de tenor que había heredado de su madre, mi abuela Carolina.

Como ven, mi padre, Teófilo Aliaga Salazar, fue un hombre, en muchos aspectos, brillante, en otros, por increíble que parezca, y pese a sus dos profesiones, algo cándido, con esa ingenuidad propia de la gente que nace en provincia, quizá se deba a que, aunque él nació y se crió en Lima, sus padres y abuelos fueron originarios de José Galvez, Cajamarca.

Recuerdo a mi padre casi siempre vestido de traje y corbata, sentado ante la máquina de escribir, y yo era capaz de mirarlo en silencio y durante horas, escondida debajo de algún sillón o mesa, mientras ametrallaba la hoja de papel con las teclas de su máquina, exponiendo sus tesis e ideas, o cantando Júrame , Muñequita Linda o Quiéreme Mucho a voz en cuello en medio de la sala (algo que hacía también frente al volante), o escuchando su música en la radiola con la luz apagada... tántas veces me quedé dormida en el suelo, oculta entre los fondillos de los muebles, mirándolo, no, admirándolo estudiar y trabajar hasta las y tantas de la madrugada. Para mí no había otro como mi papá, él era mucho más inteligente y exquisito que el uniformado policía Matute de Don Gato. Mi papá era detective como Dick Tracy -nos había informado mi madre- por eso no usaba uniforme, aunque, claro, no tenía ese teléfono de pulsera para mantener vídeo-llamadas como Tracy -¡Gracias, Dios, por Steve Jobs!-. sin embargo, para mí y para mis hermanas, nuestro padre era el más bonito del mundo entero.

Nacido bajo el sacramento matrimonial, se quedó sin padre antes de nacer. Con gran orgullo admito que mi abuela Carolina mantuvo a sus dos hijos trabajando como planchadora en una tintorería. Mi padre fue un niño pobre, pero inmensamente amado por su madre, su hermana, sus abuelos y primos, y debido a que recibió tanto amor es que supo dárnoslo.

Si Teófilo no hubiera estado amarrado por la institución, su mujer, su madre, sus cinco niños con sus perros, canarios, gatos, conejos y todo bicho que se les iba ocurriendo a los niños llevar a casa... quizá hubiera sido un trotamundos como sus hijos, pero materializó sus impulsos aventureros cambiándose, si no me falla la memoria, alrededor de 20 veces de domicilio. Mis hermanos y yo nos reímos mucho al recordar que más de una vez perdió dinero en la reformación y reventa de sus propiedades, dejando patente, por lo menos en un principio, que su fuerte no estaba en los negocios, de los cuales creó muchos, nunca se dio por vencido, ja, ja, ya con el tiempo fue mejorando mientras fue creando empresas de todo tipo, desde taller mecánico automotriz, empresa de importaciones ALMÓN (de Aliaga-Monge, y en la que fuimos incluidos los cinco hijos al completo, solo faltaron los perros), ONGs, institutos, partidos políticos, oficina de asesoría legal, revista, colegio, etc. etc. Desde muy pequeña ví a mi papá ideando siempre algo nuevo, ya para su institución, ya para nuestro país, ya para el bienestar de la familia.

De su aguerrida madre heredó, como he dicho ya, la bonita voz, el amor por el trabajo y su honrosa costumbre de nunca decir palabrotas. Y es que mi padre era, ante todo, un oficial y caballero.

'El loco Aliaga' visitó varios países, en muchos casos invitado por Gobiernos como Estados Unidos, China, Argentina, Rusia, Panamá... dejando siempre bien alto el nombre de nuestro Perú en el extranjero.

Trabajó, trabajó y trabajó, en más de una ocasión combinando dos trabajos, consistiendo uno de ellos en la venta de enciclopedias de puerta en puerta (quizá por ello mi hermana mayor se hizo, mucho tiempo después, Testigo de Jehová), de modo que a nosotros, su familia, nunca nos faltó nada. Pero no todo fue chamba, qué va, Félix, como le llama su familia, supo sacar provecho de la vida. Fueron numerosas las reuniones en casa celebrando sus cumpleaños durante dos y hasta tres días seguidos. Lotty y Guillermo Castillo, el gracioso Chiquitín Collantes, su amigo y compadre: el loco Guzmán y su mujer Tarcila con su espectáculo tanguino; el Almirante Pareja y su fina esposa Anita; los esposos Alba, los Fajardo, los Flores, los Dai Prá, los Pérez Albela... los entrañables tíos Carlos y Cruz Rivas, las abuelitas que, como dice la canción, eran "Una morena y una rubia”, la trigueña, alta, la rubilla, baja; la primera, seria; la otra, un pase de vueltas. Era además infaltable mi hermana Rocío tocando el piano para los invitados, mientras el resto de los cinco éramos confinados a la parte alta de la casa, desde donde, empijamados, espiábamos desde la escalera lo que ocurría allá abajo.

A punto estuvo, a puntito, de alcanzar la Dirección de su institución, era un nombramiento anunciado e inevitable, sin embargo, en un juego político del APRA se lo impidieron, y aprovechando una acción de 'limpieza' de las fuerzas policiales, lo pasaron a retiro junto con una horda de oficiales, muchos intachables, algunos manchados y otros renegridos por un lodo a que mi padre jamás salpicó.

En esos momentos de injuria inmerecida, por la que todo líder ha de pasar, es cuando uno descubre quién es amigo y quién se ha arrimado sólo por el nauseabundo interés arribista. Las cucarachas no sólo trepan, sino que vuelan, ojo, que yo las he visto planear en todo tipo de cielos.

El puesto de Director de la PIP era un puesto político, y mi padre representaba una piedra en el camino para los intereses del nuevo y corruptísimo primer gobierno de don Alan García Pérez.Una vez fuera, mi viejo dio el examen que le faltaba para graduarse, y se recibió de abogado, a los cincuenta y pocos años de edad, para orgullo nuestro y ejemplo de otros.Una de sus proyectos aventureros fue crear un colegio, el Toffler, donde mi madre y él hicieron durante 8 años mucha labor pedagógica y humana, sobre todo esto último, con esos chicos con pocos recursos.

Esto fue lo que leyó mi papá en el muro del oscuro calabozo donde injustamente lo confinaron por una semana cuando, siendo un cadete veinteañero de la Escuela Nacional de Policía, se enfrentó a sus abusivos superiores: "Sólo tienen el desolado privilegio de no haber errado jamás, los que nunca han hecho nada".

Les digo algo: nadie me ha amado jamás como mi padre, nadie, y es que el amor incondicional y desinteresado sólo puede provenir del corazón de los padres, esa es la prueba del origen divino del ser humano. El amor de pareja es, y tiene que ser, un intercambio; lo mismo sucede con la amistad, los primos, los tíos y otros parientes, pero los padres, cuando lo son de forma cabal, sólo saben dar, dar y dar, y no hablo de objetos, sino de dar de uno mismo.

No siempre se sabe apreciar lo que los padres nos dan, y hasta guardamos resentimientos porque no nos dieron su amor de la manera que nos habría gustado. Lo cierto es que cada persona muestra su amor de la manera que le es natural, y, a veces, esa manera no tiene nada que ver con nuestra forma de entender el amor. Es impostergable crecer, salirse de la órbita del ego y del uno mismo. Se hace tarde, abandonemos el papel de víctimas y de centro del mundo, de modo que trascendamos y empecemos a mirar la vida, y a todos los personajes que ella contiene, con amor, lo cual exige gratitud, reconocimiento, respeto, honra, veneración y compasión.

Los invito a reflexionar sobre vuestros padres. En este caso he querido, con estas lineas, honrar a mi padre, y ponerle una condecoración -una más a la recatafila que ya tiene- por su amor incondicional hacia mí, mis hermanos, mi madre, mi abuela, mis sobrinos, su patria, su institución, el mundo y Dios.

Se me ha acusado varias veces de haber sido "la niña de los ojos de mi padre", pero lo cierto es que mi hermana Rocío gozaba de ciertos privilegios y consideraciones por ser la mayor. Medalit, la tercera, disfrutaba, entre mis padres y familiares, de gran credibilidad y respeto por ser una niña obediente, responsable y estudiosa, (nadie supo, sino hasta mucho después, lo 'matalascallando' que esta pecosa podía llegar a ser). Mi hermano, Felo, fue siempre algo así como el príncipe heredero, por el sólo hecho ser el único varón, de modo que, según afirmaba mi padre: "todo lo de él era de su hijo, y todo lo de mi mamá era de las cuatro niñas", reparto con el que estuve siempre disconforme, por supuesto. Por último llegó Daphne, la niña ésa que provocó que mi padre dejara de cantarme a mí “el muñequita linda de cabellos de oro” para dedicárselo a la pequeña intrusa.

Hubo otro niño, Diego Francisco, el sexto, al que mi padre lloró abrazado a su cuna vacía, y que en estos momentos debe tener en su regazo.

Lo cierto es que todos fuimos sus preferidos, ya sea por una cosa o por otra, en mi caso, lo que me hacía especial era mi incorregible rebeldía y desparpajo, nada más.

Hoy te has ido, pero nos reuniremos otra vez, papito de mi vida, entretanto seguiré honrándote de la forma que te gustaría: siendo un ser humano íntegro y veraz, donde mi sí signifique siempre sí y mi no, no; enfocándome en amar más que en ser amada, en dar más que en recibir.

Te honraré, padre, todos los días de mi vida.





DIA DEL CADETE CIPITA - LA HISTORIA

21 DE MAYO, DIA DEL CADETE PIP
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Carlos empezó a despertar, uno a uno, a los alumnos más caracterizados de la promoción. Teófilo despierta, Juan despierta…. y así, cinco de ellos amodorrados aún por el pesado sueño en una noche fría y sin luna, arrastrando sus pies como fantasmales figuras, se reunieron al costado del camarote del cholo “Monoyama” (mitad negro, mitad llama), quien fastidiado por el murmullo de sus voces, torció la boca y se volteó jalando la frazada para abrigarse mejor. El servicio de imaginaria a una indicación de su brigadier se dirigió a la puerta para vigilar el largo corredor apenas alumbrado por la tenue luz que despedía una desgastada lámpara petromax, para evitar ser sorprendidos en pleno conciliábulo.

“Tiene que ser mañana”, dijo Teófilo. Agregó “ hoy está de servicio el miserable del Teniente Camargo y con toda seguridad nuestra demanda le acarreará más de una sanción y antecedentes negativos en su foja de servicio, por falta de control, carácter y capacidad para enfrentar situaciones de conflicto”

¡Que se joda!, susurró con energía el “charapa” Mendoza

Sí, ¡que se joda! manifestaron los demás al unísono, sumando sus voces apagadas.

Rompiendo el silencio nocturno el ruido del motor de un vehículo que parecía estacionarse frente al portón de la Av. Los Incas los sobresaltó. El “charapa” más ágil que los demás y acostumbrado a trepar árboles en su natal oriente, se aupó a la pared y a través del vidrio confirmó las sospechas. “Es el maldito del Teniente Camargo con su viejo Ford” espetó.

“Bien, entonces está decidido, seremos parte de la historia Enipita” dijo Teófilo, el brigadier general y más antiguo de su promoción.

Juan intervino: “Todos nosotros debemos correr la voz en nuestras respectivas secciones. No debe ser una actuación de conjunto porque sería tomada como un motín y un acto de rebeldía que podría acarrear penosas consecuencias para el batallón, pero sí, en el momento oportuno tenemos que apoyar la decisión que adopte nuestro representante. Cuidado con los traidores que nunca faltan. Mucha cautela para no pisar en falso y que el plan aborte”. Los circunstantes asintieron con un movimiento del mentón. Lentamente volvieron a sus respectivos camarotes.

Todos ellos eran conscientes que su determinación marcaría una etapa histórica en la vida académica de la antigua Escuela Nacional de Policía y que se jugaban su futuro profesional, puesto que si no se conducía el movimiento de una manera adecuada, firme pero ordenada, serían objeto de severísimas sanciones que podrían culminar con su expulsión desdorosa del centro de estudios policiales debido a su condición de dirigentes de la justa demanda reivindicatoria. Así, orillando pensamientos inquietantes…, pero convencidos de que su acción reclamante era necesaria para cesar de una vez y para siempre las postergaciones y los arbitrariedades de que eran objeto todos los días ellos y sus compañeros por el solo hecho de pertenecer al Cuerpo de Investigación y Vigilancia, que en ese entonces preparaba sus oficiales de investigaciones en una Sección de la Escuela Nacional de Policía, alma máter de la Guardia Civil;… lentamente fueron acogidos por un sueño profundo que presagiaba momentos de gloriosa recordación intemporal para los miembros del CIV y de la futura Policía de Investigaciones del Perú.

A mitad de la jornada del mismo día de Mayo y continuando con la rutina, los Cadetes de la Guardia Civil empezaron a desfilar con dirección al salón de comidas, desde los años más avanzados hasta los rezagados de la última sección. Los Técnicos y alumnos de la Escuela de Detectives del Cuerpo de Investigación y Vigilancia seguían formados esperando que los señores cadetes GC terminaran su rancho para que recién el primer alumno del cuarto año de la Escuela del CIV pudiera disponer que sus compañeros y subalternos pasaran a tomar sus alimentos al tradicional comedor.

Estando en su interior, el Brigadier General, Técnico Teófilo Aliaga Salazar, tiró la charola con fuerza sobre el lustroso piso diciendo con estentórea y emocionada voz, que se escuchó hasta la última mesa del recinto: “Esto es una afrenta y no la vamos a tolerar más. Esto se acabó”

Julio, su compañero de clase y uno de sus amigos más cercanos lo vio y quiso acercársele para apoyar su gesto. En ese momento entró al recinto el desgraciado del Teniente Camargo. Julio retrocedió y volvió a su lugar.

¡Que pasa aquí, carajo! ¡Brigadier Aliaga! ¿ quien ha tirado la charola al piso?. Antes de que el aludido contestara agregó: al pobre diablo que lo haya hecho lo voy a desmierdar, ¡por la gran puta! ¡ qué se habrá creído!.

Teófilo impasible escuchó la insultante y blasfema amenaza. Miró lentamente a su alrededor y advirtió que todos los técnicos-alumnos tenían puesta la vista sobre él. Era el momento que habían esperado durante mucho tiempo. No podía dejar pasar la oportunidad; además, él no le tenía ningún tipo de temor al increpante, a quien desde el primer día que lo conoció lo distinguió como un oficial abusivo y prepotente y muchos eran los alumnos de la Escuela Nacional de Policía, especialmente sus compañeros de la Escuela de Detectives y de Auxiliares del Cuerpo de Investigación y Vigilancia que habían sufrido vejámenes y excesos de su parte. Sintió como la sangre encendía su rostro y sus manos se crispaban de indignación. Se levantó de la mesa y adoptó la posición de atención. El Teniente Camargo se puso a un costado de él y con mirada desafiante y gesto altanero volvió a preguntarle en voz alta, con un tono ofensivamente ruidoso y ronco: ¡ Quién!, ¡dígame Quién! .

Teófilo tomó aire y con voz enérgica y clara le contestó: ¡Yo!, Teniente Camargo, he sido yo, quien lanzó la charola al piso, y lo hice porque como Brigadier y primer alumno de la Escuela de Detectives, tengo la obligación moral de protestar por la discriminación y el rezago que venimos padeciendo durante muchos años los técnicos y alumnos de esta Escuela.

El Teniente Camargo se puso verde de cólera y sus ojos parecían salirse de sus órbitas de pura ofuscación. ¿Está usted loco, Brigadier Aliaga?, usted sabe que esta acción tiene un nombre, esto se llama insubordinación y es un evidente acto de indisciplina. Le ordeno que inmediatamente recoja la charola del piso y la ponga sobre la mesa.

Teófilo giró en dirección del oficial y estando frente a él, le dijo con digna mirada: “No lo haré, es más, tampoco tengo la obligación de obedecerle. Usted es un oficial instructor perteneciente a la Guardia Civil y yo un Cadete de la escuela de detectives; nosotros, por línea de comando, tenemos el derecho de tener como instructores a oficiales de nuestro propio Cuerpo de Investigación y Vigilancia.

En ese momento, todos los técnicos y alumnos detectives empezaron a golpear las ollas soperas con las cucharas, provocando un ruido monocorde, estruendoso y desagradable. El Teniente Camargo viendo que la situación se estaba volviendo peligrosamente tensa optó por abandonar el lugar, no sin antes amenazar a Teófilo con darle de baja y ordenarle que se presentase inmediatamente ante la dirección de la escuela.

Teófilo fue rodeado por sus compañeros de promoción quienes le hicieron saber su apoyo incondicional. Nuevamente tomó el mando y ordenó: ¡Hoy, nadie come!. Uniendo la acción a la palabra vertió el contenido de su charola al interior del recipiente sopero. Dio media vuelta y salió. El conjunto de Técnicos y alumnos imitaron el claro mensaje de la protesta. Las abolladas ollas se llenaron de comida. Se escuchó entonces un aplauso, luego otro y otro, finalmente todos los presentes batieron palmas. Nunca antes se habían sentido tan dignos y orgullosos. Se levantaron de sus sillas y ordenadamente y en silencio salieron los altivos pero frustrados comensales en dirección a sus cuadras.
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Mientras tanto el Teniente Camargo se dirigió a la Dirección de la escuela en busca del director, el Gral GC Luís Rizzo Patrón Lembeck y estando en su presencia le narró detalladamente los pormenores de la conducta del brigadier Aliaga, agregando algunas señas de su invención con un deshonroso ánimo difamatorio. El alto oficial carraspeó y dispuso que los integrantes del ente consultivo de la Escuela se presentasen a su Despacho. Estando reunidos trataron el tema y concluyeron que dadas las circunstancias lo más conveniente sería desalojar a los indisciplinados y que fueran a cualquier lugar lejos de la Escuela Nacional de Policía.

El día 21 de mayo de 1,957, entre risas, lágrimas y algarabía juvenil los alumnos de las Escuelas de Detectives y de Auxiliares de Investigaciones del CIV esforzadamente iniciaron la mudanza. Al fin podrían ostentar con orgullo el título de Cadetes, que en la Escuela Nacional de Policía estaba reservado para los Guardias Civiles. Desde la reforma policial de 1922 los alumnos de la Escuela de Detectives del CIV no estaban considerados como Cadetes sino como Técnicos-Alumnos. Ese mismo día se instalaron en su propia Escuela de detectives y de Auxiliares de Investigaciones que en conjunto formaron la Escuela Nacional de Investigación Policial (ENIP), funcionando dicha escuela en un local situado en la Avenida México del distrito de la Victoria, frente a la G.U. E. Pedro A. Labarthe. y que años después cedería al Instituto Pedagógico Nacional; cuando los miembros del CIV donaron su sueldo de un mes y construyeron con sus manos y sus propios sudores, con estoicismo y plausible civismo, pletóricos de amor institucional, su nuevo local ubicado en la Avenida Aramburú Nº 550 en el distrito de Surquillo, el mismo que fuera inaugurado el 5 de Abril de 1962 con el nombre de Centro de Instrucción de la Policía de Investigaciones del Perú (CIPIP). Esta fue la culminación de un viejo anhelo y un necesario corolario a la nueva denominación del CIV que el 3 de Junio de 1960, después de aprobarse su nuevo Reglamento General, viera cambiar su nombre por el de "Policía de Investigaciones del Perú" (P.I.P.).

Luego de una semana de ocurridos los hechos, el Cadete CIV Teófilo Aliaga Salazar (TAS) abandonaba el oscuro calabozo de la Escuela Nacional de Policía, luego de cumplir una abusiva sanción por ser considerado el gestor y ejecutor del trascendente motín. TAS con su frazada bajo el brazo volvió su mirada y leyó en la sucia pared de la fría mazmorra, por última vez, aquel escrito lleno de sabiduría y protesta : “ Sólo tienen el desolado privilegio de no haber errado jamás, los que nunca han hecho nada”. Cruzó los añosos pasillos de la vieja escuela, bajo las sombras fugaces abortadas por los viejos artesonados de sus techumbres. Lentamente avanzó hasta el ambiente del servicio de centinelas, notando que ocho elegantes cadetes GC, vistosamente ataviados, estaban formados en fila con sus máuser original peruano en posición de descanso. Al verlo, los jóvenes lo reconocieron y sin mediar orden alguna se pusieron en atención y levantando sus viejos fusiles le presentaron armas. TAS siempre con la mirada en alto saludó el gesto y gruesas lágrimas de joven león humedecieron sus mejillas.

F I N




El honor, la justa aspiración y el orgullo transparente y puro de los jóvenes Cadetes de la Escuela de Detectives y de Auxiliares del Cuerpo de Investigación y Vigilancia, finalmente, habían vencido a la soberbia, la intolerancia y el abuso.

Chorrillos, 2 de Mayo del 2011

César Barrera Barreno “CORVINO”

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EL CADETE FANTASMA
 
Por César Barrera Barreno

De 2 a 4 am, servicio de imaginaria, ¡Tercer turno!,  las horas de los sueños más profundos y locos, instancias de hechos sin tiempo, sin espacio, sin historia; anuncios proféticos, sentencias crueles, condenas que la razón reprime pero que la conciencia dicta. ¡Tercer turno !.

¡Despierta Agustín, despierta! -  insistía entre susurros el segundo turno, tocándole el hombro, tratando de alertar al cadete para que se vistiese y lo relevara en el siguiente ciclo; éste, entre sueños, lo escuchaba y le contestaba con voz monocorde: ¡ya!, ¡ya!, ¡ya!, jalando más la frazada en un inútil intento por seguir durmiendo.

Luego de muchos esfuerzos, entre bostezos y estiramientos Agustín terminó de vestirse. Se hizo una rápida auto revista notando que su capotín estaba más ajado y viejo que de costumbre; hizo un mohín de fastidio, levantó las manos y se alisó el cabello quedando conforme; por último se ajustó el correaje y palpó la bayoneta; sí, todo estaba en orden. Al verlo de pie, su compañero, vencido por el cansancio y sin despedirse, se alejó y ocupó la parte alta de su camarote, se acomodó y pronunciando frases obscenas se envolvió con la colcha y se sumió en un profundo sueño.

Agustín Avanzó unos pasos y recorrió con la mirada las filas de camarotes que ocupaban la cuadra. Sobre ellos descansaban plácidamente sus compañeros. Curiosas las posiciones que se adoptan al dormir, pensó : unos boca arriba,  otros boca abajo, los más de costado, a la derecha, a la izquierda; con las piernas estiradas, otros las recogían asumiendo una posición fetal, llamándole la atención uno de sus colegas que besaba la almohada de rodillas, en una pose que seguramente inspiró a Giovanni Bocaccio en sus inmortales cuentos del Decamerón: Poto levantado y  rodilla al catre. El futuro detective sonrió con picardía.

El joven Cadete empezó su servicio recorriendo la cuadra y cubriendo prolijamente con las mantas, con fraterna dedicación, a sus compañeros  que se habían destapado exponiéndose al frío intenso del húmedo otoño limeño. Agustín velaba por la placidez del descanso nocturno y la seguridad de los bienes existentes en la cuadra, que tal era la función del servicio de imaginaria.

La noche se presentaba oscura y poco acogedora; el pasadizo estaba iluminado por una mortecina luz que apenas disipaba las sombras en fuga. Los ronquidos monocordes  de algunos durmientes terminaron por aletargarlo. Fue a su camarote y se sentó sobre el colchón de su cama dormitando con la cabeza sostenida entre sus manos; de pronto,  escuchó un ruido ligero, no le hizo caso, pero allí nomás otro de mayor intensidad terminó por despertarlo de pleno. Levantó la mirada y vio que la puerta antes cerrada, inexplicablemente se había entornado. Cerca a ella una fantasmagórica silueta avanzó lentamente al interior del dormitorio; se detuvo un instante y sorpresivamente le dio la espalda en un  giro inesperado y salió. La puerta se cerró abruptamente.

Agustín se puso de pie e instintivamente llevó su mano derecha al puño de la bayoneta, apuró el paso para salir rápidamente de la habitación esperando alcanzar al visitante nocturno para aclarar las razones de su ingreso al dormitorio. Cuando abrió la puerta una densa e inusual neblina ocupaba el pasillo y un olor desagradable parecido al de violetas marchitas afectó su olfato. Observó que el esquivo visitante se dirigía hacia el casino, al otro lado del largo corredor. Con dificultad, por la poca cantidad de luz existente en esa parte del edificio, vio que el aparecido seguía su marcha, aunque en realidad no parecía caminar, más bien se suspendía impulsado por una corriente de aire imperceptible.

¡Cadete!, ¡cadete!, repetía tratando de llamar la atención del intruso; al ver que no le hacía caso aceleró el paso para alcanzarlo. El supuesto cadete se detuvo unos instantes frente a la puerta del casino e ingresó. Apolo casi lo alcanzaba y ya estaba muy cerca de él pero aún así no pudo distinguir sus características;  éstas eran indefinidas y brumosas. Se sobrecogió al percibir un intenso y vomitivo olor a azufre que el huidizo personaje dejaba tras su rastro.

Tomó la manija de la puerta y la abrió lentamente; pensando encontrarse cara a cara con el advenedizo dada la corta distancia que los separaba. Ingresó y miró el interior del enorme recinto sospechosamente entre penumbras; dirigió la mirada de un extremo al otro y pudo constatar que sólo él ocupaba físicamente ese ambiente. Se adentró al amplio salón recorriéndolo en toda su extensión. Al acercarse a las mesas de billar  observó que una mano se deslizaba despacio, muy despacio, sobre la pulida superficie de una de sus bandas. Apuró el paso para sorprender al intruso, bordeó el mueble con rapidez para alcanzarlo, pero no había nadie. Como un alucinado recorrió con la vista las demás mesas y  los pocos muebles que ocupaban la estancia. ¡El supuesto cadete había desaparecido !. En ese momento recordó la vieja historia del Cadete fantasma que inquietaba el ánimo de los alumnos cuando les era contada por sus instructores. El estupor y un repentino escalofrío  lo aprisionaron. Su mente se obnubiló y tuvo que apoyarse en el brazo de un sofá para no caer. Se dirigió con pasos indecisos hacia la puerta y  en el momento que avanzaba sus pies se trabaron en una prenda de vestir que había sido abandonada sobre el piso; en el lugar donde había visto la mano del desaparecido. Inconscientemente la levantó y la llevó consigo. Alcanzó la puerta que se encontraba entreabierta, la traspuso y la cerró suavemente. Volvió a su cuadra. Ya no pudo dormir.

Al día siguiente, entregó la prenda a su instructor, contándole el lugar y las circunstancias de su hallazgo. Éste tomó la cotona y la revisó. En el borde interno de la cintura estaba la etiqueta cosida con los datos de identificación de su dueño, entre ellos el número de serie que le correspondía en el padrón de Cadetes. Juntos fueron a la oficina de personal de la Escuela de Oficiales y allí pudieron comprobar que la vestimenta le correspondía al Cadete del segundo año Juan Saritama Aguirre.

-       Entonces mi Capitán, ya sabemos quién es el cadete que anoche deambulaba por mi cuadra y el casino perturbando el sueño de mis compañeros – dijo Agustín, satisfecho y más calmado por la información recibida.

Un desconcertado Oficial le contestó.

-       Sí, ya sabemos a quién le pertenece la prenda, sólo que éste cadete ya no forma parte del batallón.

-       ¿ Y entonces, dónde está? - Le pregunto Agustín con curiosidad. El Oficial balbuceando le respondió :

-       El Cadete Juan Saritama Aguirre ya no está entre nosotros.

-       ¿Está de comisión? ¿demorará en regresar? ¿ por qué dejó su chaqueta en el casino? -Le inquirió Agustín, ansioso por saber el paradero del cadete.

El capitán palideció y con palabras entrecortadas le respondió:

-       Ese joven, hace diez años, un día como ayer, se suicidó en el Casino de Cadetes, justo en el lugar donde usted encontró su Chaqueta.

FIN

Ch. 14.10.12
 
CORVINO

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IMÁGENES DEL RECUERDO

Fuente: 

ARCHIVO DIGITAL PIP

Editado por Nalo AB, para uso comunitario.






















































































































 





















































































 




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FELIZ DÍA DETECTIVE, DE AYER, HOY Y SIEMPRE

Por Benedicto Jiménez Bacca

"Mientras lata un corazón de la PIP, en cualquier parte del mundo, la PIP no morirá"

Hoy se celebra el Día de la Policía de Investigaciones o se recuerda el Día del Detective Peruano o el 68°aniversario de creación de la Policía de Investigaciones del Perú (15 de setiembre de 1948).

La PIP desapareció físicamente cuando el APRA, en su primer gobierno integró a la GC, PIP y GR bajo un comando único, para acabar, según los entendidos, con las broncas entre ellas, eliminar la corrupción, permitir un mejor manejo de los recursos escasos y brindar un eficiente servicio a la sociedad.

En los inicios de la década de los noventa aparecen las nuevas generaciones de policías y se esperaba que la llamada integración brinde sus frutos a través de una institución más eficiente y efectiva en el tema de seguridad ciudadana, razón fundamental de la existencia de la Policía Nacional. Han pasado 20 años y no se han logrado los objetivos propuestos, por el contrario, la Policía está en crisis, sobre todo de valores (mística e  identidad), ni qué decir de los temas sensibles de la especialización y los recursos, en circunstancias que la delincuencia crece a nivel nacional y perfecciona cada día sus métodos. En suma, este largo camino que se conoce como “integración policial" ha sido un fracaso, porque esta decisión se tomó sin ningún criterio técnico ni científico.

La primera secuela de esta “desintegración” fue la pérdida de mística del policía peruano. Luego vino la minimización de las tres especialidades, sustento de toda policía técnica y científica: Prevención, Investigación Criminal y Criminalística, motivando que cada cierto tiempo, el comando policial proclame que se debe tender a la especialización en la PNP, se inventan especialidades, pero estoy seguro que pocos saben lo que realmente significa.

Por otro lado, algunos policiólogos o gurúes en seguridad ciudadana -casi siempre de la izquierda caviar- salen a decir "con las especialidades se pretende volver al pasado, se pretende retornar a los tiempos en que existía la Guardia Civil, la Policía de Investigaciones y la Guardia República, y que esto sería catastrófico", como si aquella época fue nefasta para la Policía, cuando los que conocemos algo de su historia sabemos que la Policía se empezó a "joder" la vez que se juntó a las tres ex instituciones en una sola.

Todo continúa al revés, pues persiste el criterio de que el policía debe ser “todista”, así como se privilegia la fuerza antes que la técnica o la inteligencia. Por otro lado, ya nadie quiere prevenir o hacer labor de orden público (patrullaje a pie y en vehículo). La mayoría de los policías cuando salen de la escuela buscan trabajar en las unidades de investigación criminal. Nada de patrullaje, nada de proteger torres de alta tensión, todos quieren ir a la DINCOTE, DIRINCRI, ANTIDROGAS. Antes las cosas estaban bien definidas. El ex GR cuidaba las torres, las cárceles, las represas, nuestras fronteras y los monumentos nacionales. Hoy están en dichos lugares los que fueron de la PIP o la GC, por ello, después de 20 años podemos deducir que cuando a alguien se le ocurrió – sin ningún criterio técnico o profesional -juntar a las tres instituciones, empezó la debacle de la Policía.

Antes las tres instituciones competían y se esforzaban por demostrar su eficiencia. Existía identidad y cada cual hacía denodados sacrificios por ser la mejor en su especialidad. Ahora se ha perdido esa “mística”, esa identidad. Cuando existían dichas instituciones cada cual sabía por qué luchaba y qué es lo que defendía con su vida.

Los intentos de algunos ex ministros del Interior por quitar especialidades, ha alargado la agonía de la PNP, poco a poco se están mutilando sus funciones y desmembrando sus principales unidades para ser pasadas a las municipalidades o asuman algunas de sus funciones el Serenazgo o personal de seguridad privada.

A estas alturas, después de un largo camino de “desintegración policial", observamos la cada vez más creciente necesidad y el sentimiento de que deben volver las ex instituciones, adaptándolas a los nuevos tiempos, para privilegiar las especialidades, principalmente la técnica y la ciencia en la investigación policial que está reducida a su mínima expresión. Los mismos ciudadanos se dan cuenta de que nunca debieron desaparecer estas tres instituciones, principalmente, la Policía de Investigaciones.

Hoy se juntan los detectives en distintos lugares del mundo para recordar el 15 de Setiembre, nuestro día jubilar, y así será en tanto exista un corazón que aspire a elevarla de sus cenizas como el Ave Fénix.

Hermanos, la Policía de Investigaciones no morirá mientras nos quede un aliento de vida. Desde la distancia, saludo a los detectives que se han dado cita en Lima, Washington, Roma, Madrid, o en otros lugares del planeta, acompañados de amigos y familiares, para celebrar y recordar el 68º Aniversario de la siempre eterna, siempre recordada y siempre gloriosa, Policía de Investigaciones del Perú.

Este día está ligado al 12 de setiembre, día en que un grupo de detectives peruanos capturó al líder terrorista Abimael Guzmán. El “1509” que llevó en el pecho cuando fue mostrado a la prensa y la opinión pública, es el sello imborrable de que su captura fue hecha por hombres y mujeres que procedían de la PIP..
¡FELIZ DIA DETECTIVE, DE AYER, HOY Y SIEMPRE!

HIMNO DEL DETECTIVE PERUANO
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WET - COMO QUIEN PIERDE UNA ESTRELLA

WET - EL VIENTO DEL OTOÑO ES ASÍ

WET - QUIERO APRENDER DE MEMORIA

WET - ADAMO - QUIERO

WET - DÓNDE ESTARÁ MI PRIMAVERA

NO PUEDO ARRANCARTE DE MÍ

WET - BUENOS DÍAS TRISTEZA

WET - LUNA DE MIEL

WET - DONDE ESTÉS

APAGA LA LUZ

ESPÉRAME - LOS DOLTONS

Chiquián - Oswaldo Pardo Loarte

NIEVES ALVARADO

ESTRELLITA DE POMABAMBA

La casa vieja - Nieves Alvarado

Hualín Aldave Palacios

WAYAYAY

Chiquián - Marco Calderón Ríos

Chiquián