martes, 1 de febrero de 2011

AULA CAPULÍ: HOMENAJE A NUESTRAS LENGUAS MATERNAS - PLAN LECTOR: EDUCACIÓN CON IDENTIDAD Y SOLIDARIDAD - POR DANILO SÁNCHEZ LIHÓN

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CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA


Construcción y forja de la utopía andina


FEBRERO


MES DE NUESTRAS LENGUAS MATERNAS

EDUCACIÓN DE TODAS LAS SANGRES


CONFERENCIA MAGISTRAL

EMILIO MORILLO

“La formación docente en lengua materna para la lectura y escritura"

COMENTARIOS:

MILCÍADES HIDALGO CABRERA

HUGO MAGUIÑA MOLINA

DEBATE

Participación abierta del público asistente

CONCLUSIONES PARA LA ACCIÓN


SÁBADO 5 DE FEBRERO, 7.00 P.M.


Aula Capulí: Calle Tacna 118, Miraflores.

Cuadra 3 de la Av. Angamos Este.
Entre Av. Arequipa y Paseo de la República

Ingreso libre

Se agradece su gentil asistencia

Teléfonos Capulí: 420-3343 y 420-3860

capulivallejoysutierra@hotmail.com
planlector@hotmail.com


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PLAN LECTOR PLIEGOS DE LECTURA

EDUCACIÓN CON IDENTIDAD Y SOLIDARIDAD


Por Danilo Sánchez Lihón

1. La realidad tal como es

Uno de los grandes asuntos pendientes y que debiera ser ineludible es cómo introducir en el sistema educativo al verdadero país en el cual vivimos.

Y el verdadero país no es el de los símbolos nacionales sino el real, el del espacio público, el de la calle y del interior de las casas, con frecuencia dramático y hasta cruento.

Pero a la vez pujante y prometedor, que lo haremos así en la medida que abramos los ojos y reconozcamos la realidad tal como es. Trabajemos por eso en forjar una conciencia reiterada a favor de hacernos cargo de nuestros reales y verdaderos problemas, por reconocer, asumir y luego solucionar.

¿De qué manera el sector educación de nuestro país y más concretamente el magisterio se está haciendo cargo de afrontar los verdaderos problemas a fin de conocerlos, precisarlos, debatirlos y buscarles la mejor solución a través de las acciones de enseñanza aprendizaje en las aulas y en la práctica de campo?

¿De qué manera asuntos como la pertenencia a un país de una extraordinaria riqueza multicultural y plurilingüística, tienen una correspondencia con una actitud cultural, el currículo diversificado y la política educativa general del Estado?


2. Interacción con el medio

La presencia de culturas diversas, con sus lenguas genuinas, con sus visiones peculiares del mundo, con sus mensajes y contenidos peculiares, ¿ingresan a las escuelas? Asimismo, ¿de qué manera son enfocados los problemas más acuciantes de nuestra situación actual? ¿Se analiza y se orientan las mejores consideraciones en relación a la falta de empleo, la carencia de agua, la falta de energía eléctrica, la escasez de alimentos, la no disponibilidad de contar con recursos financieros?

¿El hambre y la miseria son juiciosa, reflexiva y creativamente enfocados? La discriminación racial y la injusticia social que padecemos, ¿son enfocadas con ejemplar honestidad y virtud? De igual manera la formación en valores, cimentando conductas a favor de la solidaridad que nos permitan afrontar con éxito los tremendos desafíos que nos plantean el presente y el futuro.

Porque el aprendizaje cabal y valedero solo surge y es el resultado de la propia actividad del sujeto en interacción con su medio. Todo aquello que el hombre, mental y anímicamente es, no surge del vacío, ni espontáneamente producto de una dinámica interior por un impulso genético, como tampoco de ocurrencias que se gesten en el nivel del pensamiento, como una función autónoma desgajada de la realidad que la persona goza o sufre.


3. Aún más

Los conocimientos valederos se construyen, en primer lugar como un proceso de interacción dinámica y fecunda, a partir de la experiencia suscitada en la realidad en donde la persona humana asimila y establece las categorías que luego va esbozando en su conciencia y que surgen de la relación del ser integral de la persona con las circunstancias que alcanza a vivir.

Pero, además, el aprendizaje no solo es un fenómeno individual sino colectivo y social, que se apoya en los conocimientos ya existentes en el contexto de la comunidad a la cual pertenecemos, hecho que nos lleva a dos conclusiones: que mejor se aprende en grupo y, dos, en interacción con el contexto vital.

Aún más, nuestro amauta José Carlos Mariátegui vincula de manera indivisa la educación a dos estructuras decisivas, que las dilucida diciendo y exponiendo de este modo:

“El problema de la enseñanza no puede ser bien comprendido al no ser considerado como un problema económico y un problema social. Es un error suponer que una revolución en la enseñanza pueda operarse dentro del marco del viejo orden social.”


4. ¿Cómo asume?

En suma, la educación está imbricada íntimamente con la realidad, formando parte de ese nudo complejo de problemas que trenzan los aspectos económicos, sociales y culturales.

Siendo así, el rol de la educación rebasa el ámbito del aula, de la escuela y del horario escolar.

Siendo así, ser profesor no se reduce a dictar clases sino más bien se proyecta a hacerse cargo de la comunidad a la cual pertenecemos y somos miembros.

Siendo así, se impone a la vez que ser un pedagogo reconocerse como un orientador, conductor y líder social.

Como bien lo decía, con palabras insustituibles, Paulo Freire:

“Ahora ya nadie educa a nadie. Así como tampoco nadie se educa así mismo. Los hombres se educan en comunión y el mundo es el mediador”.

De allí que, por lo anteriormente expuesto, es lícito preguntarse: ¿Cómo asume la escuela y el maestro en sus clases formales, el desarrollo de contenidos como son: comunidad, solidaridad, democracia?


5. Signo y sentido

Y, ¿qué consideraciones, planteamientos y prácticas asumir en relación a la presencia conmovedora, por las potencialidades que a partir de ello se pueden generar, de nuestras lenguas nativas?

La multiplicidad de ellas, más de cien en el Perú, nos enriquecen en visiones del mundo y fortalece nuestra identidad, la misma que nos plantea desafíos y promesas ante fenómenos devastadores y de arrasamiento como el de la globalización.

Porque toda idea no sólo necesita ser buena para imponerse y triunfar sino que tiene que tener anclaje político, es decir debe tener actores, oportunidad y socialización.

Toda idea y contenido pedagógico debe tener signo y sentido histórico, optando por principios que favorezcan a la humanidad. Y dentro de una perspectiva de educación con identidad y para la solidaridad, como es el planteamiento de Capulí, Vallejo y su Tierra. Como también proponerse educar para conservar la naturaleza que hay que respetar y venerar.

Ahora bien, cuando hablamos de política nos estamos refiriendo a algo que puede traducirse en una fórmula muy simple, cual es: reconocer cómo es una situación y en cómo queremos o deseamos que ella sea.


6. Un hombre fuerte

Y, consecuentemente, en esta perspectiva hay que saber sentirse ofendidos, indignados y protestar, como también saber sublevarse e insurgir, cuando como ahora se vende impunes ríos, lagunas, bosques, nuestras ingentes riquezas naturales, para acumular fortunas ocultas; como se contamina el medio ambiente destruyendo la agricultura y ganadería de nuestras poblaciones nativas. En el fondo lo que se anhela a través de la educación es construir una sociedad mejor, porque la educación es un fenómeno social que recoge sus condicionantes de la realidad, pero también tiene la capacidad de cambiarla y de proyectar a futuro, cómo ser hombres de vasto y gran compromiso en el plano de aspirar al bien, la justicia y a la dignidad humanas.

Porque no sólo hay que educar para el hoy sino y fundamentalmente para un mañana mejor. Mucho más reconociendo nuestra pertenencia a un país ancestral, que tiene una larga y rica tradición educativa. Un país con fondo, densidad y lastre en la preocupación por formar al hombre para afrontar el desafío de superar obstáculos y adversidades aparentemente insalvables. Desafíos que en nuestro caso se presentan casi naturales, porque el Perú desde su nomenclatura física ya ofrece retos grandiosos y colosales. Y ha conformado un hombre fuerte, resistente a las adversidades, así como ingenioso y creativo para encontrar solución a sus problemas.


7. El pensamiento andino

Pensemos en nuestras montañas, en la altitud y en los abismos de nuestras cordilleras; en los desiertos implacables y en los tablazos. En las punas inclementes y en la estremecida geografía de cada cuenca. O en la intrincada y tupida floresta de la amazonía, como en sus ríos inabarcables.

De allí que la educación aquí ha de ser considerada como el factor clave y decisivo en nuestro desarrollo, fundamental para contraponerla a esa realidad tan difícil, complicada y a la vez exultante.

Esa actitud de valorar la educación la tuvieron nuestras culturas primigenias y se ve manifiesta y preclara en la cultura incaica que destaca sobre todo por el cultivo de la mente y el espíritu en relación a su medio ambiente y a la comunidad, razón por la cual triunfaron.

Doblegaron los obstáculos que se les presentaba por el pensamiento andino “munay”, alienta a tu corazón, ama y quiere sin reticencias; “yachay”, cultiva tu mente y encuentra soluciones inteligentes; “llancay”, da fuerza y ejercita tu brazo construyendo de manera mancomunada, pensamiento que preconiza el maestro Ramón Noriega Torero, Director de la Cátedra de Sabiduría Andina del movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra.

8. En la luz

Somos uno de los pocos pueblos en el mundo que en la leyendas de la fundación de la cultura incaica, en la explicación mágica de nuestro ser en la historia, el factor clave que más resalta es la educación, al recaer el sentido de la misión que tienen que cumplir los protagonistas de esos textos es el acto de educar, como lo hicieron aquí Manco Cápac y Mama Ocllo o los Hermanos Ayar. Ellos, ¿acaso guerrearon contra alguien? No. Se dedicaron a educar.

Es muy claro cuando al emerger de las aguas de esmeralda del lago Titicaca los hijos del sol Manco Cápac y Mama Ocllo portan una barreta de oro para hundirla en la tierra. ¿Qué simboliza? La identidad, para luego emprender la tarea que les encomienda su padre Inti, el sol, de organizar a las gentes dispersas, formar e instruir a los hombres en labores constructivas para la vida, formando una sociedad solidaria.

Ellos deben integrar a los que anden dispersos por todos los confines, imbuyendo un mensaje trascendente, enseñando competencias básicas, como: vivir en paz y no en guerra, en la luz y no en la oscuridad, sembrar los campos no permitiendo que estén baldíos ni eriazos, criar el ganado y no depredar la fauna ni la flora, hilar, confeccionar vestidos, curar los males del cuerpo, ser limpios, y adoptar los preceptos morales, como el: ama sua, no seas ladrón, ama quella, no seas ocioso, ama llulla, no seas mentiroso.


9. Gestor de visiones

Igual acontece en la leyenda de “Los cuatro hermanos Ayar”, donde cada pareja trae un producto qué cultivar hasta Mama Ocllo, Mama Rauca, Mama Huaco y Mama Ipacura enseñan acerca de oficios y comportamientos, hasta que finalmente en el Tahuantinsuyo, y más precisamente en la época de Túpac Yupanqui, la educación adquiere nomenclatura oficial en la estructura básica del Estado, cual es educación con identidad para la solidaridad.

Debemos reconocernos, por eso, como un país de grandes realizaciones históricas, fruto de un bien orientado proyecto y proceso educativo que hunde sus raíces y extrae sus savias nutricias del Perú ancestral y mítico que late en nuestras palpitaciones.

Pero nuestra inquietud y preocupación por la cultura parte reconociendo al maestro como el agente más importante para recrearla y también generarla, no solamente como un pedagogo o experto en didáctica sino como un creador de bienes mentales y actitudinales. Y como el gestor de visiones del mundo, de la vida y de las cosas.


10. Identidad con solidaridad

Y en este aspecto hay mucho por hacer, cincelar y pulir en nuestro país, cuyos problemas y crisis se deben en gran parte a los abandonos culturales que hemos hecho apartándonos de nuestra identidad . Unamos esfuerzos y adoptemos grandes decisiones a este respecto, apuntando en esa visión de cultura que avizora César Vallejo, al decirnos que la cultura:

“está basada en la idea y la práctica de la justicia, que es la única cultura verdadera”.

Esa y no otra es la cultura auténtica, la práctica de la justicia. Cualquier noción que se aparte de este eje será errado. La educación ha de tener como sustento la identidad, como horizonte la solidaridad y la justicia como soporte y estructura. Y dentro de esta, como el marcador simbólico de nuestra identidad cultural, el rescate y la defensa ardorosa de las lenguas nativas.

Sustentar el proceso de la educación en nuestra identidad es reconocer nuestro amplio espectro de culturas diversas, plenas de sabiduría y la justicia como un valor perenne en todo proyecto educativo que se implemente en nuestro país, clave para alentar la solidaridad humana que resguarde las identidades frente al mundo globalizado.


11. Un lucero en el alba

Por eso, no solo somos un país de fábula por el portento de nuestros tesoros, sino vasto y superior por nuestro ancestro educativo y moral.

Porque, en realidad, somos herederos de extraordinarios constructores, de organizadores insuperables, de estrategas infalibles y científicos insignes, como fueron los Incas, quienes aún ahora asombran al mundo por sus hechos y obras.

Esa heredad no solo está en las piedras inmóviles o estupefactas de Sacsahuamán, Vilcashuamán u Ollantaytambo. No solo permanece enhiesta y plena de asombro en las edificaciones de Machu Picchu o contemplando atónitas y deslumbradas en los adobes Mochicas o en las figuras alucinadas de las tablas de Sarhua.

Esa herencia corre presurosa por nuestras venas, se agita y entusiasma en el pulso que nos vivifica, se empina y agudiza cuando izamos banderas y proclamamos nuestra adhesión profunda a lo que somos, como se hace íntimo en nuestro arrullo al amar.

Esta herencia está en las imágenes y en las pulsaciones de nuestros sueños. Saquémoslas a flote, ideando el mañana, reconociéndonos como un pueblo destinado a cumplir en el mundo el designio glorioso de brillar como un lucero en el alba.

Texto que puede ser reproducido citando autor y fuente

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