Danilo Sánchez Lihón
Palabras en
la presentación de la obra Cuentos Inolvidables del Perú, de Ricardo González
Vigil, en la 21 Feria Internacional del Libro de Lima, el 29 de julio del año 2016.
1. Raigambre
y tradición
Hacer una antología del cuento peruano que abarque centurias
y hasta milenios, porque el Perú es un país milenario, no es un trabajo fácil
ni sencillo ni impune; sino más bien arduo, difícil y arriesgado.
Todo ello requiere amplitud, conocimiento sumamente vasto,
criterios de valoración, balances críticos basados no solamente en teorías
literarias sino en la experiencia vivida, y tener para todo eso el tema inserto
y metido en la sangre.
Y eso es lo que tiene y ha hecho Ricardo González
Vigil; quien ha erigido para la cultura peruana un monumento vivo, un templo abierto
o una pirámide que nos eleva y permite mirar el vasto mundo, a tal punto que sus
antologías y exhumaciones del cuento peruano constituye uno de los aportes e hitos
más destacados de nuestro panorama y acontecer cultural.
Hecho posible gracias a que él, en primer lugar, es un
gran lector, además de voraz y apasionado, y es un crítico magistral dedicado a
esta labor profesionalmente, y que trabaja con rigor, disciplina, exactitud y
ponderación.
Gracias a él tenemos una obra monumental en relación al
cuento peruano, género de tanta raigambre y tradición en las letras y en el
alma de nuestra nación.
2. Especial
esmero
La obra de Ricardo González Vigil en relación al
cuento peruano es notable, excepcional y ciclópea. Y debemos estar orgullosos
de que así sea, porque lo más importante es que seguirá creciendo con el correr
de los años, dado que está abierta y sigue acumulándose.
Así, en 1983 Ricardo González Vigil y el sello
editorial Copé de Petróleos del Perú, iniciaron la obra gigantesca de presentar
una selección de los mejores cuentos peruanos en una perspectiva que abarcara
todo el siglo XX. Esta estela piramidal comprende en lo que es la edición de
Petróleos del Perú, en primer lugar dos gruesos volúmenes que cubren desde tiempos
legendarios en nuestro suelo hasta el año 1919. Y luego, en sendos tomos igualmente
macizos y corpulentos:
–
De 1920 a 1941
–
De 1942 a 1958
–
De 1959 a 1967
–
De 1968 a 1974
–
De 1975 a 1979
–
De 1980 a 1989
– De 1990 a 2000
Y la última entrega que abarca nuevamente dos
volúmenes que engloba la década del 2001 al 2010. Tenemos así, gracias a este
panorama del cuento peruano una perspectiva abierta y despejada que cubre con
minuciosidad todo el siglo XX y parte del siglo XXI, en textos bien elaborados,
asequibles, en ediciones pulcras, de plena y absoluta garantía, y editadas con especial
esmero. Y que incluso Petroperú, que es la entidad editora, en gran proporción
obsequia tanto a instituciones como a las personas interesadas en ahondar en este
campo.
3. Obelisco
mayor
Aparte, en relación al cuento, Ricardo González Vigil
ha editado con la Editorial Bruño en el año 2011, siete tomos de cuentos universales,
los mismos que han pasado a formar parte del plan lector que alienta el
Ministerio de Educación del Perú en escuelas y colegios de toda nuestra República.
Siete tomos de relatos escritos a lo largo de tres mil
años de civilización en el mundo. Los tres primeros dedicados a la Educación
Primaria, y los cuatro restantes a la Educación Secundaria.
De esta manera Ricardo ha hecho del desarrollo y
evolución del cuento en el Perú y el mundo un atalaya cultural de
extraordinaria significación, cubriendo todo el siglo pasado con una colección
que, período tras período, expurga y recoge la mejor producción cuentística
nacional, como ha espigado la literatura universal concretada en obras llenas
de esplendor que es la mejor ofrenda en manos de los maestros y de los niños
del Perú de costa, sierra y selva.
Es entonces lo hecho por Ricardo en su conjunto el obelisco
mayor del cuento peruano que abarca épocas, tendencias, movimientos y escuelas
literarias, con referencias prolijas y meticulosas que caracterizan al relato,
al autor y a la obra, así como precisan el contexto cultural y social; como
también destacan las anotaciones y llamadas a pie de página y que dan a la obra
el rigor académico y la precisión bibliográfica necesarias.
Ediciones de obras que son colosales pero a la vez manejables,
didácticas, verdaderos manuales en cuanto a dilucidar la trayectoria de un
autor, con referencias exhaustivas que solo un investigador consagrado como es
él ha podido plasmar y concretar en bien de la cultura nacional.
4. A manos
llenas
Pero esta vez Ricardo González Vigil en el espacio de
cuatro volúmenes editados por la editorial San Marcos que dirige Aníbal Paredes
Galván, presenta lo mejor de lo mejor del cuento peruano, con reseñas y
apostillas sobre el autor, el cuento mismo y las orientaciones y tendencias del
escritor, aportando datos que sirven para una mejor comprensión lectora. Donde
cada libro de esta serie tiene como título el nombre del autor de uno de los
cuentos más significativos de dicho volumen. Así:
Tomo 1: Pedro Serrano y otros cuentos. De la tradición
oral al texto escrito. Narrativa de ficción y texto escrito. Tomo 2: El
Caballero Carmelo y otros cuentos. Antología del modernismo al realismo
regionalista. Tomo 3: Taita Cristo y otros cuentos. Antología de la generación
del 50. Tomo 4: Látigo y otros cuentos. Antología de los años 60 en adelante. Y
siempre abriendo el escenario y asumiendo el espacio preferencial, Ricardo
González Vigil pone de relieve la oralidad, la literatura de nuestras
poblaciones nativas y, sobre todo, el cuento folclórico perteneciente a la etno-literatura
y a nuestra tradición ancestral.
En donde se corrobora y plasma una visión amplia del
cuento y no encasillada en lo académico, normativo ni canónigo. Con poseer
Ricardo este bagaje, que lo tiene y lo posee a manos llenas, le interesa sin
embargo algo mucho más importante, cuál es la sustancia, la vida y la esencia
narrativa, en donde se plasma la verdad, la belleza y el lenguaje acrisolado.
En donde incorpora la historia, el periodismo, lo narrativo con metas no
ficcionales: las crónicas y los libros de viajes; o un género tan genuinamente
peruano como es la tradición que a partir de Ricardo Palma se extendió por toda
América y el mundo.
5. Don
y arrebato
La fascinación que Ricardo González Vigil siente y
tiene por el cuento le viene desde la infancia. De niño en la edad más temprana
de su vida él es el soberano o rey de Las mil y una noches, a quien tienen que
contarles cuentos de manera inacabable.
Para él en su infancia su mayor deleite era escuchar
cuentos. Y cuando aprendió a leer su mayor satisfacción fue ya no depender de
los demás para conocer toda la ingente cantidad de cuentos que a él le
fascinaban y quería leer.
Y es que Ricardo aprendió a leer por su propia cuenta
porque de niño era insaciable lector oral de cuentos. Y quiso dominar el código
de la escritura por esa motivación anhelando no depender de nadie para leer
todos los cuentos que quisiera y se le antojara.
¿Se imaginan entonces desde cuándo acumula cuentos? ¡Con
la voracidad de lector que él tiene! ¡Y con la memoria prodigiosa de que está
imbuido, que cualquier cosa que lee así haya acontecido hace muchos años y lo
haya leído hace tiempo lo refiere como si acabara de suceder! ¡Y como si lo hubiera
visto al venir a esta sala!
O más aún: ¡como si él mismo hubiera participado del
hecho que acaba de ocurrir aquí, a la vuelta de la esquina!, ¡siendo que se
trata de una lectura que él hizo hace años! Ese es su don, magia y arrebato.
¡Entonces cabe imaginar cuántos cuentos tiene Ricardo en su cabeza, o en su
alma!
6. Magia
pura
Ricardo entonces es docto en cuentos, es un sabio y un
erudito en esta materia deletérea, impalpable e inasible. Ámbito en el cuál él
podría fundar la Cátedra del Cuento Peruano, pero ¿para qué?, cuando en
realidad ya no resulta necesario porque, y todo el mundo lo reconoce así, él es
la cátedra andando.
Siendo así es que él le ha dado a la literatura
peruana, monumentalidad, grandeza, lustre y esplendor, en todo lo que se
refiere al cuento.
Porque es un hombre sumamente ilustrado en esta
materia por demás mágica, y que lo hace ser a él un mago, un alarife, un demiurgo
y un prestidigitador, que en cualquier momento echa a volar palomas por los
aires, o extrae conejos de cualquier bonete que ustedes hayan traído puesto o
llevado bajo el brazo.
Porque ser docto en cuentos es poseer el don de que
todo lo hago posible, o lo puedo transformar; de que todo lo puedo trastocar,
ya que en el cuento habita lo maravilloso, y es su razón de ser el prodigio, el
milagro, el hecho portentoso y legendario. Por eso es cuento; porque es
extraordinario y deja algo qué referir y qué contar; y repetir asombrados ¡sin
creer en lo que vemos o hemos visto! ¡Ese es el milagro! Y en eso es docto
Ricardo.
De allí que él tiene alma encantada, subyugada y
hechicera. Porque los cuentos embrujan. Los cuentos son mágicos. Porque todos
sabemos que ellos son magia pura.
7. Tiende
su brazo
Ricardo González Vigil parte además de lo primigenio,
y le interesa lo impoluto y original. Por eso no desestima la versión
convencida y ferviente que es en esencia el cuento popular. Y su vigencia y la vitalidad
que tiene en las letras peruanas. Y en donde se ciñe a un respeto total por las
versiones originales, sin recortes ni adaptaciones, sin arreglos ni
reescrituras, tentación que no es fácil de resistir al querer simplificar y
hacer más asequible un texto, pero que al final deforman distorsionando el
texto.
Destaca Ricardo que el Perú posee la más rica
tradición narrativa de América Latina, puesto que el Inca Garcilaso de la Vega
es el máximo escritor de este continente de las letras coloniales, por un lado.
Ricardo Palma es el máximo cuentista hispanoamericano del siglo XIX, por otro.
Y Julio Ramón Ribeyro del siglo XX. Pero más que este orgullo diríamos
nosotros, por el fervor multitudinario que escritores, como auditores y
lectores de toda edad depositan en el cuento y en la narrativa en general en
nuestro medio.
Entre ese público, y también como artífices que son, están
los maestros a los cuales Ricardo González Vigil se dirige con esta saga de
cuatro volúmenes denominada Colección Cuentos Inolvidables del Perú que hoy
presentamos. En donde tiende su brazo hacia la educación y la pedagogía al
preparar colecciones que animan los planes de lectura en nuestra colectividad
estudiantil.
8. Plena
fragua
Él, que con frecuencia se hunde y debate en un magma
profuso e intrincado, ahora de allí desentierra la perla, selecciona y
distingue el diamante para ofrecérselo a los niños. Y lo presenta henchido para
que el lector lo goce de la mejor manera y más plenamente.
En el fondo él es un enlace y un puente; alguien
indispensable para desenredar el ovillo o la maraña, y hacer un claro de bosque
en la montaña en que se ha convertido cada género en la literatura.
Es quien discierne, siente, piensa y avizora un camino
en función de los demás.
Es un lector por quien leen nuestros ojos, nos presta su
mirada y hasta su mente y su corazón para leer por nosotros mismos, en
representación nuestra, y en función de todos.
Él permanece vigilante y desvelado en una prominencia,
desentrañando lo que los libros traen, para separar de ellos lo más primoroso y
ofrecérnoslo a nosotros.
Ejerce así una función fundamental, la cual cumple
poniendo en acción una crítica rigurosa pero no rígida, sino abierta a las
condiciones culturales y sociales que impone una realidad convulsa y en plena
fragua como es la nuestra. Además, sosteniendo un equilibrio entre la
experiencia individual y social.
9. Rito
ordenador
¿Cuál es su función? Su propósito es formar a lectores
más competentes, mejor ubicados en la realidad donde viven y donde desenvuelven
su labor y su vida. Es quien nos ofrece una lectura más honda, cabal y completa
del cuento peruano, y de otras áreas que mencionarlas sería muy largo y prolijo.
Su función es ejercer un vínculo entre la obra y el
lector. Él es un organizador de un corpus vasto a fin de hacer posible que el
lector cuente con lo mejor de lo mejor.
Que aquello que leemos haya pasado antes por sus manos
es una garantía no solo de calidad sino también de legitimidad, de coincidir
con nuestras aspiraciones más profundas. Y porque él llega al alma de la gente
en forma cristalina iluminada y bienhechora que es lo que más persuade y
convence.
Siendo así está en buenas manos esta función formativa
en quien conoce mucho del cuento, y es a la vez un experimentado educador, y
sobre todo un humanista consumado.
Con ello se trata de no quedarse únicamente en el
ámbito literario, muchas veces enconado y ya estéril, sino de ir en busca de
los maestros y de los niños y los jóvenes en donde radica toda esperanza, y eso
es lo que está haciendo ahora Ricardo. Siendo así la obra que él ha emprendido pasa
de ser fundamental a hacerse fundacional. Es un rito ordenador, mayor y matriz.
10. Tú eres
todos
Para finalizar y porque es un poema que tiene relación
con los cuentos que he tratado de comentar, y porque quiero reivindicar aquí la
faceta creativa de Ricardo que en el fondo es un poeta, quien ha publicado también
un buen número de libros de poesía propia, quiero evocar un poema suyo titulado
La viña, y que dice así:
Un árbol siempre habla de otros árboles
cerca al mar
hay barcas que riegan la floresta
mientras la luz cultiva el horizonte
frescas sombras cincelan cada playa
cosechan de algas el sol el mediodía
nadie deja de sembrarte
hay nubes y paz y plantaciones
en la ciudad
la llanura crece en calles similares
labradora de asfalto la tarde
tú eres todos
hay casas que incendian cada cielo
cenizan de estrellas el sol la
inmensidad
en grupos las nubes y la paz
y arriba
la noche
los sarmientos
un árbol siempre habla en otros árboles.
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CONVOCATORIA
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