jueves, 31 de marzo de 2022

VIERNES LITERARIOS: ACTIVIDAD PRESENCIAL - EL 1 DE ABRIL DE 2022, 7 PM

31 DE MARZO: DÍA DEL EL ACCESO A LA INFORMACIÓN - POR DANILO SÁNCHEZ LIHÓN

 

 
 
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Construcción y forja de la utopía andina
 
MARZO, MES DEL AGUA, DE LA MUJER,
LA POESÍA, EL TEATRO Y EL NACIMIENTO
DEL POETA UNIVERSAL CÉSAR VALLEJO
 
CAPULÍ ES
PODER CHUCO


 
SANTIAGO DE CHUCO
CAPITAL DE LA POESÍA
Y LA CONCIENCIA SOCIAL

Con la gloria de César Vallejo, Santiago de Chuco va por todas partes.
Santiago de Chuco –conjunción maravillosa de hombre y de tierra, de paisaje y de espíritu–, ejerce en el visitante una poderosa influencia: aflora de sus entrañas una rara y potente fuerza que todo lo envuelve, lo rebasa.
Hay en él de fino, de delicado, como de bravo, de hosco. Árboles y pájaros, rocas y abismos. Madrigal y emoción heroica. Realidad cósmica que explica el brote, la existencia de un genio como Vallejo. Sólo una tierra así ha podido dar un hombre de esa dimensión.
Luz, color, música… Eucaliptos de las huertas que pintan de verde la clara tela del ambiente. Más allá el candor de las campiñas y las gibas amarillas de los cerros y, más allá aún, las agujas de las montañas de la Cordillera Blanca, en Ancash.
Santiago de Chuco es un paraje serrano de inimitable gama de colores, la realidad superando a la fantasía.
Por su topografía desigual, da la impresión de una gran taza de arcilla semi destrozada por el tiempo y los fenómenos meteóricos. Con sus altos y bajos. Sus calles torcidas y tejados verde oscuro, donde aún crece la hierba, signo de la vitalidad y fecundidad de Santiago de Chuco.
FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS

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31 DE MARZO
 
DÍA
DEL DOCUMENTO
LIBRE
EL ACCESO A LA INFORMACIÓN

 
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA


 
LA BIBLIOTECA,
ENTRE EL CAMBIO
Y LA TRADICIÓN



Danilo Sánchez Lihón
 
 
1. Destino
del hombre
 
Todos los principios, objetivos, procesos, técnicas, intenciones, buenos deseos, en el ámbito del trabajo en los centros y unidades de información cultural, científica y técnica, como son también las bibliotecas, se puede sintetizar en una frase, cual es: el anhelo de sabiduría, mejorar al hombre y enaltecer la vida. Si es así tenemos que reconocer entonces que el buen funcionamiento de las bibliotecas, en su dimensión cultural, social y política, es ineludible, perentoria y estratégica en realidades como las nuestras que tienen tantos problemas pendientes por resolver.
Estos horizontes de alguna manera constituyen la esencia y razón de ser en el ámbito de la bibliotecología y de las ciencias de la información, siendo la preocupación y el desvelo la situación y la condición del hombre y la vida; como la defensa y la lucha por hacer que la vida alcance su mayor plenitud y significación.
La mejora de estos servicios apunta a la legítima y enaltecida inquietud por la plena realización del destino del hombre sobre la faz de la tierra, encontrando el centro, el meollo y el significado de la vida, sabiendo adónde vamos y hacia qué ideal nos dirigimos, información que nos proveen los libros, como de las capacidades, talentos, recursos y actitudes para trazar y alcanzar nuestras propias metas, objetivos y horizontes.
 
2. Esencia
de esta función
 
El compromiso de la biblioteca entonces es, en primer lugar, con la cultura, empleando para ello recursos y potencialidades como son la lectura, tanto de los textos escritos como también de la lectura oral, la lectura de imágenes y la lectura de la realidad.
Todo lo anterior obtenido a través de diversos medios y soportes, entre otros el papel, los medios audiovisuales como también las pantallas electrónicas.
Ante esta situación lo primero que tenemos que reconocer es que, si el propósito es mejorar a la persona y a la sociedad, una de las actitudes de esta actividad profesional es su predisposición a conservar y consolidar lo bueno y su predisposición, al mismo tiempo, a cambiar lo ineficiente, deforme y malo.
En la esencia de esta función, entonces, está por un lado la conservación y, por otro, el cambio y la innovación. Sin embargo, lo que más predomina y se impone por ahora es la conservación que en muchos casos se torna en rutina. De allí que, lo que más debemos exigirnos por compensar la tendencia anterior, es el cambio y la transformación.
 
3. Conscientes
y prósperos
 
Para ello, vamos a tener que cambiar o innovar no solo los soportes y recursos sino las orientaciones, las actividades, los servicios; como también los productos, técnicas y herramientas con las cuales operamos.
Ello va a determinar que seamos personas creativas, no ortodoxas sino más bien innovadoras y exigidas para adoptar los cambios necesarios, hecho que supone un condicionamiento psicológico y determinadas actitudes para que este cambio se realice y tenga un efecto positivo, por un lado.
Y otro cometido es que estos cambios no dañen ni afecten negativamente, ni a la institución desde la cual se labora ni tampoco a la persona y grupo de personas que propician dichos cambios, ni mucho menos a los usuarios de la información de que se dispone.
Al plantearnos el rol del bibliotecario es mejor pensarlo como agente de cambios que confinarlo al rol de conservador, procesador o difusor de libros o materiales. Más que pensarlo incluso como promotor de lectura entre los usuarios, el bibliotecario ha de ser aquel que, ligado a su comunidad, propicie los cambios necesarios para sus pueblos y ciudadanos sean lúcidos, conscientes y prósperos.
 
4. Niveles
de vida
 
El bibliotecario como agente de cambio, antes que nada y primero que todo, es que él ha de cambiar constantemente, porque ¿cómo es que va a posibilitar o coadyuvar a que los cambios se produzcan si es que él está atrapado en la rutina? Mientras más cambia el bibliotecario más cambia la biblioteca orientada siempre sobre el eje de la identidad que es su matriz y constituye el centro de su misión.
Porque se es agente de cambio para alcanzar un pleno desarrollo humano. Conectando con el arte, valiéndonos de aquello que la ciencia nos provee para la solución de los problemas. En donde el potencial de los libros vale en cuanto cambiamos vidas humanas, valiéndonos de las ideas fuerza depositadas en los documentos que proveemos a nuestros usuarios, conociendo sus intereses y prodigando el libro oportuno en el momento oportuno y para el usuario oportuno.
Donde el objetivo es apoyar desde la biblioteca para que se realicen las transformaciones sociales que se requieren a fin de ser sociedades con convenientes niveles de vida y para lo cual se requieren cambios principalmente en las conciencias de las personas.
 
5. Misión
social
 
Los cambios que el bibliotecario ha de lograr no son externos, no se instala en el mundo de las cosas, sino en el ámbito en donde en la medida en que ocurran se cambiará radicalmente, y que acontece en las capas o estratos profundos de la conciencia humana. Son cambios en la manera de ser, de comprender, de expresarse, de opinar, haciendo de la lectura una actividad que signifique desarrollo de la conciencia.
También la lectura del alma y el espíritu de la comunidad, lo que da como resultado un cambio cultural. Es en el ámbito de la cultura, campo pródigo, vasto y plural, en donde deben ocurrir los cambios a los cuales apunta la biblioteca consciente de su verdadera misión social.
Cambios en coherencia con el mundo que vivimos significa que, a cada nueva innovación tecnológica, sea en el campo de las técnicas de edición, de reproducción de nuevos soportes informativos, o de nuevos recursos que contienen información, las bibliotecas o unidades de información tienen que adecuar estrategias para incorporarlas en sus servicios, teniendo una propuesta desde la misión de la biblioteca, ganando y aprovechando los nuevos medios para cumplir la misión que se ha impuesto cumplir.
 
6. Tinta
y papel
 
Los servicios bibliotecarios tienen que ser buenos siempre, puesto que a través de ellos se expande la lectura, y el acceso a la información artística, cultural y científica para una población, que es como garantizar que un río corra y fecunde las sementeras en donde se está cultivando frutos que harán posible que las personas tengan los recursos indispensables para vivir en bienestar. Es como garantizar que llueva, hecho que va a garantizar que haya buenas cosechas.
Sin embargo, es muy pesada la inercia en pro de las técnicas en el trabajo de los científicos de la información. Desembarazarse de las técnicas es lo más arduo, cuando ya han caído en la obsolescencia Felizmente se cuenta con aliados estratégicos para esta operación: las computadoras. Que ellas hagan el trabajo duro a fin de que bibliotecarios, documentalistas, vuelvan a la relación humana franca, libre y creativa.
Hay por ahora una gran marcha, aquella que avanza de una sociedad basada en la tinta y el papel hacia otra que centra su poder en el reflejo intermitente de las letras cual fantasmas en la pantalla electrónica, en la cual tinta y papel han de asociar su función a estas otras manifestaciones.
 
7. Conectados
en línea
 
En este panorama: ¿cuál es la situación de la biblioteca? ¿Desaparecer? No. Pero sí cambiar. De allí la importancia de hablar del bibliotecario para el cambio, perspectiva en la cual lo primero y eficaz, lo más conveniente y leal, es: ¿cómo cambiar primero nosotros?
La biblioteca dentro del acceso de la información a distancia o telemática, no es que deje de existir, puesto que cada vez será menos visitada debido a que cada usuario acceder, a través de su computadora personal a los servicios existentes en las redes electrónicas y a las cuales pueden acceder con bajo costo y sobre todo encontrando una variedad profusa e ingente de información, que es muy probable que la biblioteca no la posea ni la pueda ofrecer.
Sin embargo, ello no significa que la biblioteca tenga necesariamente que cerrar sus puertas. Sus funciones cambian de orientación: ¿Qué es lo que cambia por ahora en las bibliotecas?: 1. Que no han de limitarse a procesar los libros y establecer servicios solo centrados en ellos. 2. Que sus espacios sean puntos de interconexión a emporios informativos como a establecer vínculos con otras bibliotecas, redes y servicios informativos conectados en línea.
 
Epílogo
tenaz
 
Pero se requieren también cambios en relación a la revolución mediática o medial, de los medios o tecnologías de la información y comunicación, en donde han ocurrido cuatro revoluciones informativas en la historia de la humanidad: 1. El descubrimiento de la escritura. 2. La invención de la imprenta. 3. El surgimiento de los medios masivos de comunicación. 4. La aparición del internet y los hipertextos.
Para lo cual es importante el empoderamiento de recursos, medios, canales, conexiones y lenguajes del ciberespacio y la mediósfera, campo en el cual las bibliotecas, que son importantes para el desarrollo cultural y social, como lo es un centro educativo, pueden cumplir una extraordinaria labor.
Por ahora pareciera que el “homus videns” atraído por los reflejos de las pantallas exóticas, externas y vibrantes, aún no compagina mucho con el hombre predispuesto para la lectura apacible. Pero, así como el libro y las máquinas de tipos móviles no terminaron con la palabra oral, así también las modernas tecnologías electrónicas de la información y comunicación se enlazarán y terminarán asociándose con los tradicionales medios de contener y 6esparcir conocimientos e información.
 
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