sábado, 31 de enero de 2009

DONATO INTILI


Por Ana María Intili
O
a mi Padre

En mis sueños lo veo entrar
cada mañana.
Su mirada atraviesa el tiempo
labios quietos
su voz vuela en la nostalgia.
El sol trepa la ventana
mis zapatos de infante calzan la alegría
del encuentro.
Todavía sus manos
acarician
la almohada tibia de recuerdos
donde duermen apretadas una guitarra y mi
garganta.


Fuente:
o
Manojo de versos "RETORNO", presentado por la autora, con ocasión del XVII Encuentro de Escritores y Poetas Ancashinos "Alberto Carrillo Ramírez", desarrollado en Chiquián los días 3, 4 y 5 de enero de 2009 en el Centenario de la Muerte de Luis Pardo.

O

BATÁN


Por Homero Novoa Quiroz


Batán de mis años de infancia
hijo de manos ancestrales
alivio de la vecindad
tú que no sabes de rencores
que vivías en paz
junto al saúco medicinal,
dime, qué memoria te dejó el pasado,
que secreto guardas de la abuela Soledad.


Yo te dejé una tarde
vigilando cual centinela
los sueños del atardecer,
hoy he regresado
y desde el lugar de siempre
en vez del arbusto querido
me da la bienvenida
una planta anónima
que nada sabe del ayer.


Sé que lloraste mi partida
que te dejó sin acceso a mi piel,
no tuve otro remedio
que visitar la lejanía
a ver si allí encontraba
por lo menos una gota
de eso que llaman miel.


Tú que has molido los granos
de tanta pobreza junta,
tú que sabes más que nadie
de la honda necesidad
te pido que me perdones
y me devuelvas el afán
de tenerte de nuevo:
vivo, receptivo, confidente...
tranformando en harina el trigo
y en rico condimento el azafrán.


Retorna ya
y déjame mirarte a los ojos
quiero saber qué labios
engatusaron tu emoción,
yo no quiero otro batán
es que sin conocerme
podría al menor descuido
moler sin piedad mi corazón.


Fuente:
o
Manojo de versos "DISTRAYENDO AL OLVIDO", presentado por el autor, con ocasión del XVII Encuentro de Escritores y Poetas Ancashinos "Alberto Carrillo Ramírez", desarrollado en Chiquián los días 3, 4 y 5 de enero de 2009 en el Centenario de la Muerte de Luis Pardo.
j

viernes, 30 de enero de 2009

TONY Y EL PAÑUELO BLANCO


Por Víctor Raúl Huamán


Víctor Raúl había salido airoso de un allanamiento en uno de sus refugios. El lugar donde se mantenía escondido Haya de la Torre se denominaba Incahuasi, palabra quechua que significa la casa del Inca. Durante su vida clandestina existieron muchos Incahuasis en casi todo el Perú. Mejor dicho, Incahuasi estaba en cualquier lugar del Perú que cuidara la vida del Jefe del Partido del Pueblo.

Aquella vez, había sido tan rápida la huida de los soplones de la policía política, que no tuvo tiempo de llevar a su leal mascota, un pastor alemán llamado "Tony". Era el año de 1938. El jefe, al notar la ausencia de su fiel amigo, organizó el regresó a la casa para rescatarlo, pero Incahuasi ya estaba rodeada, lo que hacía muy riesgoso volver. Pero Víctor Raúl estaba decidido y organizó el rescate.

Se consiguió un carro similar al que usaba el Director General de Gobierno y Policía de la dictadura y se prestaron la ropa elegante necesaria para acercarse a la casa donde había quedado olvidado "Tony". El primer cordón policial los dejó pasar sin mayor control, pero había otro más riguroso donde los detuvieron. El guardia se acerca a la ventanilla de Víctor Raúl mientras éste trata de cubrirse discretamente con el ala del sombrero y realizando un característico saludo militar con la mano. El guardia sin mayor preámbulo, se puso en posición de firmes, respondió el saludo y dijo marcialmente: "Buenos días Jefe. Todo sin novedad". Ordenó que a los otros guardias que alzaran la tranquera. Entonces el auto avanzó lentamente y siguieron una rutina que no debía levantar la más mínima sospecha. Había llegado el momento de saber donde estaba el perro y como subirlo. Fue cuando Víctor Raúl lanzó un sonoro silbido que inmediatamente reconoció "Tony", quien salió corriendo de donde estaba y entró por la puerta del auto que lo esperaba abierta trepándose en las piernas de su dueño y saludando el reencuentro.

Haya y su seguridad no habían dejado un solo momento de tener la mano en las pistolas, que llevaban listas para responder si fallaba algo. Empezaron a salir discretamente. Sin apuro. Todo estaba aparentemente normal y la tensión fue rota por Jorge Idiáquez con un comentario: "Jefe, parece que realmente lo confundió con un oficial". "No – le respondió Víctor Raúl – míralo como se despide". Discretamente Jorge miró por el espejo retrovisor y observó al guardia despidiéndose con el brazo izquierdo en alto y un pañuelo blanco en la mano. Había reconocido a Víctor Raúl y era su Jefe…

"Tony", que le fuera obsequiado por un amigo en la década del 30, está registrado en la Enciclopedia Británica como una de las mascotas más famosas del mundo, por las muchas oportunidades que logró salvarle la vida a Haya de la Torre. El Jefe mantuvo la tradición teniendo cuatro Tonys durante su vida. Actualmente existe una estatua en memoria de ellos en Villa Mercedes.
_______________________________
Relato 20: TONY Y EL PAÑUELO BLANCO
Víctor Raúl Huamán. Libro "Aquí Yace la Luz". Ediciones Populares ARIEL

ES ENERO QUE CANTA


INSTITUTO DEL LIBRO Y LA LECTURA
INLEC DEL PERÚ
Y

CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA

EVOCACIÓN
DE VALLEJO

ES
ENERO
QUE CANTA

PLAN LECTOR
PLIEGOS
DE LECTURA

ENEREIDA
Y LA ÉPICA
DEL AMOR

Por Danilo Sánchez Lihón

1. De ahí extrae los diamantes

César Vallejo escribió un poema de exégesis, ponderación, y enaltecimiento del concepto "enero", como sentido y trascendencia ligada a la vida, al amor y a la eternidad.


Natural en él por su anhelo y aspiración siempre de una vida nueva y renovada en función de los más caros ideales humanos.


¿A quién se le ocurre darle un ser y una misión a Enero? ¿Es asible? ¿Es capaz de suscitar emoción o acoger un sentido esencial de la vida y el mundo?


Solo un genio puede ser capaz de percibirlo. Pero es más: ¿depositar en él una utopía?

Él sí. Entonces trabajaba arduamente, era más que un labriego o artesano puesto que un poeta desciende a los abismos y de ahí extrae los diamantes.


Porque hay la idea de que un poeta no trabaja, como no trabaja la rosa, el lirio o el jazmín.


2. Lo cotidiano en heroicidad


A enero le adhirió la desinencia eida, con lo que el vocablo significa: épica de enero.

Y compuso un poema importante en la perspectiva de lo que en Capulí, Vallejo y su Tierra preconizamos como el evangelio Vallejo.


¿Cuál es esa perspectiva? La del amor radiante con el cual atravesar y llegar al centro de la eternidad.


De este modo hizo del mes de enero una celebración, una heroica y una proclama. ¿En base a qué contenidos, resaltando qué valores y proyectándose en razón de qué esencias?


La del amor como contenido y de la eternidad como continente.


Y queremos resaltar este hecho para compensar en parte y tratar de corregir aquella visión que se ha hecho tópica de un Vallejo triste, melancólico y afligido.


Aquí encontramos a un Vallejo confiado, afirmativo y erigido en un portaestandarte que convierte lo cotidiano en heroicidad.


3. ¡Oh, padre mío!

Dice así el poema:


ENEREIDA


Mi padre, apenas,

en la mañana pajarina, pone

sus setentiocho años, sus setentiocho

ramos de invierno a solear.

El cementerio de Santiago, untado

en alegre año nuevo, está a la vista.

Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él,

y tornaron de algún entierro humilde.

Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale!

Una broma de niños se desbanda.

Otras veces le hablaba a mi madre

de impresiones urbanas, de política;

y hoy, apoyado en su bastón ilustre

que sonara mejor en los años de la Gobernación,

mi padre está desconocido, frágil,

mi padre es una víspera.

Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas,

recuerdos, sugerencias.

La mañana apacible le acompaña

con sus alas blancas de hermana de la caridad.

Día eterno es éste, día ingenuo, infante,

coral, oracional;

se corona el tiempo de palomas,

y el futuro se puebla

de caravanas de inmortales rosas.

Padre, aún sigue todo despertando;

es enero que canta, es tu amor

que resonando va en la Eternidad.

Aún reirás de tus pequeñuelos,

y habrá bulla triunfal en los Vacíos.

Aún será año nuevo. Habrá empanadas;

y yo tendré hambre, cuando toque a misa

en el beato campanario

el buen ciego mélico con quien

departieron mis sílabas escolares y frescas,

mi inocencia rotunda.

Y cuando la mañana llena de gracia,

desde sus senos de tiempo,

que son dos renuncias, dos avances de amor

que se tienden y ruegan infinito, eterna vida,

cante, y eche a volar Verbos plurales,

jirones de tu ser,

a la borda de sus alas blancas

de hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!


4. La vida, tal cual es

Enereida es visión legendaria del tiempo humano que entresaca lo glorioso del abismo de la circunstancia cotidiana, en donde el aporte del hijo que evoca es:


"Habrá empanadas y yo tendré hambre".


¿Qué más real dentro de lo ideal? Este poema se escribe en enero de principios del año 1919, estando ya muerta la madre del poeta que falleciera el 8 de agosto de 1918.


De allí que tiene como eje al padre, don Francisco de Paula, de 78 años de edad, superando ambos el recuerdo atormentado de la madre muerta.


Se aferra entonces al padre presente en ensalzamiento de la vida y en triunfo sobre la muerte:


"El cementerio de Santiago, untadoen alegre año nuevo, está a la vista".


Se encuentra mirando dónde está enterrada la madre, pero es año nuevo y lo que mira desde la casa más es el camino.


Comprobamos cómo el cementerio que es un lugar representativo de la muerte, esta vez está untado de alegre año nuevo; es decir de vida nueva, superando lo que acaba y fenece con lo que nace y en el tiempo amanece.


Y está a la vista, significando con ello que no se está idealizando, que se parte de la realidad, de lo concreto y objetivo; y de la vida, tal cual es.


5. La puerta que otra vez se abre

En enero se inaugura un año y da lugar al tiempo renovado y a la promesa. ¿Quién no ha jurado, en esos momentos y con sus manos alzadas, grandes victorias?


Es enero anunciador de amor. Es enero nítido, de epifanía. Que crea vida intacta.


Es enero que se avisa con campanas, donde el ciego campanero reafirma con sus dobles, repiques y tañidos que hay días de promisión.


Es enero rodeado de niños; coral, oracional.


Es enero cubierto de primavera, cuando estallan mostazas, retamas y geranios en las laderas.


Es enero en la persona del padre que se alista para un viaje decisivo a sus 78 años. ¿Cuál será? Enfrentar el misterio. Por eso es que está raro. Por eso es que está desconocido y frágil.


Es enero en la creación de vida. Y se inspira en el padre porque él es la puerta que otra vez se abre hacia esa dimensión cercana a la eternidad que es la muerte.


6. Dialéctica de la vida

Ahora bien:


Es un poema que se ubica en el centro del tiempo.


En la coyuntura y en el vórtice de los opuestos.


Entre el pasado y futuro.


En el año que fenece y el año que se inicia:


En el gozne de generaciones, viejo y niño.


En el gozne de mundos, lo terreno y lo eterno.


En el gozne de lo instantáneo y duradero.


En el gozne de lo circunstancial y trascendente.


En el gozne de la vida y la muerte.


Entre lo que se va y lo que se queda.


Entre el invierno y el sol.


7. Entre dos o más orillas


No es la madre que ha muerto y a la cual él dedicó poemas conmovedores, como:


"Hoy que hastatus puros huesos estarán harinaque no habrá en qué amasar¡tierna dulcera de amor!".


Es el padre a quien algo inquieta. Que se prepara para una travesía. Para cruzar o saltar el torrente. Es el padre que se va:


"Es tu amor que resonando va a la Eternidad".


Enero y el padre inauguran una vida nueva, crean vida trascendente. Engendran un nuevo período y una nueva progenie hacia el infinito. Enero y el padre son el inicio de algo.


Y ello, ¿qué es? Es el amor como esperanza. Es el amor que resonando va a la Eternidad.
"Y el futuro se pueblade caravanas de inmortales rosas".


Esta vez sin resquicio de duda, pletórico y jubiloso. Esta vez sin quejas ni amarguras. En donde a quien se hace triunfar es a la esperanza.


Pero partiendo dialécticamente de los opuestos, sin desconocer que la verdad se desliza entre dos o más orillas.


8. La epifanía del amor


Con el escudo del amor es que se ingresa a lo Eterno, que es la unión de los contrarios.

Con el escudo o la lanza del amor es que se traspasa barreras. El amor es lo que abre la puerta.


Compuesto de dos renuncias y de dos avances.


Porque, ¿qué es el amor de parejas sino dos renuncias y exactamente dos avances.

Enereida es por eso la aspiración a proyectar el sentido del amor a la eternidad o extrayéndola de ella.


¿Y cómo es ese amor?


El amor que triunfa es el amor bondadoso, es el amor esperanzado.


Es amor inocente ligado a la ternura y al terruño. Porque todo lo que se evoca se lo hace con un sentimiento y una emoción profunda ligada a la tierra que está a la vista:


"Cuántas veces sus pasos cortaron hacia ély tornaron de algún entierro humilde".


9. Se plasmóy es vigente

Ese amor que traspasa barreras y llega a la eternidad, que une la vida y la muerte es amor esencialmente inocente, puro e ingenuo. Es amor rodeado de niños:


"Una broma de niños se desbanda".


Es amor que se representa en la imagen:


"a la borda de sus alas blancasde hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!"


Este amor es amor bondadoso, que es aquel que está más allá del fuego, del agua henchida en turbión o avalancha, del viento hecho tempestad o ciclón.


El amor con caridad es la sabiduría suprema.


El padre se prepara para viajar y unirse en ese desposorio con la muerte llevando el amor caritativo. Y crea hacia otro ámbito y dimensión un mundo diferente con la comprensión de esa alianza de amor.


Amor que es lo único que puede prevalecer después de toda esta contingencia. Y de todas las maravillas, milagros y portentos por ver y por hacer.


Es el amor convertido en hermana de la caridad.


Amor que hace al ser dulce. Amor de hermandad, de solidaridad que solo un genuino representante del mundo andino lo puede preconizar con autoridad, porque solo en aquel ámbito se plasmó y es vigente, cultura que lo acrisoló y lo hizo práctica social.


10. Y ese otro don, la ternura

Otro don inherente a lo expuesto y que Enereida lo contiene es la ligazón a la infancia y a la ternura:

Ella es ternura pegada a la cuna, a la leña, al humo de la cocina. Y a la piedra tutelar de la puerta o escalera que nos cobija y consuela en la añoranza de la casa nativa.


Es ternura que no sé cómo se da en el mundo andino que Vallejo trasunta. Pero que late en la hilacha de la frazada pobre, en el rebozo y el poncho de madre y padre que aún en el recuerdo nos abrigan y protegen.


"Aún reirás de tus pequeñuelos".


"Aún será año nuevo. Habrá empanadasy yo tendré hambre".


¡Aunque ellos hayan muerto hace años y hace mucho tiempo!


Ternura que es una especie de renuncia, de tristeza y de digna vergüenza. Don que es un tesoro. Un bien lamentablemente amenazado por un modelo de sociedad que se impone a sangre y fuego.


Hagamos que viva y no muera nunca.


11. El nacer de la vida

En el poema el padre está desconocido. Está ya en otra dimensión. Es parte ya o pertenece a otro mundo. Se lo siente leve y evanescente:


"Mi padre está desconocido, frágilmi padre es una víspera"


Víspera es lo que antecede a algo. El padre está en esa ventana o en ese puente desde donde se mira o se cruza hacia otra orilla, en ese anonadamiento que es la muerte.


Y eso es un misterio.


Donde al final se toca un mundo atravesado por los dardos de lo incognoscible e incógnito.


Pero es enero, el año nuevo frente a la vida vieja. Es el nacer de la vida. Es la vida que se renueva. Y donde todo vuelve a florecer.


En Santiago de Chuco es mes de lluvias. Y después de cada chaparrón los huertos y los campos se desperezan y brota fecundada la simiente. Y hasta los animales en los apriscos balan y cacarean afirmando la vida.


12. Una militanciay una fe

Y es que características paradigmáticas de la vida y obra de César Vallejo, válidas para el Perú y el mundo del presente, y que son representativas de su identidad y pertenencia al mundo andino, son:


a) La emoción de infanciab) El sentimiento de hogar.c) El amor a la tierra.


Contenidos todos ellos esenciales que en nuestro poeta fueron inherentes a su ser y estar en el mundo y que permanecen palpitantes y tangibles en su obra poética, narrativa, teatro y otras expresiones como el teatro y el periodismo.


Estas vertientes, sin embargo, resultan extrañas de defender hoy en día, en que predomina y nos seduce tanto el desapego, lo cosmopolita y deletéreo.


Por ser así hagamos de todo ello una militancia y una fe a seguir, ahora y siempre. Defender la emoción de infancia, el sentimiento de hogar y el amor a la tierra.


13. Tan niño incorruptible

A César Vallejo se lo siente y se lo vive verdaderamente como alguien que se aferra a su fogón, a su poyo familiar y a su alero candoroso sobre el azul de su cielo nativo.


Se lo reconoce como a un hombre que se arropa en el poncho campesino y rural de los labriegos y peones de su pueblo, identificándose con sus gozos y sufrimientos.


Se lo adivina como aquel que se acoge y se abriga bajo el rebozo de su madre doña María de los Santos, pero también de su padre piedra, roca o montaña. De su madre tierra, la pacha mama atávica, protectora y que nos consuela acogiéndonos otra vez en su seno.


Conmueve ver cómo él se sumerge y atiene tanto a sus tradiciones. Como cuando el 18 de junio del año 1929, estando ya en París desde hace varios años, militando ya en el partido comunista, convicto y confeso del materialismo histórico, le encarga a su hermano Víctor que celebre una misa al Apóstol Santiago para que lo ayude a salir de un problema.


14. El sentimiento de hogar

¿No es conmovedor cómo este implacable y despiadado crítico de sí mismo, este dialéctico feroz, este genio abismal, se descubre de repente tan casto, desasido y natural?


¡Tan niño incorruptible y candoroso!


Fue él quien mantuvo hasta sus últimos instantes su sentimiento y emoción de hogar, de familia, de casa. ¡Y de niñez!


Porque él se quedó atrapado en una casa paterna en la cual vivió pensando hasta el final de sus días, puesto que otra casa no la tuvo: todos saben cómo luego de salir de Santiago de Chuco él solo vivió en hoteles y en cuartos arrendados. Y no porque no tuviera recursos. Con Georgette venden el departamento que esta tenía en el centro de París.


Y fue así porque no podía pensar en otra cosa que no sea su casa familiar de cuando él fue niño, pudiendo ver claramente en esto cómo fue tan herido en esa condición de infancia.


15. Su muro familiar

¡Él mismo nos lo atestigua!


"el poyo en que dejé que se amarille al solmi adolorida infancia..."


En los Poemas humanos, que fueron escritos al final de su trayectoria vital y se publicaron póstumamente, se empieza con el titulado «El buen sentido», cuyas primeras líneas son las de un hijo que dice:


«Hay, madre, un sitio en el mundo que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande».


Y entre las últimas líneas de poesía que él escribió se encuentran éstas:


«Salid niños del mundo, id a buscarla!»,


refiriéndose a España como signo de madre.


Siempre ha de conmover comprobar que un genio como él, para serlo no tuvo que abjurar de su muro familiar, sino más bien aferrarse a él; asirse muy bien a la teja mayor que sobresale de la cumbrera del techo de su casa natal.


Que un genio como él supo reconocerse en el polvillo del carrizo horadado por la polilla cayendo a trasluz del sol. Y encontrarse en el grumo de pan en la mesa o en el aura de la repisa junto al horno de la casa familiar.


16. Veta de oro puro

Vallejo es un poeta del amor, de la acción y militancia heroica y, sobre todo, ¡de la amistad!


Él fue apasionado, generoso y luchador. Alguien que amó sin medida, porque fue amor el que él también recibió a manos llenas en su tierra y fuera de ella.


Aunque, como todo genio, hondo y abismal en sus reflexiones y actitudes. Un bloque de hielo sobre una amapola


Con el mundo dentro de sí en pleno conflicto y ebullición.


César Vallejo murió pensando en su casa, en su poyo, en su horno y en su fogón. En el yantar de todos los hombres reunidos a una mesa común, desayunados todos.


Escribió su gran poesía no descartando ni su nacionalidad ni su origen sino defendiéndolo y haciendo de ello una bandera:


"¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo,y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!


Y acrisolándolo hasta convertirlo en una veta de oro puro, en un diamante como aquellos que cristalizan nuestras abruptas montañas.


17. El amor unánime

Mensajes valiosos para nuestras vidas es de un César Vallejo que fue y volvió de más allá y de más acá, al fondo de lo que otros pudieron haber ido, pero conservando algo prístino.


Y cual es que nunca dejó de ser niño.


Quizá porque siéndolo siempre y verdaderamente es el modo cómo podemos comprender y ser sabios en la vida.


Estos valores es el magisterio mayor y trascendente de Vallejo para esta hora que vive el Perú y el mundo.


Pero él también nos enseña a mirar y amar la calle que nos hermana y nos une en un destino común y solidario con todos los hombres de la tierra.


Nos enseña a ser capaces de redimir la muerte con el amor unánime de todos.


18. Bandera que flamea

Ahora que creemos que para alcanzar universalidad hay que sacar pasaporte de extranjero.


Ahora que creemos que moderno es autoproclamarse ciudadano del mundo y despotricar del suelo nativo.


Ahora que creemos que triunfar es no tener sentimientos por el terruño, salvo los de crítica acerba y despiadada.


Ahí está César Vallejo para mostrarnos con toda su inmensidad que se es genio sin negar nuestra gotera, nuestro palo de escoba, ni nuestra piedra de origen.


Es decir, los signos visibles e impalpables de lo que somos de manera intransferible y que es nuestra identidad solo desde la cual podemos compartir, comulgar y ser solidarios con el mundo.


Es César Vallejo quien nos convoca con su dimensión universal, entrañable y telúrica con un mensaje de amor humano absoluto y total hasta el martirio.


De allí que él es estandarte y bandera que flamea desde este universo hacia otros universos, como puede ser la misma eternidad.


Texto que puede ser reproducido citando autor y fuente
Teléfonos: 420-3343 y 420-3860

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ARTE, FILOSOFÍA Y LITERATURA "COLIBRI" de GLORIA DÁVILA

"La poesía abre surcos grandes, fronteras, no tiene banderas y sueña con alas de Colibrí". Gloria Dávila Espinoza (poeta peruana)

miércoles, 28 de enero de 2009

LAS PIEDRAS ENCANTADAS


Por Danilo Sánchez Lihón

"Oh las ocultas piedras preciosas,y las ocultas flores"


Arthur Rimbaud


1. Se despierta cacareando y llama uno a uno a sus pollitos

– ¡Esta es la gallina!, –dice Leoncio tumbándose sobre la piedra más grande y enlazándola con sus brazos de niño.

– ¡Y éstos son los pollitos!, –se encoge Amelia acariciando unas piedras pequeñas esparcidas alrededor y estirando los labios como si las acurrucara.
En las noches oscuras se despierta croando y va llamando uno a uno a sus pollitos que dejan de ser piedras para empezar a corretear por estas laderas.
– Son seres encantados.
– ¡Son tesoros!
Esa tarde habíamos estado jugando en el corredor de la casa cuando salió mi tía y dijo a Leoncio y Amelia:


2. Prometo ser bueno para siempre


– Hijos, tienen que ir a Urupamba a decirle al Pedro que traiga mañana los burros y que no se olvide que hoy nos toca el turno del agua.

– ¿Tiene que ser ahora mismo, mamá?
– ¡Sí! Y le indican que hoy día riegue la chacra hasta tarde. Que vigile que el agua no se pierda.
Traen además cebollas, hierbabuena, toronjil y orégano. ¡Y no se demoren!
Leoncio y Amelia voltean a decirnos a mí y a mi hermana Rosita:
– ¿Vamos?
Dejo todo y me levanto como un rayo.
– ¡Voy a pedirle permiso a mi mamá!, –digo.
Cruzo el patio y entro por la puerta como una tromba y le juro a mi madre ser bueno para siempre, prometo que voy a cuidar a mi hermana toda la vida, cargarla en la cuesta cuando se canse.
Que cuando vuelva voy a estudiar en el mosaico de la abuela, comer las cebollas de la sopa y no tirarme de rodillas a jugar bolitas. Ni tampoco voy a romper los pantalones deslizándome por los barrancos sobre hojas de pencas cortadas.


3. Despierte de su encanto para cacarear por esta cuesta


– ¡Ya, bueno! –consiente–. Pero regresen temprano.

Desde la loma de las tierras amarillas miramos hacia abajo el pueblo de Santiago, abrazados a la piedra, intentando moverla, poniendo nuestros oídos para escuchar si late o si respira.
Trato de adivinar el trasmundo en que habita, llenándome de asombro y de lástima que viva en esa cumbre y que sólo en algunas noches del año despierte de su encanto para cacarear por esta cuesta en donde corre el viento helado.
– Voy a llamarla, –digo.
– Te puede oír, –reclama Leoncio parándose asustado.
– No hagas bromas, –me advierte muy seria– mira que es piedra encantada, –añade Amelia.


4. Batía sus alas la gallina y salían sus pollitos


– Yo quiero este pollito, –suplica Rosita acariciando la piedra más chiquita y casi enterrada bajo suelo.

– ¡Haber, despierta gallina!, –le grito a la roca.
– ¡No hables así! A mí me da miedo, –se inclina sobre su pecho y hace su puchero Amelia.
– Pero, ¿quiénes la ven cuando sale de su encierro? –indago
– Sólo aquellos a quienes quiere presentársele el tesoro.
– ¡Pero quién la ha visto alguna vez!, –argumento.
– El papá de nuestro alpartidario. Por eso rápido se le fue acabando la vida, y ahora ha muerto.
– Yo escuché cuando le contó a mi mamá que una noche venía de Urupamba y al voltear el cerro vio cómo la gallina batía sus alas y salían sus pollitos.
– Cacareó por todo este contorno y sus crías correteaban detrás de ella.


5. Son seres del otro mundo que miran y saben cómo es este



– ¿Y cómo es entonces?
– Es grande. Y brilla, como un arco iris encendido; es una gallina toda de luz, linda y transparente. Por eso todo el que la ve y no la atrapa muere hechizado.
– En realidad se deja morir. Se va secando, pero contento de su final porque ha visto algo que ya no se borra ni en sus ojos, ni de su mente, ni de sus sueños.
– ¿Y los pollitos?
– ¡Ahí, son bellos, más lindos que la madre.
– ¡Qué tal si los esperamos escondidos!
– ¡De qué te vale! Ellos saben que estás escondido. No olvides que son seres del otro mundo que miran y saben cómo es este lado del universo.
– ¿Y si los cogemos?
– Nos hacemos ricos, los más ricos de todos los ricos. Porque ese oro se vende por gramitos.


6. De oro puro y de piedras preciosas


– Leoncio: yo quisiera que nunca le cojan un pollito a la gallina. –Se apena Rosita.
– ¡Pero, yo sí quisiera verlos!, –replico.
– No puedes ni siquiera mirarlos. Son seres del interior de la tierra. Y si los ves, entonces obligatorio tienes que pelear y cogerlos.
– Si lo logras ellos se vuelven de oro. Pero si no los vences pasas a ser de la otra vida. Y por eso mueres.
– ¿Si? Y ¿a quién le ha ocurrido eso? ¿Ah?
– ¡A don Abelardo, por ejemplo. Si quieres pregunta qué le está pasando a don Abelardo. Se está muriendo picado porque vio el encanto y se quedó inmóvil. El hechizo entonces le sopló su aire malo. Y ahora todo su cuerpo se desmorona como si le entrara la polilla.
– ¿Pero son de oro los pollitos?
– De oro puro y de piedras preciosas. De toda la riqueza que hay en el subsuelo
– ¿Y si los miro desde lejos?


7. Si no lo haces entonces te pica el encanto


– Si los ves, estés donde estés, tienes que elegir a uno, correr y cogerlo como sea. Si lo logras tienes que taparlo con tu poncho, tu rebozo o tu saco. O lo que tengas en la mano, pero soplándole además tu aliento.
– Y si no lo hago.
– Si no lo haces entonces te pica el encanto y cuando vas a ver sólo hay una piedra que por más que caves nunca la podrás sacar.
– ¿Y si eso me ocurre?
–Si eso te pasa ya te picó la mala suerte y te irás muriendo poco a poco, por dentro, sin que haya nadie quien te salve. Después, a los dos o tres meses tu cuerpo se va cayendo y te entierran.
– ¿Y si cojo a uno y soplo mi aliento?
– Te haces rica Rosita, porque es oro, diamantes y esmeraldas.


8. Yo empedraría de azulejos el campanario y las calles


– Y tú, ¿qué harías con esa fortuna?
– Yo compraría la hacienda de Llaray con sus ríos, sus bosques y sus puentes.
– Yo construiría una casa con muchos corredores, patios y huertos.
– Yo traería a las mejores bandas de músicos para la fiesta del Apóstol.
– Yo reventaría todos los cohetes y encendería todos los castillos.
– Yo iluminaría las noches con globos que estarían en el cielo como mecheros.
– Yo empedraría de azulejos el campanario y las calles.– Yo haría aterrizar un avión en las pampas de Chaichugo.
– Yo tendría un barco en Salaverry
– Yo tendría una agencia de camiones que viajen hasta Trujillo.


9. Si intentas atraparla, una de dos…


– ¿Como don Mardonio?
– Sí, como él, que es rico porque cogió la cría de un venadito de oro en sus chacras de Pichunchuco. Por eso tiene tanta plata. Pero hasta ahora solo ha gastado una parte del cuerno de su venadito para comprar todo lo que tiene.
– ¿Y tú, qué harías?–, me preguntan.
– Yo nada más que quisiera ver a la gallina y sus pollitos, –digo.
– Si la miras sin intentar cogerla te morirás de encanto. Si intentas atraparla, una de dos: será para que mueras o para ser un hombre rico.
– ¡Pollitos, pollitos! ¡Salgan por aquí!, tu, tu, tu, tu.
– ¡No los llames así!, –grita Rosita tapándome la boca! –¡Le voy a decir a mi mamá que eres malo!
– Ya es tarde. – Mejor vayámonos, –indica casi enojado Leoncio


10. Y nos arrojamos sobre los perros que baten sus colas de contentos


– A ver, ¡quién llega primero a Urupamba!
Ganamos el lomo del cerro y a toda carrera después bajamos, cayéndonos y levantándonos por el camino hasta entrar por la cerca donde hay un saúco.
Chapoteamos el agua que se desborda de la poza a la vera del huerto de manzanos y limoneros; atrapamos al vuelo mariposas que revolotean entre las madreselvas que invaden el sendero. Y nos arrojamos sobre los perros que han salido a nuestro encuentro y que baten la cola de contentos.
– ¡Al bosque!
¡Vamos al bosque!
Pedro, el alpartidario, aparece con su lampa detrás de la casa.
Leoncio desde lejos le grita:
– Mi mamá Carmen dice que... –atropelladamente le da los encargos, mientras nosotros ya estamos llegando al puente de la acequia.
– Dice que…
Le desafiamos:
– ¡Quién gana corriendo hasta las pampas de Samada!


11. Vemos que desaparece por un sembrío de alfalfa


– Dice que juntes verduras y llenes las alforjas!, –le grita ya desde la otra banda tratando de alcanzarnos.
Como no puede cogernos de ladera a ladera nos reta:
– ¡Quién llega primero a la toma de agua!, –y se lanza en esa dirección.
– ¡Va hacia la toma de agua! ¡Corramos por la quebrada! Tenemos que alcanzarlo.
Desde lejos vemos que desaparece por un sembrío de alfalfa.
Amelia y Rosita trepan veloces por un declive, con las mejillas encendidas.
– Cortemos camino por las chacras de don Pancho, –aconseja, excitada, Amelia.


12. Quién gana hasta las piedras encantadas


Casi de noche estamos cargando las alforjas llenas de cebollas, lechuga, toronjil, hierbabuena y haciendo el camino de regreso a Santiago.
– ¡Hoy sí que nos pegan!
– ¡Ni San Agorán bendito hoy día nos salva!
Es noche oscura y caminamos lentamente. Yo cogido de la mano de Rosita, diciéndole:
– ¡Si lloras nunca más te traigo!
Ya en la loma, desde donde se divisan las luces de Santiago, nos animamos.
Tenemos que correr.
– ¡Quién gana hasta las piedras encantadas!


13. Abriendo los brazosY tanteando la tierra


Sin soltarnos de la mano nos lanzamos cuesta abajo, hasta llegar cansados.
– ¡Dónde están! ¿Dónde están?
Nos preguntamos entre risas. Ríe Amelia abriendo los brazos y tanteando las piedras en la noche.
– ¡Por aquí tienen que estar! –Rastreamos con Leoncio.Yo trato de ubicarme en relación a la subida y a la bajada de la loma. Y escudriño. No están.
– ¡No las encuentro!, –grito–. ¡Qué raro! ¡No hay nada!
– ¡Tampoco están las piedras chiquitas!, –se queja Rosita


14. Volteando la mirada y explorando por el cerro


– ¡Sigamos buscando!
Pero al rato sentimos a nuestro alrededor un silencio extraño. Y empezamos a tener miedo.
– Mejor vayámonos.
– Sí, vayámonos.
En eso escuchamos el cacareo nítido de una gallina. Y el piar cristalino en las tinieblas de unos pollitos.
– ¿Oyeron?
– ¡Si!, –digo, volteando la mirada y explorando por el cerro.
– ¡No mires!– me gritan fuera de sí.
– ¡Encójanse y hundan la cabeza sin levantar los ojos!
– ¡Están subiendo por la cuesta de atrás! ¡Tápense los oídos y caminen!
– Mejor corramos.


15. Hay luz de candiles y sale el humo de leña


– ¡Cuidado con caerse!
– ¡Cuidado con los perros!
Cubiertos por el rebozo de Amelia que nos hemos echado encima como si fuera un toldo caminamos lentamente, con un frío helado en los huesos, escuchando nítidamente el cacareo diáfano de la gallina y el piar níveo de los pollitos.
– No lloren, –trato de consolarlas, a Amelia y a Rosita que con un llanto delgado como la noche sin luceros ni luciérnagas van abrazadas a nosotros por el camino pedregoso.
Y así avanzamos, escondidas las miradas debajo del pañolón de mi prima, hasta las primeras casas donde hay luz de candiles y sale el humo de leña de una cocina.
Y en donde los perros apagan el ruido del cacareo de la gallina y el piar de los pollitos encantados, que no quisimos ver ni arriesgarnos a coger y por lo cual ninguno de nosotros somos ricos, aunque estemos vivos, todavía.

***

Texto que puede ser reproducido citando autor y fuente

Teléfonos: 420-3343 y 420-3860

Revisar otros textos en el blog:
www.danilosanchezli hon.blogspot. com

Danilo Sánchez Lihón
Licenciado en Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con especialización en España. Autor de poesía, figurando en las principales antologías de poesía peruana contemporánea. Ha publicado obras de ensayo, referidas al tema de la lectura y la literatura infantil, de narrativa, recreando mitos, leyendas y cuentos populares del Perú, y de pedagogía, obras que han obtenido el reconocimiento de la comunidad educativa nacional e internacional. Ha merecido en dos oportunidades el Premio Nacional de literatura Infantil y, recientemente, el Laurel de Oro. Dirigió el INIDE, el Centro Cultural Encinas. Es director general del Instituto del Libro y la Lectura del Perú y docente en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza. Ha publicado: “El libro y la lectura en el Perú”, “Lectura en Educación Primaria”, "Cómo leer mejor", “Promoción de la lectura”, “Formación de lectores”, “Lectura y textos escolares”, “Lectura, investigaciones en el Perú”, “Capacitación en lectura, “El plan lector”.
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Santiago de Chuco, tierra de Vallejo y de Danilo Sánchez Lihón. NAB

martes, 27 de enero de 2009

EL DEDO MEÑIQUE


Por Gloria Dávila Espinoza

Cada vez que veo a una niña, tomada de la mano de su padre; por un momento mis lágrimas pugnan por brotar y el brillo de mis ojos se torna más significativo. Aunque recuperé mi vida… ¡Creo que jamás podré olvidar aquella experiencia!

En aquellos años, iba a la escuela, tenía alrededor de ocho o nueve años de edad y cuando veía llegar a mi padre, lo que ocurría generalmente sólo una vez al mes, mi alma renacía. Eternizaba los días en que él estaba en casa; solía encaramarme a sus brazos y regar de besos su mejilla. Eso…Hasta un día en que ya no pude subir más a sus brazos porque él llegó gravemente enfermo, lloré pensando que lo perdería para siempre, lo amaba tanto que deseaba morir con él. Fue internado en el hospital que distaba a escasas cuadras de mi escuela por eso a la salida corría a verlo. Mi amor hacia mi padre era inmenso. Aunque era aún pequeña, eso no importaba, sabía inventar historias magistralmente para conseguir verlo, porque el portero del hospital, decía que por órdenes superiores no se permitía el ingreso a menores de edad. Solía llevar entre mis pertenencias, aquello que se prohibía para los enfermos; tales como frutas, y pasteles. Mi cartuchera de escuela tenía un lugar para un espejito de mano, un peine, una lima de uñas y dos cortaúñas, uno para los pies y otro para la mano, era una experta manicurista y estilista profesional. Deseaba verle totalmente acicalado y después que él tomara el baño de la tarde, mi labor daba inicio, aquellos cabellos se convertían en el look de Valentino o Gardel y además de que la noticia del día se la hacía llegar simulando ser una pequeña reportera porque cada mañana antes de ir a la escuela corría a la plaza de armas, adquirir un periódico y que el pudiera disfrutar sus noticias, los crucigramas eran toda una clase magistral para ambos. Disfrutaba el atenderlo día a día - a pesar de mi corta edad- y creo que él también disfrutaba con mi presencia. Las visitas eran a diario, pero un día decidí no regresar jamás…

Lo reconocí enseguida. Era el señor que compartía la habitación con mi padre. Me encontró en el pasillo, esa tarde.

― ¿Tú eres Ursula?

― Así, es señor…

― Bueno, no sé como decirlo, pero me indigna saber que tú ames tanto a éste hombre mientras él…

― ¿Cómo dijo?

― Como lo oíste, me duele saber que tú ames tanto a éste hombre a quien dices padre. Ayer en la tarde, cuando regresaste a casa, él dijo: “esa niña que viene no es mi hija, sino la hija de mi mujer con su amante, Julio Paredes…

― No, no puede ser cierto. No le creo señor; usted debe estar mintiendo…

Quise desfallecer, que la tierra me tragara…Las lágrimas inundaron mis mejillas y juntando las fuerzas que me quedaron corrí a casa en busca de mi madre para descubrir la verdad sobre lo que acababa de escuchar. La noticia fue tan terrible para mí que las piernas me parecieron ajenas y el trayecto se tornó pesado, como si tardara un siglo; mis pies trastabillaban, como si en lugar de un terreno llano hubiera elegido caminar entre rocas. Esa tarde dejé de ser niña para convertirme bruscamente en una mujer, sintiendo que la vida ya no era bella para mí. Todo se había hundido: Mis ilusiones, mi frescura, mi amor… Al llegar a casa, vi a mi madre: Ella tejía un sweater y por las dimensiones, supe que el tejido era para mí. Entonces no tuve valor para arrancarle el corazón y no lo hice. Me mordí los labios y disimulé mi llanto, ella estaba tan ensimismada en su labor que ni se percató de que yo estaba hecha un espanto. La besé y me retiré con cuidado sin arrojar sospechas.

Transcurrió un tiempo considerable. A mi madre nada le extrañó porque pocas veces supo que al salir de la escuela visitaba a mi padre, ése era como un secreto entre los dos. Un secreto que compartíamos gratamente. O al menos eso creí hasta el momento en que tuve que desengañarme…Desde entonces, cada anochecer, antes de dormir, miraba las estrellas en el firmamento y lloraba contándolas una a una. Al pasar un cometa, cruzando los dedos de mi mano, pedía que aquello fuese una farsa. Tenía entonces un can muy hermoso y juguetón al que llamé Pluto, como el de algunos cuentos infantiles. Pluto y las estrellas pasaron a ser mis únicos cómplices… Al apagar las luces de mi habitación, cada noche imaginaba que de cualquier manera algún día sabría lo que había pasado, porque secretamente ansiaba que aquel comentario hubiese sido realmente una farsa. Hora tras hora imaginaba en cada noche, pero la respuesta no llegó…

Un día, no recuerdo cuándo, me animé y pedí conversar con mi madre sobre el tema.

― Mamá, quiero pedirte algo…

― Sí, dime hija.

― ¿Es cierto que yo…?

Como si mis labios no supieran hablar, un mutismo se apoderó de mí dictándome que callara…Quedé quieta, prácticamente muda, pero haciendo mi mayor esfuerzo me sobrepuse y proseguí…

― ¿Es cierto que yo no soy la hija de mi padre?

― ¿Cómo…?

Respondió mi madre, mientras sus ojos se abrieron con mucha extrañeza, encerrando un brillo teñido de inocencia que oprimió mi corazón haciéndome sentir odio por haberle hecho esa pregunta ¿Cómo pude herirla? Debí cortarme la lengua, soy una malvada, ¿Cómo pude romperle el corazón de esa manera? ¿No tenía ya bastantes preocupaciones mi pobre madre? -los pensamientos se me atropellaron-. Aún así, en el colmo de mi ansiedad, volví a hacer la misma pregunta.

Ella se indignó muchísimo y quiso recriminar a mi padre, pero él aún no venía a la casa. No vendría hasta fines de mes probablemente porque su estado de salud seguía siendo reservado, aunque con una leve mejoría según había escuchado decir a una vecina…

― ¿Quién te ha dicho semejante barbaridad?

― Me lo dijo un hombre que también está enfermo y se encuentra hospitalizado junto a mi papá.

― Oh, mi Dios, ¿Cómo es posible que alguien sea capaz de herir a una niña así?, y siguió haciendo comentarios, con grandilocuentes gestos…

No supe cómo reparar el daño ocasionado, ya que mi madre no se lo merecía. Entonces corrí en busca de mi perro…Seguramente él me entendería y quizás hasta pudiera zurcir mi corazón…Pero tampoco lo encontré. Al parecer había salido de paseo. Corrí luego hacia la huerta buscando calma para mi desazón, allí me esperaba otro amigo, el árbol de lúcuma. Me encaramé a él, y llegué hasta su alta y débil copa. Le conté mis penas, abrazándome a él con mucho dolor, y pidiéndole que me entendiera y me ayudara, mientras gritaba ¡Soy una perversa, un monstruo¡ Así lloré hasta casi llegada la noche, en que la oscura serenidad del patio, me cobijó. Mi madre y mis hermanos pensaron que yo había huido de casa y fueron en mi búsqueda. Al no hallarme volvieron angustiados.

― Kesh, Kesh, hermana ven, ven ¿Dónde has ido? – decían sus voces…

Escuchaba aquello mientras seguía encaramada en aquel árbol del gran patio de mi casa, al que rodeaba una huerta. Por momentos hasta pensé tirarme de él y morir, ya que no quería enterarme de que aquél a quien siempre imaginé mi padre, no lo era. Pero tampoco quería lastimar más a mi madre, no me perdonaba el haberlo hecho y me jalaba los cabellos por tanta insensatez. Tampoco quise volver a ver a mis hermanos porque sentía que había cometido un delito. ¿Cómo pude ser capaz? –me decía… Pero antes de llegar la madrugada, no soporté el frío y cuanto intenté bajar del árbol, caí aparatosamente, dando con toda mi humanidad en el suelo, y fue lo último que recuerdo. Al despertar, mi hermana estaba a mi lado:”Dime que soy tu hermana, dime que sí…” -fueron las primeras palabras que pronuncié en el hospital, gritándole- Grité más y más –presa de los nervios y cuando la vi llorar, le pedí más pausadamente una explicación. Ella no supo contestar, sólo me dijo que éramos dos las internas, ya que mi madre estaba también en el hospital. Se había asustado mucho cuando quedé inconsciente, desmayada, y todavía no volvía en sí: Temían por su corazón. Los ojos de mi hermana estaban completamente inundados cuando me dijo eso, la estreché con toda mi alma, con todas mi fuerzas como queriendo no perderla, mientras pensaba ¿Si ahora resultaba que no era de la familia? ¿Quienes serían los míos?…

En esos instantes ingresó un médico, y pidió que todos los de la familia se fueran, ya que quería estar a solas conmigo, me quedé sola y fue entonces que él me dijo:

― ¿Qué hiciste niña? No supe que decir, estaba con la mente nublada, para mí no había más razones que morir y ahora sí de verdad.

― Doctor, yo jamás hice algo malo –pronuncié con la certeza de alguien que cumple la ley, o como cuando se reza un padre nuestro. Pero él no me creyó. En esos instantes ingresó a sala, otro médico, quien me dijo, tomándome de las muñecas:

― Hola, ¿cuál es tu nombre?Soy Ursula.

― ¿Cuántos años tienes?

― Ocho años, doctor

― ¿Ocho…?

― Así es…

― ¿Y en qué escuela estudias? Aquellas preguntas hicieron que mi alma se llenara de extrañas sensaciones, dejé de llorar y pensé “¿habría una razón por la que este médico quisiera ser mi amigo?” mientras lo miraba fijamente tratando de descubrir algo. Pero luego de auscultarme minuciosamente, el se fue.

Casi al mediodía supe que mi madre había salido del shock, me lo contó una enfermera cuando entró a aplicarme unas ampolletas. También supe en ese momento que al caer, me había golpeado la cabeza muy fuertemente, por eso me costaba hilar las ideas, pero felizmente pronto me recuperé, merced al cuidado de los médicos y a mi juventud.

No fui capaz de volver a tocar el tema hasta cuando por cumplir catorce años. Mi madre, me dijo que ella estaba muy indignada con mi padre porque aquello que había hecho, lastimándonos tanto, no se lo perdonaría jamás… ¡Mi padre! Me resultaba extraño pensar en él ahora que lo sabía todo…Angustiado porque se creyó morir, al saber que tenía una enfermedad difícil, y preso de los celos, fantaseó con su compañero de pieza y éste había sido quien luego me zampara las palabras que trastornaron mi vida por completo, mi infancia, mis sueños, mi amor… En ese momento, me pregunté a mí misma: “¿Se lo perdonaré yo?”

Al cumplir los quince años, mi hermano mayor vino a charlar conmigo y me devolvió la vida en medio de la charla, cuando después de unas palabras llenas de cariño me mostró su dedo meñique; éste igual que el mío, a partir de la segunda falange era curvo, totalmente curvo, y coincidía con el que nuestro padre tenía en la mano izquierda…Recién entonces recordé que él siempre se quejaba de eso…

FIN

(c) Gloria Dávila Espinoza (Perú)

Cuento inédito, del libro “La Maestra”.
*
Exponiendo en la Municipalidad Provincial de Bolognesi - XVII AEPA
P

Con María del Pilar Cárdenas Márquez "Mishqui Yacu", poeta chiquiana.

Detrás, el productor y actor nacional Fernando Vásquez Veramendi.

Gloria Dávila, en la tumba de Luis Pardo - Cementerio de Chiquián

5 ENE 2009 - Fotos Nalo Alvarado Balarezo

GLORIA MARGARITA DAVILA ESPINOZA

Nació, en Huanuco, Perú el 1 de abril de 1961. Es hija última entre diez hermanos. Su padre fue Pedro Dávila Facundo (Dos de Mayo) maestro y periodista. Su madre Liduvina Espinoza Ferrer (Llata) ESTUDIOS: Estudió Lengua y Literatura en las Universidades “Hermilio Valdizan” de Huanuco y Los Ángeles de chimbote, Especialización en Tecnología con Nivel de Postgrado, Convenio de CIAP- Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. Maestría en Educación, Mención Investigación y Docencia Superior, en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, Huanuco. Actualmente cursando el Doctorado en Ciencias de la Educación. Es políglota: alemán, ingles, portugués, y es quechua parlante. EXPERIENCIA LITERARIA: 2001: Primer Puesto en Poesía “I Juegos Florales Universitarios”, organizado por la Universidad de Huanuco. 2003 : Funda el Círculo de Autores y Escritores, CAE, de Leoncio Prado- Huanuco Ha sido Cofundadora y Presidenta del Directorio de "Runa Asociación Pro Cultura”, Cofundadora de Casza de Poesía, revista en papel y electrónica, Cofundadora de Colibrí Amaro Ediciones. Es activista y promotora cultural. Funda “Arte Filosofía y Literatura “Colibrí”, http://www.espacioblog.com/gloria-davila , con el que promociona a personajes del arte y la literatura. 2006: 1 de Abril, es premiada, Los Mejores del año 2005, como la Mejor Poeta del Año, por la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, filial Tingo Maria, Ha sido representante de la Casa del Poeta Río Grande do Sul, Brasil. Vicesecretaria de la Asociación de Escritores de la Orbe (ASEADLO). Presidente de CAPPAZ para Perú, desde BRASIL Ha sido premiada y condecorada en varias ciudades y países. Como Huésped Ilustre, Hija Predilecta, Visitante Distinguida. ESCRITOS: Ha escrito más de 16 libros que son inéditos y muchos poemas, publicados en antologías, revistas (Israel, Arabia, Estados Unidos, México, Uruguay, Brasil, El Salvador, Chile, Perú) sus escritos fueron publicado en periódicos, la radio, y en varias páginas en el Internet y la televisión. 2005, lanzó su libro en Perú y Brasil, por el mismo recibió grandes elogios y ha sido invitada a escenarios congresos, recitales importantes en Perú, Bolivia, Argentina, Colombia, Uruguay, Chile y Francia. Ha viajado por Europa y ahora invitada a París para el encuentro Mundial de Poetas del Mundo. Tiene actualmente preparando una novel a, "La Firma", Mis Años y el humo y un “Jonás y otros cuentos para niños” 2007 ha publicado el poemario “Kantos de Ishpingo” presentado en Buenos Aires, Argentina, con el prólogo y presentación de Manuel Lozano. y en Cuba por Roberto Bianchi aBrace. Publica por primera vez en Archivos del sur poemas en el Espacio de autorII - Galería de imágenes Impresiones Haber viajado por casi todo el Perú y parte de América latina, Centroamérica y Europa, me ha dejado grandes enseñanzas y amistades. Sé que el mundo es tuyo y de todos si tú lo quieres. Mis manos son las tuyas y mi pensamiento es de nuestro universo todo, en el que el ideal sea poesía para cambiar el mundo a favor de todos, una poesía comprometida con un pueblo que lucha por obtener sus derechos humanos, una poesía que trasunta el alma humana. Poeta-escritora-teatrista, promotora Cultural Presidenta de Fundación de Premios "Runa Simi', Perú-Alemania Embajadora Universal de la Paz - Perú/Ginebra ,Suiza. Miembro de REMES. desde España y México Coordinadora General de Unión Hispanoamericana de Escritores UHE para América Corresponsal de El Oro de los Tigres - Buenos AIres, Argentina Corresponsal de la Revista Peruana de Literatura, Perú Representante y socia de Sociedad de Escritores de Latinoamérica y Europa,desde Milán -Italia Consulesa de Poetas del Mundo,Huánuco Perú, desde Chile Representante de aBrace, Montevideo Uruguay Embajadora Literaria de ASEADLO. Embajadora para Alemanania de A.S.O.L.A.P.O Directivo de la Revista Internacional,"Olandina"- Perú Presidente de CAPPAZ, para Perú desde Brasil Corresponsal de la Página Cultural del Quincenario El Pregonero Blogs: www.lacoctelera.com/poesias-y-nirvanas Contactos E-mail de contacto gloriaschreiber@hotmail.com

CINCO SOLES Y JULIO C. TELLO - POR DANILO SÁNCHEZ LIHÓN

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CINCO SOLES Y JULIO C. TELLO
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Por Danilo Sánchez Lihón


1. De costumbres era campechano

– ¡Soy indio! –Exclamaba el sabio y eminente Julio C. Tello al inicio de sus clases en la Universidad de San Marcos, La Católica, o donde fuera.

¿Por qué lo decía? ¿Por autoafirmación, por orgullo, por mecanismo de defensa, o qué? Una extravagancia innecesaria.

Porque, él era una eminencia, un sol esplendente en el universo de la ciencia y las humanidades, un cerebro que se hizo admirar en Harvard y Cambridge donde obtuvo sus doctorados, en Berlín donde sustentó ponencias. Por algo desde niño le decían “Sharuco” que quiere decir “arrollador”; uno de los pocos hombres a quienes de manera natural se lo identifica como “El sabio Julio C. Tello”.

Era cetrino, bajo y grueso; de rostro apiñado como nuestras rocas y montañas, de nariz y pómulos salientes, frente amplia y prominente, ojos apretados y escondidos como si salieran desde el fondo de un puño. Su pelo era duro y lacio como la cabuya de las pencas de nuestra serranía, y su vestir común y corriente, hasta descuidado, como cabe en quien se siente estar sobre toda apariencia.

Acentuaba las eses al hablar y su tono era dulce, quebrado y garrapatiento, como lo es en todo quechua-hablante y más en quien afirmaba que pensaba en quechua y para hablar se traducía asimismo; hecho que se notaba más cuando intervenía en la Cámara de Diputados donde no dejó de ser campechano y cuantas veces pudo profirió: ¡Soy indio!


2. Dio a conocer al mundo una de las culturasde tejedores más extraordinarias del mundo
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Fundó el Museo de Arqueología y Antropología en donde pidió que se le enterrara y se le concedió ese insólito privilegio, luego de morir el 3 de junio del año 1947. Desposó a una mujer bella, leal y fervorosa de su obra, de nacionalidad inglesa, llamada Olive Mabel Cheesman, a quien conoció en Brenford, cuando estudiaba en Cambridge.

Por sus descubrimientos de las Necrópolis de Paracas, en 1925, y la exposición de los fardos funerarios de esa cultura, que conmocionaron al mundo de la cultura, la educación y la ciencia, el Concejo Municipal de Nazca acordó otorgarle Medalla de Oro, Diploma de Honor y Resolución de Hijo Adoptivo de esa ciudad.

La decisión del Concejo se le hizo saber a través de un oficio respetuoso y laudatorio y se coordinó directamente con él la fecha en que viajaría a Nazca para participar de la ceremonia solemne en que se le impondrían tales distinciones.

Nazca quería expresar públicamente mediante una ceremonia cívica el merecido homenaje y tributo a quien hizo de Paracas un lugar de atracción de turismo cultural más concurridos y admirados de este lado del océano Pacífico.


3. Ya veo que no eres de aquí,por eso no sabes quién soy yo


Tomó un ómnibus y llegó temprano a esa ciudad a la vez fresca y añeja. En la esquina de la plaza de armas divisó a un emolientero y se le antojó tomarse un combinado de cebada, cola de caballo, boldo y linaza.

Estando allí, ya servido su vaso que tenía en una mano, se acerca uno de los señores del lugar, blanco y alto, quien lo mira de arriba abajo y le dice:

– Oye tú, indio, necesito mi caballo y ya que estás desocupado quiero que vayas a traerlo de mi hacienda.

– ¿Señor? –contestó don Julio suspendiendo la delectación de su compuesto.

– Vas a ir y hablas con el mayordomo que se llama Joaquín y te voy a dar una nota donde le ordeno que envíe contigo ya ensillado mi caballo, que tengo que salir en la tarde para Acarí.

– ¿Y dónde es su hacienda, señor?

– ¿De dónde eres tú que no conoces dónde es mi hacienda y quién soy yo?

– Yo soy de Huarochirí.

– Ya veo que no eres de aquí, por eso no sabes quién soy, –le dijo de modo insolente.

– Y a qué hora estaré de regreso con su caballo.

– De aquí a Cantayo te echará una hora. A las once ya estarás de regreso.

– Entonces, no puedo.

– Te voy a pagar dos soles para tu coca.

– No, no puedo

– Tres soles te voy a dar. Mira que nunca he pagado ese precio.


4. Terminando don Julio de sorbercalmosamente su emoliente


– No puedo. No me alcanza el tiempo.

– ¡Te voy a dar cinco soles, indio! ¿Sabes lo que es cinco soles? Con cinco soles puedes comer todo el día.

– Pero tengo qué hacer.

– Y, ¿qué tienes que hacer? –le preguntó lleno de curiosidad mirándolo otra vez de arriba abajo.

– Tengo que asistir a una reunión.

– Agradece que no eres de aquí indio bruto, si no te hago poner en un calabozo.
Y lo miró con desprecio.

– Por eso el Perú anda atrasado, –masculló al final– ¡por culpa de estos indios que ya no obedecen!

Y se fue bufando.

El más asustado era el emolientero quien estaba encogido y temeroso como si fuera a llover lava ardiendo.

Y se fue.

Don Julio sin decir nada terminó de sorber calmadamente su emoliente.


5. Formuló la tesis autoctonistadel origen del hombre de América


A las 9 de la mañana empezaron a pasar autoridades e invitados en traje de gala a la ceremonia solemne que iba a llevarse a cabo en el Salón Consistorial del Municipio que lucía todos sus emblemas y banderas.

Las escoltas de alumnos de los principales colegios con sus bandas de guerra ya estaban emplazadas y listas para el desfile frente a la tribuna alzada ante el Municipio. ¡Se homenajeaba a un sabio!

Don Julio arrellanado en el sillón central de la mesa de honor escuchó los discursos que se leían como si fueran parte de la etopeya de un personaje al cual él conocía lejanamente, pero que no era él mismo. Se destacaron sus méritos de surgir desde un hogar campesino y humilde elevándose a las cimas de la realización científica.

Se refería que se graduó de médico cirujano, que junto a Ricardo Palma viajó a Inglaterra, que con mente brillante y dotes de investigador consumado, contrapuso a la tesis inmigracionista de Max Uhle la tesis autoctonista del origen del hombre de América.


6. El trago amargo y dulce de la identidaden una esquina de una plaza


Luego fue anunciada la imposición de la Medalla de Oro y se convocó al Alcalde Honorario de la ciudad, quien avanzó y don Julio tuvo que ponerse de pie.

Era el señor del caballo quien casi se cae de espaldas del sobresalto cuando reconoció al hombrecito a quien había insultado por la mañana. Tuvo un sobresalto, trastrabilleo y hasta desmayo.

Don Julio, para circunstancias tensas como esta solía poner un rostro hierático. Ya repuesto el personaje se inclinó respetuoso y le dijo:

– Le pido mil perdones y disculpas doctor por lo sucedido esta mañana. Si hubiera sabido que era usted don Julio C. Tello... –alcanzó a musitar con voz dolida.

Le conmovió la sincera humillación del hacendado y a modo de superar la situación le dijo:

– Estos compromisos siempre quitan tiempo señor... Porque me hubiera gustado traerle el caballo y ganarme esos cinco soles.

Después empezó su discurso diciendo:

– ¡Soy indio! –Pero esta vez le había tocado probar, en la mañana de ese día, el trago amargo y dulce de la identidad en una esquina de una plaza aldeana.




Plaza de Armas de Nazca

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SEÑOR DE CONCHUYACU

Señor de Conchuyacu

Por Olinda Ramírez Soto
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El 14 de mayo de cada año se rinde homenaje en Chiquián, al Señor de Conchuyacu o Señor del Camino. Se fundó en 1960, desde entonces sus bendiciones han llegado a muchos devotos, quienes voluntariamente se agrupan año a año para participar como funcionarios: mayordomos, estandarte, mayoralas y caporales. Otros devotos de manera individual ofrecen donativos para mejorar el altar. Como dijo el sacerdote durante la celebración de la misa: "La imagen de Jesús es una bendición para el pueblo Chiquiano y Bolognesino para vivir unidos en paz". Personalmente aprecio que su aparición es un signo para recordarnos su presencia en nuestras vidas. Para los que llegan de visita, es la señal de que están ingresando a un pueblo protegido por Dios. Para los que salen de Chiquián, una entrega de su corazón para retornar siempre.

El día 13 arribé a Chiquián a las 6.30 p.m. y me encontré con la procesión de la Virgen María recordando su aparición en Portugal a tres pastorcitos. Los alumnos del colegio "Carlos Bracale" tuvieron a su cargo la celebración. Alumnos, profesores y padres de familia acompañaron a la Virgen hasta el templo donde se celebró una misa. Fue emocionante ver el templo lleno de niños. Después salió la procesión por las calles del pueblo, entonando cánticos religiosos durante el recorrido. En cada descanso el sacerdote reflexionaba con las autoridades, alumnos y padres de familias. Todos portábamos velas. Para mí fue muy emotivo, porque hacía muchos años que no llevaba una vela durante una procesión; sobre todo al sentir las gotas de cera cayendo sobre mi mano, como para despertarme a la realidad del momento y caminar junto a nuestra gente, pidiendo y agradeciendo al Señor por sus bendiciones. Fueron momentos de identificación con todos.

El 14, Día Central, acudimos a
Conchuyacu donde se celebró una misa, con bendiciones para los asistentes. Todo estaba preparado de antemano: capillas, altar, etc. Los funcionarios contaron con el apoyo de mi tío Julián Soto y del señor Sinforoso Santiago. Al término de la liturgia, nuestro Señor del Camino, recibió la adoración de los danzantes (negritos), vestidos de terno y sombrero negro rodeado con cintas y una pluma de color, y cascabeles en sus zapatos, además de una vara decorada en la mano. En la otra mano una campanilla tocando al compás de la orquesta.

Los funcionarios cumplieron su promesa y repartieron p
ancitos bendecidos, chicha de jora y de maní. A nombre de los paisanos ausentes prendí una cera en la gruta, para que las bendiciones del Señor de Conchuyacu, lleguen a todos los hogares. Agradeciendo a Jesús y a la Virgen María, me despedí hasta el próximo año, rogando que extienda sus manos para nuestra gente en Chiquián y los pueblos del interior de la provincia.
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Foto tomada desde Conchuyacu